La cultura de la violación

La cultura de la violación

Desde Prisma, medio de comunicación para la niñez y la adolescencia, (medio dirigido por una mujer, en el que trabajan y colaboran muchas mujeres), donde desde los inicios promovemos la ESI, la educación, los valores y temas relacionados a buenas relaciones entre padres e hijos, no íbamos a dejar pasar esta situación, que por supuesto es muy grave.

Por las chicas que desde hace años y en todas las escuelas, (en todos lados), viven situaciones de abuso constantemente. La sentada de las chicas del Roque, nos da mucho orgullo por la valentía de no callar, de decir ¡basta! Por otra parte, mucha tristeza, e impotencia, de ver que hay que llegar a este punto para ser escuchadas, en pleno Siglo 21.

¡Estamos con ustedes!

Invitamos a la amiga y psicóloga Natalia Pino Roldán a que nos de su punto de vista, siempre cuidado, sobre el asunto y lo compartimos con ustedes:

 

La cultura de la violación

Si ponemos en GOOGLE: “Roque González Violación” aparecen varios artículos de lo que sucedió esta semana:

Alumnas de un colegio religioso de Misiones denunciaron por abuso a sus compañeros: manoseos, fotos viralizadas y mensajes de acoso. Son estudiantes de segundo año. Elevaron el reclamo al sector y aseguran que no fueron escuchadas. Hicieron una sentada en la escuela. Posadas, Misiones, Argentina.

¿Qué llevaba puesto? ¿Qué hacía a esas horas por la calle? ¿Encima había bebido? ¿Cuántas copas? ¿Y drogas? ¿Si no quería nada, por qué se fue con él?

Todos los días como sociedad cosificamos a las mujeres, ellos, nosotras. Usando la sexualidad femenina como rompe hogares, roba maridos, como mala madre. Juzgamos a las mujeres todos los días, si trabajan mucho seguramente son madres ausentes, si son ama de casa las subestimamos por no haber hecho una carrera, si deciden no tener hijos, seguro son lesbianas.

En mi experiencia con niños/as recibo diariamente a madres llenas de culpa porque seguramente “hay algo que no están haciendo bien”, la sensación de no ser suficientes para el marido, para los hijos, para el jefe, para los vecinos, para el mundo!

Vivimos en una cultura que trivializa los acosos, que culpa a las víctimas o que sencillamente pone el foco en ellas y en como actuaron cuando fueron agredidas (en lugar de ponerlo en sus agresores) o incluso en cómo lo hicieron después de l agresión (si volvieron a tener vida normal enseguida o no, algo a lo que tienen pleno derecho, faltaría más) y que sistemáticamente pone en duda su credibilidad, provocando que muchas denuncien, bien por miedo a que no le crean o bien porque ellas mismas, como les han enseñado, tienden a quitarle importancia a lo sucedido o a negarlo para evitar el estigma social” (Morder la manzana).

¡Las pibas descubrieron que tienen un arma letal, su propia voz!

Las pibas no se callan más

Las pibas se unen, nos abrazamos con profundo sentimiento de sororidad, al grito de ¡No estás sola!

Las pibas ya no quieren que nos violen, ya no permitimos ni UNA PALABRA MAS DE DESPRECIO.

Las pibas, todas, pedimos respeto, y esta comenzando la hora de construir una identidad masculina, porque la del macho violento no la permitimos más.

Me niego, en lo personal, a reproducir los nombres de los machos que organizaban una violación por WhatsApp. Me niego a que la sanción sea una expulsión o suspensión.

LA CRISIS, los conflictos adolescentes, le dan voz a la crisis social, son un reflejo de los prejuicios, la discriminación y el machismo que reproducimos como sociedad todos los días; y va siendo hora de hacerse cargo.

Llego la hora de que las horas cátedras estén mas enfocadas en la construcción de una sociedad respetuosa y no solamente en contenidos troncales.

Antes de dar los nombres de los adolescentes, me gustaría que se den los nombres de los padres de estos varones, me gustaría saber cómo se conversa en la mesa sobre las mujeres, los abusos, la violencia, me gustaría saber quién está educando a estos hijos del patriarcado, y no pierdo la fe, en poder educarlos de otra manera.

¡El abuso debe comenzar a ser un tema de todxs!

Psicóloga Natalia Pino Roldán

M.P. 360

(Fotos: Gentileza Germán Bonfiglio)

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