La presa

La presa

Continuamos difundiendo escritores de Misiones. Aprovechá para conocerlos en estos tiempos…

Hoy Ginette Stuber.

La presa
La mañana era tan calma como ansiosa estaba ella pero lo disimulaba con envidiable estoicismo. Había aprendido a ocultar sus deseos para evitar cualquier represión posterior. Pero ese día sus ganas parecían más fuertes que todo su ser.
Hacía tiempo la tenía, como dicen por acá, “fichada”, sin poder sacarle sus marrones ojos de encima. Se estremecía todo su ser de solo pensar que, si todo salía bien, muy pronto la tendría. Ella era flaca sí, pero también muy decidida y estaba segura de que en cuanto pudiera la tomaría velozmente a su presa y se escondería en algún rincón. Donde nadie la viera. Donde nadie pudiera evitar que ella clavara sus dientes en cada esquina de aquel cuerpo hasta destrozarlo sin piedad alguna.
Había tenido otras víctimas, pero ninguna como esta. Tan grande y contoneada, curva e imponente. Sus colores y formas avivaban a cada segundo las ganas de arrebatarla hasta quitarle toda esa entereza que demostraba. Toda esa rectitud que aparentaba, como si no fuera todo lo frágil que en realidad era. Quería hacerla pedazos. Ahora.
Sin embargo, a medida que avanzaba el día más personas llegaban a su casa. Reían, gritaban. Los aires festivos que llevaban eran tan intensos como los deseos que tenía de acabar su cometido. Pero no podía, aún había muchos testigos cerca y el éxito de su ataque dependía de que nadie pudiera detenerla. De que ningún grito la desconcentrara. Pero, sobre todo, que ninguna de esas personas se llevara a su objetivo.
Tembló de solo pensar en esa posibilidad porque acabaría con todas sus esperanzas. En efecto, alguien de los presentes podría tomar a su futura víctima y llevársela consigo para continuar el festejo en otra casa. No era descabellado pues con el pasar de las horas estarían todos ya un poco ebrios y dispuestos a todo. Podían incluso llevarse a ella misma. ¡No! No podía permitirlo. Se alejó de la vista de los comensales y esperó paciente. Paciente como todo hábil cazador. Aguardó hasta que no hubiera nadie cerca. Nadie.
Por fin, cuando el último invitado hubo abandonado el perímetro, tuvo su oportunidad. Lentamente se fue aproximando a su víctima mientras su ansiedad hacía vibrar todo su cuerpo en competencia con sus propias ganas. Ya podía sentir aquella dura piel quebrarse entre sus dientes. Quebrarla como tantas otras veces lo había hecho con otras.
Era una figura ya prácticamente confundida con el mismo suelo que se agazapaba cual felino africano en dirección a su gacela. La otra mantenía inmutable y, completamente ajena a su destino, seguía de pie recibiendo la brisa de esa mañana. El sol dibujaba raros tonos en su piel única. Era una de las pocas de su especie y había sido traída desde otra provincia por una familia de la cual no recordaba siquiera el apellido. Luego de festejarla y adorarla la usaron sin piedad hasta dejarla en aquella esquina de aquel patio, de aquella casa. Olvidada y, ahora, a punto de dejar de existir.
Finalmente, cara a cara la una de la otra, sucedió. La sombra cazadora se abalanzó de un salto sobre su víctima sin remordimientos hasta terminar juntas en el piso en un duelo que no era tal. La atacante tenía todas las de ganar y no tardó en demostrarlo. De un solo golpe dobló al medio aquel pobre cuerpo mientras el suyo se regocijaba increíblemente por dentro acariciando la victoria con la misma intensidad con la que hundía los dientes. Sentía que estos ataques eran el propósito de su vida. No podía explicar la emoción que la embargaba cada vez que lo hacía. Había nacido para esto. Lo sabía.
Poco a poco arrancó cada uno de sus ropajes, tan duros y toscos como la misma piel. Luego de un rato, ya agotada, dejó a un lado el inerte cuerpo y se incorporó. Fue hasta donde el sol aún hacía caer sus rayos y se dejó acariciar por estos. Estaba feliz. Sí, estaba muy feliz.
Los perros son muy felices cuando juegan a masticar botellas.
Breve biografía
Ginette Stuber. Nacida, criada y vivida en la ciudad de Posadas. Abogada de profesión y escritora por pasión. Autora de cuentos, ensayos, relatos y textos varios algunos publicados y otros volcados desde el 2016 en su blog personal: la Chica Mercurio. Bajo este mismo nombre se adentró en el mundo de la ilustración y creó un personaje de historieta que ella misma ilustra y con el cual retrata con humor -a veces reflexivo-  algunos aspectos de la vida y de la suya en particular exponiéndolo en muestras de arte y ferias de la Provincia de Misiones.
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