Del consultorio a la literatura: la odontóloga de Eldorado que convirtió la sonrisa en cuento

Del consultorio a la literatura: la odontóloga de Eldorado que convirtió la sonrisa en cuento

En Eldorado, Misiones, hay una historia que une salud, infancia, identidad y literatura. La protagoniza una odontóloga y escritora que transformó su vocación por el cuidado bucal en un proyecto educativo y afectivo que llegó a libros, escuelas, reconocimientos y corazones. Con una mirada sensible y profundamente vinculada a la niñez, creó Iporãiterei la nde pukavy —“Demasiado linda tu sonrisa”— y, más tarde, El cuentito del Anguja’í Pérez – Ratoncito Pérez, una obra que combina prevención, ternura y cultura guaraní.

—¿Quién es la mujer detrás de esta historia?

Soy hija orgullosa de Hilda y Horacio. Nací en Embalse Río Tercero, Córdoba, y cuando tenía dos años mi familia se mudó a Paso de los Libres, Corrientes. Más adelante me recibí de odontóloga en la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional del Nordeste. Con el tiempo llegué a Eldorado, Misiones, que para mí es el mejor lugar del mundo. Allí me enamoré de Rodrigo y, después, la vida nos regaló a nuestra hija Morena.

—¿Cómo nació tu vínculo con la odontología y la infancia?

Desde el comienzo de mi carrera defendí con firmeza la promoción de hábitos saludables en la infancia. Siempre entendí que la salud bucal no debía limitarse al consultorio, sino también llegar a las casas, a las escuelas y a las familias. Por eso, en 2010 desarrollé un proyecto de educación, prevención y promoción de salud bucodental con actividades prácticas, enseñanza de técnicas de cepillado, promoción de alimentación saludable y concientización sobre las consecuencias de una higiene bucal deficiente.

—Ese proyecto tuvo también un nombre muy particular. ¿Qué significa para vos?

Se llama Iporãiterei la nde pukavy, una expresión guaraní que significa “Demasiado linda tu sonrisa”. Ese nombre lo hice muy mío, muy nuestro, porque une salud, afecto e identidad cultural. El proyecto está pensado para niños y niñas, con propuestas adaptadas a distintas edades, situación cognitiva y psicomotriz, y también ofrece información clara y accesible para padres, tutores y docentes.

—¿En qué momento la literatura apareció en tu camino?

La literatura infantil se convirtió en una herramienta educativa muy poderosa. Hoy esa misión se fortalece a través de los libros, porque permiten enseñar, emocionar y dejar huella. En ese recorrido nació El cuentito del Anguja’í Pérez – Ratoncito Pérez, una historia que busca derribar mitos y acercar a los chicos al cuidado de sus dientes desde un lugar amable, creativo y cercano.

—Contaste que sos amiga del Anguja’í Pérez. ¿Cómo surgió esa idea?

Sí, soy colega y amiga del Anguja’í Pérez, el Ratoncito Pérez. De manera muy humana accedió a contarme su historia para derribar los mitos que rodean su existencia. Fue una experiencia hermosa, porque permitió darle vida a un personaje entrañable desde una mirada nuestra, con identidad propia y con el valor del guaraní como puente cultural.

—¿Qué aporta este libro a la educación de los chicos?

Aporta contenidos curriculares para nivel inicial y primer ciclo, integrando higiene y cuidado personal con lectoescritura. Lo hace a través de rimas, expresiones afectivas y palabras en guaraní, lo que favorece la inclusión y también la preservación de nuestra identidad cultural. Es un libro que une salud y cultura, con la intención de generar un impacto positivo en el bienestar y el desarrollo integral de la comunidad.

—Tu trabajo recibió varios reconocimientos. ¿Cuáles destacarías?

He recibido distintos reconocimientos a nivel municipal, provincial y académico. Entre ellos, la Declaración de Interés Municipal N.º 018/2022 de Eldorado, la Declaración de Interés Municipal N.º 007/2023 por el trabajo con personas con discapacidad, la Declaración de Interés Provincial de la Cámara de Representantes de Misiones, y la distinción “Marta Teodora Schwarz – Ángel de la Selva”. También recibí una mención especial en las 32.º Jornadas de la Asociación Odontológica Argentina para Niños, en Buenos Aires, en septiembre de 2024, además de nuevas declaraciones de interés en 2024 y 2025.

—¿Qué significó para vos la reedición de este libro?

Fue una alegría enorme. En esta nueva edición quiero agradecer profundamente a Facundo Oscar Acevedo Arévalos (Oz), quien con su talento volvió a dar vida en papel al Anguja’í Pérez tal como lo recordé cuando tuve la fortuna de conocerlo. También a Verónica Stockmayer, cuya dedicación en la corrección fue fundamental para que esta historia siga brillando con claridad y fuerza.

—¿A quiénes más querés agradecer en este camino?

A mis amigas, que me acompañaron una vez más en esta aventura: Vanesa Rotela, mi mentora incondicional; Mariela Stumpfs, amorosa guía; Sol Schmidt, por poner todos sus saberes a disposición; Nilda Barreto, Adriana Duarte y Rocío Benítez, por ser un puente al bello guaraní. Y también a los Ratones Pérez, porque son héroes perseverantes de pequeños corazones. A mi Angujá Tujá Don Caramello, especialmente, gracias por existir: si esa magia no hubiera existido, este cuento nunca se hubiera contado.

—¿Con qué idea te gustaría que se queden quienes conocen tu historia?

Con la certeza de que el trabajo hecho con amor deja huella. Yo creo profundamente en la educación, en la prevención, en la infancia y en la fuerza de la palabra. Y también en que la sonrisa, además de cuidarse, puede convertirse en un puente entre la salud, la cultura y la identidad.

—¿Hay una frase que te represente?

Sí, una que me acompaña mucho: “Cuando hagan cualquier trabajo, háganlo de todo corazón, como si estuvieran trabajando para el Señor y no para los hombres” (Colosenses 3:23).

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