Cuando las preguntas de un niño se convierten en una historia

Cuando las preguntas de un niño se convierten en una historia

Hay historias que comienzan con una idea y otras que nacen de una conversación. Iguazú con Y pertenece a estas últimas. El proyecto del escritor y creador misionero David Españon comenzó mucho antes de convertirse en un libro: nació de las preguntas de su hijo Yatel, de su curiosidad por la naturaleza y de la mirada de un niño sobre el mundo que lo rodea.

“Si tengo que decir dónde comenzó realmente Iguazú con Y, tengo que hablar de Yatel. Mi hijo es la base de todo”, cuenta David.

Las preguntas de Yatel sobre el agua, los animales, la selva y la naturaleza fueron llevando a su padre a buscar respuestas. Pero mientras intentaba explicarle aquello que lo inquietaba, David también empezó a hacerse nuevas preguntas.

Muchas veces creemos que somos los adultos quienes enseñamos a los chicos a mirar el mundo. En este caso sucedió algo diferente: las preguntas de un niño terminaron transformando también la mirada de su padre.

De ese intercambio entre un hijo que pregunta y un padre que vuelve a preguntarse comenzó a tomar forma Iguazú con Y.

Una historia que habla de la naturaleza sin dar lecciones

Para David Españon, el proyecto también está atravesado por su compromiso con el ambiente. Como activista ambiental, las preguntas de Yatel lo llevaron a revisar no solamente qué decir, sino también cómo transmitir a las nuevas generaciones la importancia de cuidar la naturaleza.

Hablar del ambiente desde una idea general puede ser sencillo. El desafío aparece cuando hay que explicarle a un niño por qué debemos proteger aquello que estamos perdiendo, por qué es importante cuidar el agua, los animales y los bosques, y qué responsabilidad tenemos los adultos frente al mundo que vamos a dejar.

La respuesta de David no apareció en forma de discurso. Apareció como una historia.

Así nació Iguazú con Y, un universo infantil inspirado en Puerto Iguazú, la selva misionera, el río y la fuerza de la naturaleza, donde la fantasía se encuentra con la identidad territorial y la conciencia ambiental.

“No quería dar una lección. Quería contar una historia. Crear un universo en el que los chicos pudieran acercarse a la naturaleza desde la imaginación y desde la emoción”, explica.

Detrás de esa mirada hay una convicción: es difícil cuidar aquello con lo que no tenemos un vínculo y defender aquello que no conocemos. Por eso, la obra busca que el acercamiento a la naturaleza comience desde la curiosidad, el afecto y la imaginación.

El desafío de hacer que la historia llegue a más niños

Cuando el libro comenzó a tomar forma apareció una nueva preocupación para su creador: cómo lograr que la historia pudiera llegar también a chicos y chicas que no pudieran acceder a ella de la manera tradicional.

Una de las primeras ideas fue realizar una versión en sistema Braille, especialmente pensada para niños y niñas con discapacidad visual. Sin embargo, al tratarse de un proyecto autogestionado, la posibilidad de producir una edición con estas características presentó desafíos técnicos y económicos.

David decidió no abandonar esa idea. La versión en Braille continúa siendo uno de los sueños y objetivos del proyecto, a la espera de encontrar el acompañamiento y los aliados necesarios para poder concretarla.

Mientras esa posibilidad continúa en camino, apareció otra puerta de acceso: el audiolibro.

El encuentro con Pablo Terra y una nueva etapa

El camino hacia el formato sonoro comenzó a partir de un encuentro que David considera especialmente significativo. Gracias a la recomendación de Tamara Vera, una amiga en común, pudo conocer a Pablo Terra.

Ese encuentro permitió descubrir coincidencias y preocupaciones compartidas, especialmente en relación con el cuidado ambiental y con el futuro que las generaciones actuales están construyendo para las que vienen.

A partir de allí, una inquietud que ya estaba presente comenzó a convertirse en un proyecto concreto.

El audiolibro apareció como una nueva manera de expandir Iguazú con Y y, al mismo tiempo, como una posibilidad de ampliar el acceso a la historia.

Para David, el audio no reemplaza al Braille, porque son herramientas diferentes. Sin embargo, puede convertirse en otra forma de entrar al universo de la obra: escuchar, imaginar y compartir.

También hay algo más profundo detrás de esta decisión. Antes de aprender a leer, todos escuchamos historias. Alguien nos contó un relato y, a partir de sus palabras, nuestra imaginación construyó personajes, lugares y mundos.

