La guarida: Comunidad Gamer Solidaria

La guarida: Comunidad Gamer Solidaria

Así como te contamos sobre las actividades que realiza la “Red Argentina de La ciudad de los niños y niñas”, en los hospitales, también te queremos contar sobre una movida que lleva alegría a chicxs que la necesitan. Y te invitamos a sumarte, obvio!

Hoy te presentamos a “La Guarida”, esta joven, pero pujante comunidad gamer solidaria que está encabezada por Miguel Blanco. Leé la nota y enterate un poco más sobre lo que hace.

P: Contanos de vos

MB: “Soy Miguel Blanco, tengo 37 años, soy de Resistencia, Chaco. Debido al trabajo de mi padre, tuve distintos destinos. Viví en Mendoza, Buenos Aires, Resistencia, un poquito en Posadas, pero bueno, creo que eso me dio bastante resiliencia. Pasé por varias carreras y las dejé, hasta que fui a dar con la Tecnicatura en Recreación y tiempo libre. Después de eso, me recibí de Locutor en el ISER y ahora estamos haciendo, con mi novia y mi mejor amigo, (queda un añito más para recibirnos) la Licenciatura en Comunicación Audiovisual. Trabajo en Telecom, en Seguridad Informática. Tengo una productora de contenido audiovisual que se llama “Distiempo”, con la que hacemos videoclips para bandas de todo tipo y también hacemos videos institucionales para ONGs. Esto es importante porque así dimos con FUPEA (Fundación Pediátrica Argentina) y con “El otro me importa”, que son dos ONGs importantes en la historia de “La Guarida”.

Vivo en Palermo con mi novia Inés y con mi perro que es el guardián de la Guarida.”

P: ¿Cómo surge La Guarida? ¿Cuántas donaciones realizaron hasta el momento?

MB: “Esto fue un experimento de pandemia. En plena pandemia estábamos vedados de salir así que una de las actividades que más hacía en mis momentos de ocio para distender y demás era jugar a los videojuegos. Yo soy fanático de los videojuegos de toda la vida. Siempre soñé con trabajar en relacionado con los videojuegos y, bueno, durante la pandemia se volvió realidad. Probé abrir un canal de Twitch y transmitir algunas partidas. Al principio no teníamos ningún espectador, pero de a poco se empezaron a sumar algunas personas, y ya empecé a invertir tiempo y en mejorar la imagen del stream. Migré de la PlayStation donde jugaba, a una PC. Empecé a usar OBS y a transmitir en vivo con cámara y micrófono de alta calidad, y una cosa llevó a la otra, se fue multiplicando. Si bien somos un canal muy pequeño, al poco tiempo logramos hacer los primeros 100 dólares que, en ese tiempo, era el límite de dinero que nos solicitaba Twitch para poder extraer esa plata, y cuando tuve en mi cuenta de PayPal esos primeros 100 dólares, la pregunta entre mis amigos y mi novia era “¿Qué hago con esta plata?”. No era plata con la que yo contara y sentía que con eso tenía que hacer algo solidario. No tardamos mucho en encontrar la primera idea que era comprar pollo y arroz y hacer vianditas que se nos ocurrió cocinarlas en vivo. Digo “se nos” porque este proyecto, si bien lo lidero yo, no sería posible sin el apoyo de mi novia Inés y de un montón de amigos del stream, en particular de mi mejor amigo Dylan, pero hay un montón de chicos que se suman a las transmisiones en vivo, que se suscriben al canal, que hacen donaciones o por ejemplo como Gastón y Lucas, que han venido y participado de las entregas en persona. En la primeras salidas que hacíamos, las “Misiones Guarida” era comprar pollo, arroz, algunas verduras, cocinar en vivo y armar vianditas de comida que eran entre 50 y 60, en bandejitas de aluminio para conservarlas caliente y con una mochila de Glovo salíamos a repartirlas a personas en situación de calle. Y la verdad es que de esas hicimos cuatro. Fueron experiencias superduras. Hermosas desde lo espiritual, pero realmente muy duras y, al volver, la sensación era de abatimiento, porque sentíamos que, si bien estaba buenísimo lo que hacíamos, primero sentíamos que no movíamos la aguja de la realidad y, segundo, nos topábamos con un montón de situaciones de violencia para las que no estábamos preparados y no contábamos con la infraestructura para hacerle frente. Así que después de las 4 experiencias de salida, la quinta y la sexta fueron visitas a un comedor, que eso fue mucho más amigable. Luego nos dimos cuenta de que la gente que nos seguía y nos donaba, valoraba nuestro esfuerzo, pero no terminaba de vincularse con lo que hacíamos, no terminaba de sentir pertenencia con lo que hacíamos, les encantaba la parte de los videojuegos, no participaban tanto con las salidas, entonces seguimos pensando en darle una vuelta más de tuerca a todo esto, y ahí fue que conocimos a la gente de “El otro me importa”. Esta es una ONG que trabaja con chicos con cáncer. Tienen un montón de actividades internamente, pero en particular nosotros le hicimos coberturas a ellos el 15 de febrero, que es el día internacional del cáncer infantil. Les hicimos videos desde Distiempo, la empresa que tenemos junto a Dylan, donde hacemos videos gratuitos a ONG, y como además nuestra actividad está vinculada a los videojuegos y ellos querían hacer un torneo de FIFA para concientizar acerca del cancer infantil, se pusieron en contacto conmigo. Yo les di una mano en lo que era la organización de esta actividad, del torneo de FIFA y las transmisiones en vivo de los partidos y las entrevistas, y ahí empezamos la relación con ellos. Ellos tienen un proyecto que es muy bonito, en el que le donan consolas de videojuegos a los chicos, reciben la consola donada y se la dan a los chicos. Pero muchas veces los chicos que tienen un tratamiento prolongado, no tienen un televisor en el hospital, o un monitor o el contexto hospitalario no se los permite. Conectar la consola a un televisor en un hospital es muy complejo, necesitás permiso y quedan los cables colgando, entonces no se cumple con los protocolos… Así que pensé que ahí había una problemática y había que resolverla para poder llevar videojuegos sin la necesidad de que en el espacio haya un monitor.

