Alarmas en las escuelas de Misiones: 12 menores identificados y casi 100 intervenciones por amenazas e intimidación

Alarmas en las escuelas de Misiones: 12 menores identificados y casi 100 intervenciones por amenazas e intimidación

Hay cosas que ya no se pueden mirar para otro lado. Mensajes, audios, escritos en baños, amenazas en redes y hasta armas llevadas a la escuela encendieron una alerta fuerte en Misiones. En ese escenario, la Policía identificó a 12 menores como presuntos autores de intimidación pública y amenazas en establecimientos educativos de la provincia, a partir de tareas de ciberpatrullaje, análisis digital y despliegues preventivos. Todos quedaron a disposición de la Justicia y del sistema estatal de protección de niñas, niños y adolescentes.

La situación no es aislada ni menor. Desde la Jefatura de Policía, a través de la Dirección General de Seguridad, se puso en marcha un abordaje integral para enfrentar este tipo de hechos en escuelas, con trabajo articulado entre dependencias policiales, áreas de cibercrimen y el sistema judicial. El eje está puesto en detectar a tiempo, prevenir y actuar rápido antes de que el miedo crezca dentro de la comunidad educativa.

Uno de los casos se registró en Guaraní. Allí, un alumno de 15 años fue identificado como presunto autor de un audio con amenazas dirigido a un directivo escolar. El dato clave surgió a partir de tareas de análisis digital y geolocalización de la línea telefónica, lo que permitió establecer su presunta vinculación con el hecho. Por disposición judicial, el menor fue notificado en presencia de su progenitor, quien además entregó de manera voluntaria el celular para su secuestro y peritaje por parte de especialistas en cibercrimen.

En San Vicente, la escena fue distinta pero igual de grave. Una docente encontró una inscripción en el baño de una institución educativa que advertía sobre un supuesto ataque. Después de las averiguaciones, se individualizó a un estudiante de 13 años como presunto autor del mensaje intimidatorio. En este caso, la Justicia ordenó la notificación del menor a través de su madre y la intervención de las áreas correspondientes del sistema de protección.

El hecho más reciente ocurrió en Dos de Mayo. Un alumno de 14 años fue identificado como presunto responsable de haber llevado un arma de fuego a un establecimiento educativo y exhibirla delante de otros estudiantes. A partir de la denuncia del rector, se procedió al secuestro de un revólver calibre .22, que fue entregado por el progenitor del menor. Por disposición del Juzgado Correccional y de Menores interviniente, el adolescente fue notificado en presencia de su padre y quedó bajo guarda y custodia.

En todos los casos, los menores fueron notificados por orden de los jueces intervinientes, siempre en presencia de sus progenitores, y quedaron a disposición de la Justicia, que continúa con las actuaciones correspondientes junto al sistema de protección de derechos.

Estos hechos se suman a una serie de situaciones detectadas en los últimos días en distintos puntos de la provincia, en línea con una dinámica que también se repite a nivel nacional. Muchas de estas conductas aparecen a través de mensajes en redes sociales, audios o escritos intimidatorios dentro de escuelas, generando miedo, interrupción de clases y un clima de tensión que golpea a toda la comunidad.

En total, ya se contabilizan cerca de 100 intervenciones vinculadas a hechos de intimidación pública en escuelas de Misiones. La mayor concentración se da en la zona capital, aunque también hubo casos en otras localidades del interior. En varios procedimientos se concretaron además secuestros de elementos potencialmente peligrosos, como armas de fuego, proyectiles, cuchillos y otros objetos punzantes.

El abordaje incluye ciberpatrullaje, análisis de comunicaciones digitales, patrullajes preventivos y presencia activa en las instituciones, siguiendo lineamientos de la Jefatura de Policía. La idea es clara: anticipar riesgos, cortar la escalada de violencia y cuidar a estudiantes y docentes antes de que el problema crezca.

Lo que está pasando deja un mensaje fuerte para todos. A las familias, para mirar más de cerca lo que llevan sus hijos en la mochila y lo que circula en sus celulares. Hablen con sus hijos! Y a los adolescentes, para entender que una amenaza, un audio, una publicación o llevar un arma a la escuela no es una broma ni un juego: puede terminar con consecuencias judiciales serias y con una marca muy difícil de borrar.

También hace falta mirar hacia el lado de la prevención comunitaria. ¿Dónde están las direcciones de Juventud de los municipios, los intendentes, las áreas de Cultura y Deportes? En momentos así, no alcanza con reaccionar cuando el problema ya explotó: hace falta trabajo articulado, en equipo y con presencia real en los barrios y en las escuelas. Los adolescentes necesitan más espacios para estudiar, encontrarse, hacer deporte, crear, aprender y divertirse de manera sana. Cuando hay propuestas, acompañamiento y pertenencia, también hay menos lugar para la violencia, la intimidación y las malas decisiones.

Es trabajo de todos…Chicos a ponerse las pilas.

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