Ramón Ayala: el duende volvió a sonar en Puerto Iguazú — escuelas y estudiantes fueron parte del homenaje

Ramón Ayala: el duende volvió a sonar en Puerto Iguazú — escuelas y estudiantes fueron parte del homenaje

El 10 de marzo se celebró en Puerto Iguazú el natalicio de Ramón Ayala y la ciudad vivió una jornada larga y repleta de música, danza y pintura que volvió a poner en escena todo el mundo cultural que el “Mensú” sembró en el Litoral. Si sos estudiante o docente, esto te interesa: fue una movida que metió a las escuelas en el centro, con más de 400 voces formando parte del recuerdo.

¿Qué pasó en la escuela?

La Secretaría de Estado de Cultura de la Provincia llevó una delegación artística hasta la Escuela Normal Superior N° 8 para arrancar la jornada. Allí, el recreo se frenó: la proyección audiovisual con la voz de Ramón hizo que los chicos se quedaran a escuchar, y después vino la música en vivo.

En ese acto estuvieron presentes María Teresa Cuenca —la entrañable Teresa del poeta— y autoridades como Joselo Schuap y Ernesto Lozina. La directora de la escuela, Cristina Maciel, dio la bienvenida y contó por qué la comunidad se reunió: celebrar a uno de los creadores más grandes de la cultura misionera.

Música, coro y gualambao

Roberto Caminos (voz y guitarra) y Nicolás Encina (acordeón) lideraron un coro gigante: más de 400 estudiantes cantaron el “Canto al Río Uruguay”. También tocó y aportó percusión César “Cacho” Bernal; la bailarina Mónica Revinski sumó la danza que acompañó el pulso del gualambao. En el patio quedó la sensación de que la música había hecho otra vez lo que siempre: unir.

Además, dejaron códigos QR para que cualquiera pueda acceder a la música y la poesía de Ayala desde el celular, y como gesto simbólico se donó un libro del autor sobre la Guerra de la Triple Alianza y se plantó un lapacho que los alumnos cuidarán.

Hito Tres Fronteras: placa, ofrenda y plantación

La movida siguió en el anfiteatro Ramón Ayala —sobre la costanera, en el Hito Tres Fronteras— donde se descubrió una placa en homenaje y se dejó una ofrenda floral. Allí, la directora de Patrimonio, María Esther Rolón, formalizó la designación del nombre del anfiteatro y se plantó otro lapacho. Las placas fueron hechas en la Facultad de Arte de Oberá con el acompañamiento de Ivonne Aquino y su equipo.

Peña, pintura y encuentro popular

La noche cerró en La Cabaña de los Muñecos, donde la conmemoración fue peña: Kossa Nostra abrió con su estilo, luego tocaron Juani Shmedtje, Miguel Alfonzo y otra vez Cacho Bernal; el grupo Herencia Gaucha sumó música folclórica. En el patio, la pintora Marisol Gorgues fue armando en vivo un retrato de Ramón, sumando la imagen a la fiesta colectiva.

¿Por qué nos importa como escuela?

Porque fue un homenaje que puso a las y los estudiantes en el centro: escucharon, cantaron, plantaron un árbol y se llevaron materiales (QR, libros) para seguir trabajando en clase. Para docentes y directivos, esto funciona como una excusa perfecta para armar proyectos: canciones y poesía en la literatura, historia local en sociales, plantación y cuidado del árbol en educación ambiental, taller de música y trabajo interdisciplinario.

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