Dejen que lxs niñxs se disfracen y jueguen en carnaval

Dejen que lxs niñxs se disfracen y jueguen en carnaval

¿Por qué les gusta a los niños y niñas el carnaval? Ahora en pandemia, no lo pueden festejar, pero cuando se podía, ellos se divertían mucho con los “lanza nieves o bailando”. En varias comparsas de Misiones, hay un espacio para ellos.

El carnaval es una de las fiestas más esperadas y deseadas de la infancia, porque es ese momento en el que las niñas y los niños pueden romper con lo establecido, vestirse de manera excéntrica, construir su propio disfraz, participar de actividades divertidas en el barrio, ciudad y disfrutar de unos días únicos y diferentes a los del resto del año.

Pero, más allá de la diversión, ¿por qué es importante que los pequeños disfruten de esta fecha?

Imma Marín, presidenta de la Asociación Internacional por el Derecho de los Niños y Niñas a Jugar en España (IPA), fundadora de Marinva y consultora pedagógica especializada en comunicación a través del juego, considera que “los carnavales populares tienen muchísimo valor y cumplen con múltiples objetivos en el desarrollo de los niños”.

Psicólogos y pedagogos aseguran que los carnavales populares realizan múltiples aportaciones al desarrollo infantil.

Marín destaca el valor de comunidad como uno de los más importantes. “Es una fiesta conjunta”, dice, “de hecho, es una fiesta de adultos en la que los niños también juegan”. Y añade que “los niños ven cómo los adultos se divierten, transgreden y se genera una gran complicidad al verlos a ellos también disfrazados”.

Ginnette Muñoz Rocha, directora académica del Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP) y docente del Máster en Psicología Clínica Infantojuvenil y del Máster en Teatroterapia, considera que “los disfraces permiten entrar en la sintonía de la fantasía, el desarrollo de los sueños, de la imaginación, de lo deseado, y también consolidar la etapa evolutiva del juego simbólico en la que los niños aprenden a ordenar su mundo interior a partir de la representación de otros personajes y otros mundos”.

Además, continúa Muñoz, “la riqueza de poder generar un disfraz o un objeto con elementos reciclados u objetos de casa es enorme; el niño aprende a encontrar estrategias creativas para resolver sus ideas y necesidades, y pasa a ser un agente activo en el poder de transformación de las cosas”. En la misma línea, Marín añade: “cuanto más raro te quieres disfrazar, más obligado estás a imaginar, crear y elaborar la pieza”.

Los disfraces no solo estimulan la imaginación y la creatividad de los niños, sino que, además, su elaboración puede ser un excelente proyecto de familia. “El disfraz aporta en la medida que lo haces tú, ya que la creatividad está en el hecho de hacerlo: pensar la idea, comprar telas, cortarlas y crear el disfraz puede ser un súper proyecto, y compartir eso con los hijos tiene un valor brutal”, declara la fundadora de Marinva.

Muñoz apunta que “los disfraces, acompañados de representaciones, baile, teatro y juego potencian la expresividad, la desinhibición y la espontaneidad”. Además, esta actividad mejora la empatía de los pequeños, ya que aprenden a ponerse en los zapatos del otro.

“Por un ratito se convierten en otra persona, se ponen en los zapatos de Pokémon, Doraemon o Dora, y eso tiene un valor muy importante porque les hace empatizar”, comenta Marín. “Hay todo un trabajo de investigación y observación en el que los jóvenes eligen un personaje, lo imitan, se comportan como él y sienten que, por un rato, adquieren sus capacidades”, detalla.

¿Y si no quiere disfrazarse…?

De todos modos, nunca hay que olvidar que, en palabras de Marín, “esto es un juego y solo se juega si uno quiere”, por lo tanto, en el caso de que un niño o niña no quiera disfrazarse, lo mejor que se puede hacer es no obligarle. “Lo primero es intentar conocer los motivos” –dice la directora académica de ISEP– “y, si el niño persiste en su negativa, lo más recomendable es respetar su decisión y no forzarlo a situaciones que para él sean vergonzosas”.

