El videojuego también puede ser un espacio para aprender, crear y descubrir
En una época en la que las pantallas forman parte de la vida cotidiana de niños y adolescentes, la discusión ya no pasa solamente por cuánto tiempo pasan frente a ellas, sino también por qué hacen durante ese tiempo. Los videojuegos, lejos de ser únicamente una forma de entretenimiento, pueden convertirse en experiencias que estimulen la autonomía, la creatividad, la toma de decisiones y distintas maneras de resolver problemas.
Desde esa mirada nació LIL4Change, una plataforma que propone acercar a niños y adolescentes, a partir de los 9 años, videojuegos seleccionados no por convertir el aprendizaje en una obligación, sino por recuperar el juego como una oportunidad de exploración y descubrimiento.
Su creadora vive en Paraná, Entre Ríos, es Licenciada en Administración y analista de procesos de negocios. El año pasado comenzó a estudiar Diseño de Videojuegos en la Universidad Nacional del Litoral (UNL), y a partir de una investigación vinculada a la cátedra Videojuegos y Sociedad empezó a indagar en cómo el diseño de estos juegos puede influir en las formas de pensar, resolver, crear y aprender.
P: “Contanos de vos. ¿A qué te dedicás, cómo nace este proyecto?”
“Soy Selva Paola Domínguez. Vivo en Paraná, Entre Ríos. Soy Licenciada en Administración y analista de procesos de negocios. El año pasado comencé a estudiar Diseño de Videojuegos en la UNL, con la intuición de que los videojuegos pueden ser para los niños y adolescentes lo que el software es para los adultos en la vida moderna.
Como mamá, también venía preguntándome cómo transformar el tiempo de pantalla en tiempo de crecimiento. A través de la cátedra Videojuegos y Sociedad empecé a desarrollar una investigación que me llevó a descubrir que existen condiciones en el diseño de los juegos que pueden favorecer distintas formas de pensar, resolver, crear y aprender.
De ahí nace LIL4Change.”
P: “¿De qué se trata LIL4Change, a quién está destinado y qué proyecciones tiene?”
“LIL4Change es una plataforma con una selección curada de videojuegos para niños y adolescentes a partir de los 9 años. No buscamos sumar ejercicios disfrazados de juegos, sino recuperar el juego como espacio de exploración y descubrimiento.
Estamos trabajando en una metodología para seleccionar y observar los juegos a partir de diferentes variables de diseño, como el tiempo, la autonomía, el error, la recompensa y la perspectiva, además de las fortalezas que pueden emerger durante la experiencia.
La idea es que LIL pueda convertirse en un punto de encuentro entre quienes buscan juegos para sus hijos y quienes los crean. Actualmente estamos comenzando a vincularnos con desarrolladores independientes para ampliar la selección.
P: “¿Cómo quieren implementar la propuesta y qué problemáticas encontraron durante este proceso?”
Tenemos un MVP, es decir, una primera versión de la plataforma que reúne una selección de videojuegos. También realizamos entrevistas con familias y pusimos a prueba la propuesta con chicos. Esas experiencias nos ayudaron a revisar tanto los juegos como nuestros propios criterios.
Una de las cuestiones que encontramos es que muchas veces la preocupación de los adultos está puesta en cuánto tiempo pasan los chicos frente a una pantalla, pero no necesariamente en qué sucede durante ese tiempo.
Nos interesa cambiar esa pregunta. Además de preguntarnos cuánto juegan, podemos preguntarnos: ¿Qué posibilidades les está ofreciendo ese juego?”
P: “¿Qué mirada tienen sobre niños y adolescentes y sobre su relación con los videojuegos?”
“Nuestra mirada parte de confiar en las capacidades que los chicos despliegan cuando juegan. Queremos ofrecerles experiencias en las que puedan tomar decisiones, probar, equivocarse, cambiar de estrategia y encontrar sus propias maneras de resolver.
Creemos que el juego puede ser un espacio muy potente para desarrollar esas capacidades, siempre teniendo en cuenta que no todos los videojuegos producen la misma experiencia.”
P: “Entonces, ¿Qué lugar ocupa el diseño de los videojuegos en todo esto?”
“El diseño importa. No todos los videojuegos producen la misma experiencia y las decisiones que hay detrás de cada juego pueden generar distintas posibilidades para quien juega.
Por eso nuestra invitación es a que prestemos un poco más de atención a qué sucede con nuestros chicos cuando juegan, además de mirar el reloj. Porque ese tiempo también puede ser una oportunidad de crecimiento.
Más información en lil.com.ar.”
Muchas gracias!