Malú Busse, la joven escritora que convirtió la dislexia, la maternidad y la imaginación en un universo propio

Malú Busse, la joven escritora que convirtió la dislexia, la maternidad y la imaginación en un universo propio

Hay historias que nacen desde la dificultad, pero también desde la fuerza de no rendirse. La de María Guadalupe del Rosario Busse, conocida como Ro o Rosario en Posadas y como Malú Busse en Brasil, es una de esas que atrapan de entrada. Mamá, lectora voraz, disléxica y con TDAH, encontró en la escritura una forma de ordenar su cabeza, transformar sus ideas en mundos nuevos y demostrar que las etiquetas no definen el destino. Desde Brusque, Santa Catarina, donde vive desde 2019, comenzó a construir una voz literaria propia, con una protagonista fuerte, un universo mágico y un sueño enorme: llegar a lectoras y lectores de todo el mundo.

P: Contanos de vos. ¿Desde cuándo comenzaste a escribir? ¿Cuáles son tus libros y autores favoritos? ¿Hay alguna obra que te haya marcado?

Soy María Guadalupe del Rosario Busse, aunque muchos me conocen como Rosario o “Ro” en Posadas, y como Malú Busse acá en Brasil. Tengo 33 años, soy mamá y actualmente vivo en Brusque, Santa Catarina. Me mudé definitivamente a Brasil en 2015 y terminé el colegio en Foz de Iguaçu. Antes de eso pasé por distintos colegios en Posadas, como el Santa María y el Nacional, entre otros.

Hay algo muy importante en mi vida y en mi historia personal: tengo dislexia y TDAH diagnosticados desde los seis años. Durante mucho tiempo eso hizo que la lectura fuera muy difícil para mí, pero con el tiempo terminé encontrando justamente en los libros un refugio y una forma de expandir mi imaginación.

El primer libro que recuerdo haber leído fue uno de Barbie que compré en un viaje con mi mamá cuando era chica. Me encantó. Después, durante varios años, leer me costó muchísimo por la dislexia. El segundo libro que realmente recuerdo haber leído fue El caballero de la armadura oxidada, cuando tenía unos nueve o diez años. Más adelante leí La historia de Sofía y ya en la adolescencia llegó la saga Crepúsculo, que fue cuando realmente me sumergí en la lectura y logré aprender a lidiar mejor con mi dislexia.

A partir de ahí se me abrió completamente el mundo de la literatura y de la imaginación.

Hoy, entre mis autores y universos favoritos, sin dudas está todo lo relacionado con Harry Potter. Amo esa historia y de hecho en uno de mis libros hay una frase de Dumbledore que significa muchísimo para mí. También me gustan mucho las novelas románticas y de fantasía contemporánea.

Una obra que me marcó profundamente fue El Principito. Lo había leído antes, pero cuando volví a leerlo siendo mamá y se lo leí a mi hijo, tuvo un impacto completamente diferente en mi vida. Sentí la historia desde otro lugar, mucho más emocional y profundo.

P: Contanos sobre tus libros: ¿cuándo escribís, dónde y qué te inspira?

Entre dioses y mortales es una novela de fantasía +18 con romance, pero aunque el romance es importante, no es el eje principal de la historia.

La protagonista es una mujer de 38 años, mamá de dos nenas, que después de la muerte de su marido comienza a descubrir secretos, mentiras y traiciones dentro de su propia familia. Ella creía estar completamente sola en el mundo junto a sus hijas, pero termina descubriendo que existe toda una familia oculta detrás de su historia y, junto con eso, un mundo mágico completamente desconocido para ella.

Dentro de ese universo aparecen la naturaleza, las hadas, la magia y los dioses. Me inspiré muchísimo en la mitología y literatura nórdica. Las runas que utilizo en la historia son nórdicas y gran parte de la estética del mundo nace de esa inspiración.

Sin embargo, decidí no usar directamente a dioses como Odín o Thor porque quería crear algo propio. No quería quedar limitada a las historias ya conocidas de la mitología nórdica ni depender de lo que esos personajes representan tradicionalmente. Por eso inventé mis propios dioses, mis propias reglas y mi propio universo, aunque manteniendo muchas referencias y elementos que amo de esa cultura.

La inspiración para escribir viene mucho de mi imaginación, de las emociones y también de todo aquello que me apasiona dentro de la fantasía. Muchas veces escribo de noche, en silencio, cuando realmente puedo entrar en ese mundo y conectar con los personajes y la historia.