Recuperar esa experiencia fue parte de la inspiración para llevar Iguazú con Y al formato sonoro.

Danilo Santinelli puso música a la historia

A medida que avanzaba el proyecto apareció un nuevo desafío. Ya no alcanzaba con narrar el libro: había que encontrar una manera de construir una atmósfera sonora que acompañara el universo de la historia.

Fue entonces cuando se sumó Danilo Santinelli, encargado de la musicalización del proyecto.

La búsqueda no apuntaba a que la música ocupara el centro, sino a que acompañara el relato y ayudara a crear ese clima particular que necesitaba la historia.

Para David, el aporte de Santinelli fue especialmente significativo. Su sensibilidad y su piano permitieron encontrar sonidos y climas capaces de acompañar la narración y generar una experiencia diferente.

La música, de este modo, no funciona simplemente como fondo. Se integra al viaje y suma una nueva dimensión al relato.

Iguazú también tiene sonidos

La incorporación del sonido adquiere un significado especial porque la historia está profundamente vinculada con uno de los paisajes naturales más reconocidos de Misiones.

Iguazú tiene sonidos propios: el agua, la lluvia, los pájaros, la selva y también el silencio.

Para David, la naturaleza tiene una manera propia de contar historias y el sonido permite acercarse a ella desde otro lugar.

Por eso, el audiolibro busca que quien lo escuche pueda imaginar los personajes, entrar en el universo de la historia y dejarse acompañar por las voces y la música.

Una historia que creció gracias a otras personas

Aunque Iguazú con Y nació de una conversación entre David y su hijo Yatel, con el tiempo el proyecto fue encontrando nuevas personas que aportaron sus propias miradas y conocimientos.

Yatel está en el origen de todo, como la inspiración inicial de la historia y de las preguntas que impulsaron a su padre a crearla.

Tamara Vera fue quien hizo posible el encuentro con Pablo Terra, una conexión que ayudó a que el proyecto encontrara un nuevo camino hacia el formato sonoro.

Pablo Terra se convirtió en una pieza importante de esta nueva etapa, acompañando el desarrollo de la propuesta y compartiendo con David preocupaciones vinculadas al ambiente y al futuro de las próximas generaciones.

Y Danilo Santinelli aportó la musicalización y su sensibilidad artística para convertir el audiolibro en una experiencia donde la narración y la música dialogan.

Cada uno, desde un lugar diferente, ayudó a que aquella idea nacida en una conversación familiar pudiera seguir creciendo.

“Creo que eso también es parte de lo hermoso de este camino: descubrir que una idea que nació de una conversación con mi hijo puede ir encontrando otras personas que aportan su sensibilidad y ayudan a que esa historia siga creciendo”, expresa David.

Del libro al audiolibro con nuevos desafíos por delante

El libro impreso fue apenas el comienzo. El audiolibro representa ahora una nueva etapa para Iguazú con Y, una obra que sigue buscando formas de llegar a más personas sin perder su esencia.

Mientras el proyecto avanza con la narración y la musicalización, también permanece vigente el sueño de una futura edición en Braille.

En el fondo, todas estas búsquedas parten de la misma idea: que una historia nacida en la selva misionera pueda encontrar diferentes caminos para llegar a las infancias y despertar preguntas sobre la naturaleza, el ambiente y el mundo que estamos construyendo.

Porque quizás ese sea el verdadero viaje de Iguazú con Y: una historia que comenzó con las preguntas de Yatel, que hizo que David volviera a preguntarse muchas cosas y que, con la ayuda de Tamara Vera, Pablo Terra y Danilo Santinelli, hoy encuentra nuevas maneras de ser contada y escuchada.

Sobre David Españon

David Españon es escritor y creador radicado en Puerto Iguazú, Misiones. Su trabajo está vinculado con la naturaleza, la identidad misionera, la infancia y la conciencia ambiental.

Iguazú con Y es un proyecto literario infantil nacido de las preguntas de su hijo Yatel y de un proceso de reflexión sobre el vínculo entre las nuevas generaciones y el mundo que habitamos.

Actualmente desarrolla nuevas formas de expandir este universo narrativo a través del audiolibro, junto a Pablo Terra y Danilo Santinelli, manteniendo el objetivo de avanzar también hacia futuras versiones accesibles, incluido el sistema Braille.

“Yo intentaba responder las preguntas de mi hijo, pero terminé descubriendo que también tenía que responderme muchas cosas a mí mismo.”

Disfrutá estos audiolibros en: https://www.youtube.com/playlist?list=PLG7kpTScTAPc

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