La especialista en comunicación a través del juego propone ofrecer alternativas a los niños, ya que “disfrazarse puede ser simplemente llevar un gorro o una corbata”. Y destaca que es muy importante aprovechar estas situaciones para escuchar lo que el niño comunica y lo que el niño quiere, “más aún en una actividad como ésta, en la que las madres y los padres pueden descubrir tanto sobre la personalidad de sus pequeños”.

Si el niño no quiere disfrazarse no se le debe forzar a ello y sí estar atento a sus razones, No obstante, si a pesar de que el niño no quiera disfrazarse se va a acudir a una fiesta de carnaval o lo celebran en la escuela, Marín aconseja llevarse de todos modos el disfraz en el bolso por si en algún momento cambia de opinión. “Lo mejor es dejar la puerta abierta para que, si revierte, pueda ponerse el disfraz; pero nunca obligar” concluye. Muñoz añade que “todo esto es un bonito pretexto para desarrollar y fortalecer la comunicación entre padres e hijos”.

Aprender a transgredir

Por otra parte, el carnaval cumple también con un objetivo esencial en la educación y evolución personal de la infancia, que es el aprender a romper con las normas. “Poder cambiar la rutina del día a día es un privilegio para los pequeños y también para los mayores” explica Ginnette Muñoz.

Imma Marín subraya que es importante dejarles que ese día tomen sus propias decisiones, que se muestren hasta el punto en que ellos desean mostrarse, y que tengan un espacio de libertad para expresarse sin ser juzgados.

(Fuente: La Vanguardia)

¿Por qué se celebra el carnaval?, ¿qué se conmemora en esta fecha tan señalada?

En ocasiones, en el afán por festejar esta divertida fiesta, nos olvidamos del verdadero significado que tiene la celebración de los carnavales en todo el mundo, una fiesta de carácter internacional. Es que el carnaval se ha convertido en una de las fiestas más internacionales, debido a que se han extendido fácilmente por todo el planeta, conquistando los corazones de los pueblos durante generaciones. Su característica común es la de ser un período de permisividad y cierto descontrol.

Ilusión, disfraces, colores, pinturas, máscaras, bailes, canciones, mucha diversión y, sobre todo, los desfiles de carnaval. Todo ello marca el carácter de la fiesta, pero ¿por qué la gente se disfraza durante el carnaval? Nos remontamos a los orígenes del Carnaval para despejar todo tipo de dudas acerca de esta divertida fiesta.

Los verdaderos orígenes del Carnaval todavía son una incógnita. No hay cómo comprobar científicamente dónde y cuándo nació el carnaval.

Los estudios estiman que las primeras celebraciones que más tarde tomarían el nombre de carnaval se realizaron años antes del nacimiento de Cristo y tienen su origen en las fiestas relacionadas con la agricultura. Parece ser que los campesinos se reunían en verano con los rostros enmascarados y los cuerpos totalmente pintados, alrededor de una hoguera, para celebrar la fertilidad y la productividad del suelo, o bien para alejar los malos espíritus de la cosecha.

La primera celebración carnavalesca se localiza en Egipto. La fiesta no era nada más que danza, cánticos, y los participantes usaban máscaras y disfraces como símbolo de la inexistencia de clases sociales.

– Después la tradición se extendió a Grecia. Allá por el siglo VI a. C., existía la costumbre de pasear un barco con ruedas (carrus navalis) donde la gente bailaba todo tipo de danzas.

– En Roma, se realizaban numerosas fiestas paganas en torno al dios Baco, el dios del vino, que cuentan con más de 5.000 años de antigüedad.

Todas estas ceremonias tenían un punto en común: estaban asociadas a fenómenos espirituales, astronómicos y a ciclos naturales. Asimismo, se manifestaban a través de expresiones como la danza, los cánticos, la sátira, las máscaras y el desorden.

En una sociedad con tantas diferencias sociales, las fiestas suplían la necesidad de libertad para todos. Ricos y pobres se mezclaban durante el carnaval, sin reconocerse bajo la tela y las máscaras del disfraz.

