El niño es el primer científico

El niño es el primer científico

A muchos adolescentes y niños les interesa la ciencia, de hecho, consumen varios videos en youtube o las redes sobre hechos científicos, descubrimientos, inventos, leen revistas, artículos, les llama mucho la atención. Especialmente en este momento, en que el mundo, comenzó a darse cuenta de su importancia. Por eso entrevistamos al investigador adjunto del CONICET en el IBS y creador del Café Científico Posadas, Julián Ferreras, quien ya es un material de consulta cada vez que hablamos de ciencia.
P: Desde su punto de vista, ¿Considera que después de esta pandemia, ¿se verá con otros ojos el papel de los científicos?
JF: “No sé si con otros ojos. Creo que si uno preguntaba a la gente antes de esto, la mayoría hubiera respondido que el rol de los científicos y de la ciencia es importante. Pero posiblemente lo hubieran dicho porque siempre se dice, casi de memoria. Pero después de esto, posiblemente la gente no solo lo diga porque esté bien decirlo, sino que lo dirá realmente convencida. Porque esta experiencia nos marcará. Nos debe marcar, y será la ciencia, el conocimiento que tengamos y lo que vayamos aprendiendo, lo que nos sacará de esto. Porque más allá de las acciones y decisiones políticas y como comunidad que tomemos, si no están basados en principios científicos, fracasarán.”
P: La ciencia y la tecnología son partes de nuestras vidas
JF: “Como dije antes, la gente sabe que la ciencia es importante, pero la suele ver como algo lejano, o que es un tema que se deben ocupar los científicos. Pero la ciencia y la tecnología marcan continuamente nuestro día, nuestras actividades, nuestras acciones. Pensemos nomás en el celular. Como es ya casi es una extensión de nuestro cuerpo, no dimensionamos el conocimiento científico y el desarrollo tecnológico que involucra. Cualquier teléfono actual tienen muchísima más capacidad que la computadora de la nave que llevó al hombre a la luna. Recién solemos tomar conciencia de todo lo que podemos hacer con el teléfono cuando lo perdemos o se nos rompe. Lo mismo creo que pasa con la ciencia.
Muchos de los problemas de esta pandemia, no los hubiéramos tenido si, además de pensar que la ciencia es importante, lo hubiéramos reforzado con acciones concretas cuando podíamos. O sea, como en muchos otros temas, necesitamos menos discursos y más acciones concretas.
P: Usted con Café Científico, logró que en Misiones, en Posadas, haya mucho movimiento con respecto a la ciencia y el hombre. Cuál es su experiencia respecto a esto: ¿a los misioneros nos preocupa la ciencia?
JF: “Creo que nuestro aporte desde el Café Científico, fue haber generado el espacio adecuado para que la gente pueda canalizar en parte su vocación científica. Porque nosotros partimos de la base de que todos de alguna manera somos científicos, porque todos fuimos niños. El niño es el primer científico que observa, experimenta, saca sus conclusiones y, a través de la interacción con su entorno, con su familia, va validando sus conocimientos. Luego, uno crece y ese pequeño científico queda muchas veces perdido en algún rincón de cada uno, pero sigue estando ahí. Pienso que con el Café Científico tocamos a ese niño en muchas personas que les gusta participar de esta experiencia, donde todos nos sentimos bien, aprendiendo y compartiendo ideas. Esto demuestra que la gente aquí en Misiones, o al menos un grupo numerosos de personas, están interesados en no solo en valorizar la ciencia, sino en ser partícipes de la construcción del conocimiento, y esto representa un enorme capital para el desarrollo regional.
P: ¿Hay muchos espacios para divulgación científica en Misiones?
JF:“Cada vez hay más alternativas y de alguna manera desde el café sentimos que hemos contribuido a esa expansión, ya que cuando empezamos en 2013, estos espacios no eran tan comunes. Pero creo que una característica de nuestra experiencia es que tratamos de movernos más allá de la divulgación para lograr que los que participan se involucren y pienso que es hacia donde todas estas experiencias deben apuntar. Pasar de la divulgación a que haya un compromiso, un diálogo comunitario. No solo se trata de dar una charla científica. Ahora con el acceso que hay a la información, la gente puede consultar muchas fuentes, por lo que el rol de estas iniciativas tiene que ser que se genere un vínculo que nos relacione como una comunidad.”
P: Nos gustaría que nos cuente cómo comenzó a interesarse usted, como adolescente, joven, en la ciencia.
JF: “Creo que desde que tengo memoria siempre fui muy curioso y con muchas inquietudes. Me hubiera encantando dedicarme a muchas cosas muy diferentes, incluso ahora. Al final ser científico fue como algo natural y creo que tuvo mucho que ver el hecho que este trabajo me permite de alguna manera seguir siendo ese niño curioso que una vez fui.”
P: Vemos investigación, pero muy ceñida al ámbito académico. Sin embargo, en lo cotidiano, las personas ya no investigan a fondo las cuestiones y se guían solamente con audios de wasap: ¿por qué tenemos pereza de investigar cómo corresponde?
JF: “Por eso es importante no solo divulgar conocimiento, sino involucrar a la comunidad en los procesos o el pensamiento científico, para que lo pueda aplicar a su día a día, y para que le sirva para evaluar, por ejemplo, qué grado de veracidad puede tener un cierto audio que se distribuye por las redes, por ejemplo. Muchas historias, explicaciones, etc, cuando uno las lee o las escucha, la primera impresión es que cierran perfectamente. Todo tiene sentido. Explican con precisión algo que nosotros ya percibíamos. Y de ahí a aceptarlo como verdadero, no nos genera un esfuerzo. Pero si hacemos un pequeño esfuerzo de dudar y comenzamos a darle vuelta a la historia, a buscar elementos ciertos que lo corroboren, comienza a mostrar fisuras o se desmorona. Algo que aprendemos rápidamente los científicos es que muchas veces una explicación muy bonita o atractiva sobre un determinado fenómeno, cuando la sometemos a una comprobación experimental, esta no se comprueba. Y ese es el valor del conocimiento científico, que una conclusión se basa en determinaciones experimentales, comprobables y reproducibles, y aún así, puede suceder que ciertas conclusiones puedan ser reinterpretadas en el futuro a la luz de nuevos conocimientos. Si aplicamos esos principios a nuestra vida cotidiana, seguramente muchas cosas nos irían mejor.”
P: Un mensaje para los lectores y las lectoras de Prisma
JF: “Persigan aquellas cosas que le apasionan, que los hace felices más allá de la retribución económica, y que disfruten del camino. Está bueno ponerse una meta, pero al final lo que importa, es cómo hacemos el camino hacia ella.”
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1 Comment

  • Andres
    05/04/2020

    Muy linda nota, felicitaciones..
    Y sin dudas que esta pandemia cambiará muchas cosas en el mundo, espero sean para bien…

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