P: ¿Cuál es tu sueño como escritora? ¿Dónde ya presentaste tu obra?

La verdad es que no escribo hace muchísimo tiempo. Empecé recién entre septiembre y octubre de 2024. Durante años me costó muchísimo animarme a escribir por mi dislexia y mi TDAH.

En el colegio muchas veces mis profesoras me decían: “No entiendo lo que querés decir” o “¿Por qué razonás de esta forma?”. Y creo que eso tiene mucho que ver con cómo funciona mi mente. Mis pensamientos van muy rápido, todo aparece al mismo tiempo, y yo escribo exactamente de esa manera. Incluso la forma en que piensa mi protagonista es muy parecida a cómo pienso yo.

Mientras estoy haciendo una cosa, mi cabeza ya está pensando otras diez al mismo tiempo. Durante mucho tiempo eso me hizo sentir que nunca iba a poder escribir un libro porque tenía miedo de que nadie entendiera lo que yo quería transmitir o que no pudiera poner en palabras todo lo que imaginaba.

Pero en 2024 algo hizo clic.

Yo leo muchísimo, entre ocho y diez libros por mes. Amo leer. Tengo una mini biblioteca en casa y devoro libros constantemente. Y un día pensé: “¿Por qué no?”. ¿Por qué no intentar escribir esa historia que tengo hace tanto tiempo en la cabeza?

Así fue como una noche me senté y empecé a escribir.

A comienzos de 2025 terminé el libro. Conseguí una editora, aunque finalmente muchas cosas no quedaron como yo quería y terminé haciendo gran parte del trabajo yo misma. No quedó perfecto, pero salió, y estoy muy orgullosa de eso.

También tuve muchísimo apoyo de mi familia, especialmente de mi hermano Octavio. Hubo momentos en los que lo llamé llorando porque no sabía cómo resolver ciertas partes de la historia o cómo organizar algunas ideas. Él tuvo toda la paciencia del mundo para escucharme, entender lo que yo quería transmitir y ayudarme a acomodarlo. Fue una ayuda enorme en todo el proceso.

La inspiración del libro viene un poco de las historias que amo leer y también de algo que yo quería encontrar dentro de la literatura y muchas veces no encontraba.

Siempre me cansó que las heroínas fueran mujeres jóvenes, solteras, que recién encuentran al amor de su vida y recién ahí forman una familia. La vida real no funciona así. Las mujeres se separan, tienen hijos, vuelven a enamorarse, atraviesan dolores, pérdidas y aun así siguen siendo dignas de vivir grandes historias de amor.

Por eso quise crear una protagonista distinta: una mujer adulta, mamá, viuda, alguien que ya sabe lo que es el dolor, el miedo y la responsabilidad de tener hijos. Quería una heroína que supiera lo que es una fiebre a las tres de la mañana, lo que es sentir que el corazón camina fuera del cuerpo cuando sos mamá. Porque esas mujeres también merecen ser protagonistas de historias épicas y románticas.

Mi sueño como escritora siempre fue muy simple y muy grande al mismo tiempo. Una vez leí una frase de una autora que decía algo parecido a que quería pasar sus tardes escribiendo mientras miraba por la ventana a su marido y sus hijos jugando en el patio, y sentí que eso era exactamente lo que quería para mi vida.

Claro que me gustaría ser reconocida mundialmente y que alguien del otro lado del mundo espere un nuevo libro mío. Pero más que la fama, mi verdadero sueño es poder crear mundos que acompañen a otras personas y demostrar que incluso alguien a quien le dijeron toda la vida que no iba a poder escribir, sí puede hacerlo.

Quiero inspirar a otros a intentarlo, aunque tengan miedo.

P:  Un mensaje para los lectores

Muchas veces la gente va a decirte que no podés. Que no sos capaz. Que no servís para eso que amás. A mí me pasó.

Pero también aprendí que muchas de las personas que primero dudan de vos son las mismas que después te felicitan cuando lo lográs.

Así que hagan lo que aman. Háganlo con pasión, con amor y sin miedo al ridículo. Siempre que no le hagan daño a nadie, sigan aquello que los hace felices.

Las cosas cuestan. Hay que romper muchas barreras, vencer la vergüenza y animarse incluso cuando uno tiene miedo. Pero vale la pena.

Como decimos nosotros: vergüenza y plata nunca tuvimos, así que hay que seguir adelante.

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