El Carnaval de Brasil

Rápidamente, el carnaval llegó a Venecia, y de ahí, se fue extendiendo por todo el mundo. Poco a poco, fue moldeando sus características, dependiendo de las costumbres propias de cada país. Cada ciudad fue incorporando los hábitos propios de su cultura. Pero, por lo general, el carnaval se define a través de máscaras, disfraces, carrozas, desfiles y bailes, algo común en todas las celebraciones, indistintamente del lugar en el que tenga cabida la celebración del carnaval.

De hecho, actualmente el Carnaval de Venecia es uno de los más conocidos a nivel europeo. La tradición comenzó cuando la nobleza comenzó a disfrazarse para salir a mezclarse con el pueblo. Las máscaras son el elemento más importante de este característico carnaval.

Desde entonces, ha continuado esta tradición que se ha ido expandiendo por Europa, y más tarde por América Latina, gracias a los navegantes españoles y portugueses, a partir del siglo XV.

Uno de los lugares del mundo donde el carnaval tiene más fama es Brasil, donde todas las ciudades se echan a la calle para rendir culto al carnaval a ritmo de samba. Es uno de los desfiles más espectaculares que se organizan a nivel mundial.

Según el Libro Guinness de los Récords, la celebración del carnaval más grande del mundo es la de Río de Janeiro. Otros carnavales internacionalmente famosos son los de Barranquilla en Colombia, Oruro en Bolivia, Venecia en Italia, Veracruz y Mazatlán en México, y Cádiz y Tenerife en España.

Ante todo, los carnavales suponen diversión… ¡mucha diversión!

Por qué cada año se cambia la celebración del carnaval

El carnaval está asociado principalmente con el catolicismo y en menor medida con los cristianos ortodoxos orientales; las culturas protestantes no suelen celebrar el carnaval o tienen tradiciones modificadas, como el carnaval danés. Por lo general se inicia antes del miércoles de cuaresma, también conocido como miércoles de ceniza, y dura del jueves anterior hasta el martes siguiente.

Las fechas suelen estar englobadas entre enero y marzo, pero ¿por qué hay tanto margen de tiempo? Todo depende del calendario litúrgico, que a su vez se relacionan con el ciclo lunar. Y es que tiene que coincidir que el Jueves Santo se produzca luna llena porque según cuenta una historia el día de pueblo judío salió de Egipto había luna llena y eso les permitía caminar sin problema y sin lámparas para no ser vistos.

5 curiosidades del carnaval que sorprenderán a lxs niñxs

1 – ¿Sabes de dónde procede la palabra carnaval? Del italiano carnevale y, esta a su vez de la palabra latina carnem levare, que significa quitarse la carne. Y es que una vez acaba el Carnaval y comienza la Cuaresma, según la tradición cristiana, hasta Semana Santa los viernes no se puede comer carne.

2 – En algunos países el carnaval pilla aún en época de frío, como es el caso de Quebec, en Canadá. De ahí que el embajador de esta fiesta popular sea un muñeco de nieve llamado Bonhomme, y uno de los momentos álgidos sea el concurso de esculturas de hielo.

3 – En cambio, en Namibia, en el continente africano, este acontecimiento se celebra en abril, porque el calor que hace en el mes de febrero es tanto que sería imposible llevarlo a cabo al aire libre.

4 – Y en algunos rincones del planeta, el carnaval tiene su propio dios o su propio rey. ¿Quieres saber cómo se lo conoce? Momo y está representado por un hombre bajito, regordete y que siempre va vestido de verde o rojo. Y, otro dato más, el último día de carnaval, ¡se le manda a la hoguera!

5 – Esta fiesta también se puede convertir en un acto reivindicativo a favor de la mujer. Y así es cómo lo han pensado en Colonia (Alemania), donde hay un día en el que las mujeres tienen el poder y, como símbolo, llevan corbatas puestas.

(Fuente: Guiainfanil.com)

 

*Te dejamos también un video para que lo disfrutes:

En este vídeo conocemos las características y diferencias de los distintos carnavales de Argentina. Además conocemos los carnavales de otros países de latino América.

https://www.youtube.com/watch?v=hDz6C-XLiz4

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