Misiones también fue clave en el nacimiento de la Patria: guaraníes, Andresito y los misioneros que bancaron la independencia
Misiones también fue clave en el nacimiento de la Patria: guaraníes, Andresito y los misioneros que bancaron la independencia
(Texto original Julio Cantero)
La historia del 25 de Mayo no fue solo cosa de Buenos Aires. En Misiones también hubo gente que se organizó, apoyó el nuevo gobierno y se la jugó por la idea de una patria libre. Acá te contamos esa parte de la historia, bien de cerca y en lenguaje simple.
Cuando hablamos de la Revolución de Mayo, casi siempre pensamos en Buenos Aires, el Cabildo y la Primera Junta. Pero la verdad es que la historia del nacimiento de la Patria también tuvo a Misiones como protagonista. Y no fue un papel chiquito, sino re importante.
En aquellos tiempos, mucho antes de que existiera la Argentina como país, estas tierras estaban habitadas por pueblos originarios, especialmente los guaraníes. En la zona donde hoy está Posadas vivían caciques como Terapúa, Añapese y Ñamandú. Después, en 1615, llegó Roque González y fundó una misión junto a ellos. Así empezaron las Misiones Jesuíticas, donde los guaraníes aprendían oficios, música, pintura, escultura y agricultura. Era una organización comunitaria muy avanzada para la época.
Pero en 1768 cambió todo: el rey de España ordenó expulsar a los jesuitas de América. Los sacerdotes se fueron y los pueblos quedaron sin sus maestros, aunque los guaraníes conservaron muchas de sus costumbres, su organización y todo lo aprendido.
Con el paso del tiempo, el territorio misionero fue dividido y reorganizado. Algunos pueblos quedaron separados, otros pasaron a depender de distintos gobiernos, y encima los portugueses avanzaban desde Brasil. En ese contexto, la región estaba bajo la autoridad de Bernardo de Velasco, mientras en Buenos Aires crecían las ideas de formar un gobierno propio.
Entonces llegó el 25 de mayo de 1810, el día de la Revolución de Mayo. Los criollos destituyeron al virrey español y formaron la Primera Junta de Gobierno. Ahí empezó el camino hacia la independencia.
En Misiones, el gobernador Tomás de Rocamora recibió la noticia y decidió apoyar al nuevo gobierno de Buenos Aires. Ordenó convocar a representantes de cada pueblo para decidir qué hacer. Y ahí pasó algo histórico para nuestra región: el 8 de julio de 1810 se reunió un Cabildo Abierto en Candelaria, que funcionaba desde 1636.
Participaron autoridades, vecinos y caciques guaraníes. El acta de la Revolución fue leída en castellano y también en guaraní, para que todos pudieran entenderla bien. Después de escucharla, los presentes juraron lealtad al nuevo gobierno patrio. O sea: Misiones también dijo presente desde el inicio.
No todos estaban de acuerdo, claro. Bernardo de Velasco rechazó la autoridad de Buenos Aires y siguió obedeciendo al gobierno español. Poco después invadió Misiones con soldados y ocupó varios pueblos. Frente a eso, la Junta de Buenos Aires decidió separar definitivamente a Misiones del gobierno paraguayo de Velasco y envió una expedición militar dirigida por Manuel Belgrano.
En esa expedición empezó a destacarse un joven guaraní que después sería uno de los grandes héroes de la provincia: Andrés Guazurarí, más conocido como Andresito. Ahí arrancó su experiencia militar y quedó claro que tenía una valentía enorme.
Durante esa campaña también ocurrió el Combate de Tacuarí, en 1811. Belgrano fue derrotado, pero dejó sembrada una idea clave: la independencia americana frente a España. En esa batalla también quedó para siempre la memoria de Pedro Ríos, “El Tambor de Tacuarí”, un niño que cumplió su tarea hasta el final.
Después, en Paraguay, Bernardo de Velasco fue derrocado y se formó un nuevo gobierno que en 1811 declaró su independencia. Más adelante, Andresito conoció a José Gervasio Artigas, con quien nació una gran amistad. Artigas lo apoyó mucho y fue clave para que se transformara en uno de los principales líderes misioneros.
Con los años hubo conflictos, guerras, recuperaciones y nuevas ocupaciones de territorios. Pero la participación misionera no se frenó ahí. En 1812, José de San Martín pidió ayuda a los pueblos de Misiones para formar el Regimiento de Granaderos a Caballo. Sabía muy bien que los jóvenes guaraníes eran tremendos jinetes.
Y no se equivocó. Los pueblos enviaron 280 montadores bien preparados, que terminaron siendo parte del origen del regimiento más famoso del Ejército Argentino. O sea: los granaderos también tienen raíz misionera.
Cuando esos paisanos llegaron a Buenos Aires, dieron sus nombres y apellidos, que para muchos sonaban rarísimos. Matías Abucú, Miguel Aybí, Andrés Guayará, Juan de Dios Abaya y otros misioneros le escribieron una carta a San Martín el 6 de mayo de 1813 para decirle que querían ayudar a la Patria. Y algo hermoso de esa carta es que mostraba que ellos se sentían verdaderos americanos, aunque hablaran guaraní.
Esos soldados acompañaron a San Martín durante años en campañas durísimas por América del Sur: cruzaron los Andes, pelearon en Chile, viajaron a Perú, lucharon en Bolivia y después regresaron a Buenos Aires. Pero de todos ellos, solo 11 lograron volver a Misiones. Tremendo.
También hubo otros misioneros que dejaron huella en la historia: Santiago Guaicha, de Apóstoles; Lorenzo Napurey Purey, también de Apóstoles; Valerio Tacura; Miguel Chepoyá; el coronel José Félix Bogado; y Pablo Areguatí, que llegó a ser el primer y único comandante militar de origen guaraní en las Islas Malvinas. Cada uno, desde su lugar, aportó a la causa emancipadora.
Y si hay un nombre que resume todo ese orgullo misionero, ese nombre es Andresito. Andrés Guazurarí defendió Misiones contra portugueses y brasileños, recuperó pueblos invadidos y peleó en batallas importantísimas como las de Apóstoles y San Carlos. Por su coraje y por el amor a su tierra, hoy es uno de los grandes héroes de Misiones y de toda la Argentina.
La historia deja algo clarísimo: Misiones no fue espectadora. Fue parte activa del nacimiento de la Patria. Los pueblos guaraníes, los caciques, los líderes como Andresito y los misioneros que marcharon con San Martín ayudaron a sostener la idea de soberanía, independencia y gobierno propio.
Por eso, cada 25 de Mayo también es una oportunidad para recordar que la Patria se empezó a construir entre muchas voces, muchas manos y muchos territorios. Y Misiones estuvo ahí desde el arranque.