El Hombre invisible

El Hombre invisible

La ciencia ficción y el terror se darán cita en el IMAX con el estreno de un clásico del cine y la literatura: El Hombre Invisible.  Dirigida por Leigh Whannell (Saw) y protagonizada por Elisabeth Moss (Mad Men/El cuento de la criada). Tickets disponibles en www.imaxdelconocimiento.com
 
El Hombre invisible es una novela de H.G. Wells, escritor inglés y uno de los padres del género de la ciencia ficción. Entre sus obras más destacadas se encuentran La máquina del tiempo (1895), La isla del doctor Moreau (1896), El hombre invisible (1897), La guerra de los mundos (1898) y La guerra en el aire (1907). Estuvo nominado en cuatro ocasiones al Premio Nobel de Literatura. La novela de 1897 fue llevada por primera vez al cine en 1933, con la dirección de James Whale.
Esta producción de El Hombre Invisible está dirigida y escrita por el australiano Leigh Whannell (actor y guionista en Saw), quien en este nuevo acercamiento al personaje de H.G. Wells, curiosamente, lo deja a un costado. La novedad, acertada o no, del director, es que el hombre invisible ya no es el foco de la historia. Al contrario, el foco la cámara y de la historia se ponen al servicio de una víctima: la mujer (Cecilia). Personificada por Elisabeth Moss, quien tuvo papeles destacados en series como ‘Mad Men’ y ‘El cuento de la criada’, presenta a una mujer maltratada que decide escapar de su marido en plena noche, pero él es un psicópata multimillonario que la tiene encerrada en una especie de mansión.
 
 Toda fantasía tiene su monstruo
El film plantea una interesante relectura del clásico literario centrando la historia no tanto en el hombre invisible sino en su mujer, maltratada y perseguida por su marido. En esta lectura, la verdadera invisibilidad es patrimonio de la mujer, en todo caso, en su ausencia. Aunque la cámara insista en primeros planos de la protagonista, son los espacios vacíos de la casa/castillo donde se percibe la invisibilidad de la mujer. Por el contrario, el hombre invisible está más presente que nunca, su invisibilidad y, por lo tanto, su poder, son omnipresentes y están al acecho.
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