¿Bajan la edad de imputabilidad? Te explico, en corto y sin vueltas, qué significa y por qué importa
¿Bajan la edad de imputabilidad? Te explico, en corto y sin vueltas, qué significa y por qué importa
Hay un tema que está en boca de todos —el Gobierno impulsa bajar la edad a la que un chico puede ser juzgado— y antes de opinar conviene entender bien las consecuencias. Vamos por partes.
Lo básico —qué dice la ley ahora y qué proponen
Hoy en Argentina la ley fija que no se puede imputar penalmente a alguien que no haya cumplido 16 años. Eso está en la norma vigente.
El presidente y su equipo ya propusieron bajar esa barrera: en distintos momentos hablaron de 13, 14 y hasta 10 años. Es decir, chicos que hoy no entran en procesos penales sí podrían hacerlo si cambian la ley.
¿Y eso arregla la inseguridad? Spoiler: la evidencia no lo respalda
Hay estudios que miraron exactamente esto: cuando un país baja la edad de imputabilidad, no se ve que baje el crimen entre adolescentes. De hecho, hay análisis que muestran que puede aumentar la reincidencia en los grupos que sí pasan a ser imputables. Así que la promesa de “menos delitos” por bajar la edad no está probada.
Además, una revisión grande sobre encarcelar a jóvenes concluye que meter a chicos en cárceles o someterlos a procesos penales suele empeorar su salud mental, cortarles la escuela y no mejorar la seguridad pública. Encerrar no parece ser la solución mágica.
¿Qué pasaría con los chicos en la vida real? (lo que nos interesa a todos)
Te lo cuento con ejemplos claros:
-Más trámites judiciales y más antecedentes. Si la edad baja, más adolescentes (niños también, hasta tu hijo, pensalo Mabel) pasarían por comisarías, juzgados y podrían quedar con un registro que los persiga toda la vida.
Cortan la escuela. Un proceso legal o una internación interrumpen los estudios. Menos escuela = menos opciones después.
Peor salud mental. El encierro y el estrés legal aumentan la ansiedad y la depresión, y no ayudan a cambiar conductas. (suicidios también)
Se gasta mucha plata en prisiones en vez de en escuela y salud. Eso significa menos recursos para programas que realmente previenen problemas.
Estigmatización. Un antecedente penal complica conseguir laburo, becas o una vida “normal” cuando seas grande.
¿Entonces qué sirve de verdad?
-La evidencia y expertos internacionales proponen otras cosas que sí funcionan —o al menos ayudan más— que castigar rápido:
-Prevención en la escuela y en el barrio. Talleres, deporte, centros culturales, actividades que ocupen el tiempo y enseñen habilidades.
-Atención en salud mental y adicciones. Psicólogos y programas accesibles para jóvenes.
-Medidas restaurativas. Reunir al agresor con la víctima, reparar el daño, talleres donde se entienda lo que pasó y se busque solución.
-Capacitación y trabajo juvenil. Cursos, pasantías, programas de empleo que den una salida real.
-Justicia especializada, no solo cárcel. Si hay delitos graves, que existan medidas con enfoque en rehabilitar —no en castigar por castigar—.
-Además, organismos como UNICEF recomiendan que la edad mínima no sea más baja que la edad en la que se termina la educación obligatoria, y que cualquier reforma respete derechos y prioridades de protección.
¿Qué dicen las voces internacionales y de derechos humanos?
Organismos y ONGs que miran políticas públicas advierten: bajar la edad sin políticas de contención social y prevención es un error. También critican cuando los Estados proponen cambios apresurados que no vienen acompañados de inversión en programas para jóvenes.
Si a los de 16 se los deja votar, ¿por qué no ir preso? (repiten como loros en las redes, los haters y bots y los que ignoran la temática)
Te lo explico claro
Mucha gente dice “si a los de 16 se los deja votar, entonces si hacen algo grave también pueden ir presos”. Suena lógico en una charla, pero en la ley y en la vida real no es lo mismo. Acá te cuento por qué, con ejemplos fáciles de entender y datos fiables para que lo puedas explicar en tu casa o en el recreo.
1) Votar a los 16 es un derecho cívico; la imputabilidad es otra cosa
Votar es participar en la vida política: elegir representantes, decir qué país querés. Argentina tiene una ley que permite votar desde los 16 años (Ley de Voto Joven). Eso significa que a los 16 te reconocen el derecho a opinar políticamente y a elegir.
Pero la imputabilidad es la capacidad de ser juzgado penalmente por un delito. Ahora la ley dice que quienes no cumplieron 16 años no son punibles; o sea, no se los juzga como a un adulto. Eso es otra regla legal distinta.
En resumen: votar te da voz política, imputabilidad te mete en un proceso penal. Dos cosas distintas, pensadas por razones distintas.
2) ¿Por qué la ley las separa?
-Votar reconoce una madurez mínima para opinar sobre la sociedad.
-Ser imputable exige juicio sobre la culpabilidad y las consecuencias de castigar a una persona: los jueces tienen que decidir si hubo intención, capacidad de entender lo que hizo y si la sanción sirve para cambiar la conducta.
-En menores eso es más complejo porque su cerebro y su entorno siguen formándose. Organismos internacionales explican por qué hay distintas edades legales para cada tema: conducir, casarse, votar, ser juzgado, tomar alcohol, etc. No hay una sola “edad mágica” que sirva para todo.
3) “Bajemos la edad y se arregla la inseguridad” — ¿funciona eso?
La evidencia internacional y análisis serios dicen que bajar la edad de imputabilidad no reduce el delito juvenil y, en algunos casos, puede aumentar la reincidencia. Meter chicos, chicas, en procesos penales o en centros de detención muchas veces empeora su vida y no mejora la seguridad general. Por eso especialistas y organismos piden invertir en prevención y programas de apoyo en vez de bajar la edad como respuesta fácil.
4) Entonces, ¿por qué no aplican la misma regla para votar y para juzgar?
Porque el Estado separa derechos (votar) y responsabilidades penales (ser responsable por un delito). Permitir el voto a los 16 reconoce que ese chico tiene voz política; no implica que tenga la madurez emocional, social y psicológica que exige responsabilizarlo como a un adulto por un delito.
Piensa: vos podés opinar sobre quién gobierna, pero eso no te hace automáticamente capaz de entender y afrontar todas las consecuencias legales de un crimen. Los marcos legales distinguen esas capacidades por una razón.
Para que lo puedas decir con pocas palabras (como argumento en una charla)
“Votar a los 16 es un derecho para elegir; imputar a los 16 es una sanción penal. Son cosas distintas: no porque alguien pueda votar significa que tenga la misma responsabilidad penal que un adulto. Bajarla no está demostrado que mejore la seguridad y sí puede arruinar la vida de quienes pasan por el sistema.”
Qué podés hacer si te preocupa este tema
-Informate en fuentes oficiales y en organismos de derechos (no en videos de TikTok que buscan clicks).
-Hablá con tus papás y con profes; mostráles que hay pruebas y alternativas que funcionan.
-En el colegio, cuando vuelvas a clases, proponé un debate o una actividad para que todos entiendan la diferencia entre votar y ser imputable.
-Participá en espacios juveniles: opinar está bueno, pero también proponer soluciones (talleres, apoyo, deportes).
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En resumen, para que te quede clarito
-Hoy la edad en Argentina es 16 años.
Qué podés hacer vos y qué podés decir si alguien te dice “bajémosla y listo”
Preguntá: “¿y dónde van a invertir la plata que dejan de gastar en cárceles?”
Pedí políticas concretas: más clubes, más psicólogos, más oportunidades de laburo para jóvenes.