A esta situación se le sumó la aparición de un donador misterioso, del que solo conocemos su Nickname, DINO. Él aportó más de 200 dólares para el proyecto y ese fué el puntapíe inicial. Con esos recursos empecé a trabajar en algunos prototipos, y así nació la primera consola portátil de La Guarida. Me tomó más o menos 2 meses y medio de trabajo llegar al prototipo final y, una vez que la tuvimos, empezamos a buscar un hospital, un espacio que nos quisiera recibir, y no lográbamos encontrar un lugar dispuesto a recibir una consola como esa. Los hospitales son lugares muy cerrados en ese sentido. Y en todos los lugares nos decían que el proyecto estaba buenísimo, pero que no cumplía con los protocolos, que no sabían, que iban a ver… nada. Nunca pudimos dar con alguien que la recibiera. Un tiempo después, a través del padre de Dylan que trabaja en el Hospital Garrahan, nos puso en contacto con FUPEA, porque ellos estaban necesitando un video institucional para los 25 años del Garrahan. Así que nos pusimos en contacto con ellos. Les ofrecimos nuestros servicios gratuitos y ahí mismo aproveché para comentarles sobre el proyecto de La Guarida. Les les encantó el proyecto y rápidamente, encontraron dentro del Garrahan un sector donde podía servir, el sector de hemodiálisis. Así que la primera consola de La Guarida terminó siendo donada al sector de hemodiálisis del Garrahan junto a FUPEA, que fue quien nos hizo de nexo, el ingreso, nos abrió las puertas al hospital.

La segunda, también dentro del Garrahan fue donada al sector prequirúrgico, que es un espacio muy particular, donde los chicos entran con un mayor que los acompaña y están preparados ahí para cirugía y pueden estar entre 3 y 4 hs. Es un sector muy especial, super cerrado ya que deben cuidar la asepsia, parecen todos astronautas (risas) y, si bien tenían algunos juguetes para jugar, no había ninguna computadora ni videojuegos. Hoy ya tienen una consola portátil!

La tercera consola que donamos fue a parar al Hospital Elizalde, en el sector oncológico.

Y la cuarta, la donamos la semana pasada al Hospital Sor María Ludovica de La Plata. Esa quedó entre dos sectores que se la van a ir compartiendo Hospital de día y Oncología.Y eso es un poco la historia.”

P: ¿Por qué se llama La Guarida? ¿Tiene relación a los videojuegos?

MB: “La Guarida: porque cuando nació, yo sentía que no le quería dar mi nombre, -en el mundo del gaming me conocen como “Mago”, porque además soy mago, hago shows de magia. Pero quería que llevara un nombre que hiciera que se sintiera como un espacio de resguardo. Dentro de La Guarida hay algunas reglas que no se pueden romper. No me gusta la toxicidad, no me gusta que se insulten o agravien a otros. Entonces, La Guarida un poco tiene esa impronta, como lugar de resguardo, cueva, escondite como lugar donde uno se protege.

Por otro lado, La Guarida tiene mucho que ver con villanos, héroes, es algo muy puntual del mundo de superhéroes, el cómic.”

 

P: ¿Cómo la reciben los niños?

MB: “Cómo la reciben los chicos pudimos verlo en dos oportunidades, porque en los espacios hospitalarios todo está dispuesto para la atención del paciente. Nunca es buen momento para la llegada disruptiva de un grupo de personas que llega para una donación. Entonces, es muy particular el momento de la entrega. Sabemos de primera mano por los enfermeros, los médicos, que los chicos están re contentos con las consolas y que las cuidan un montón, pero muy pocas veces las pudimos ver funcionando en manos de los chicos, y esas 2 fueron muy mágicas. Ellos agarran el joystick y no hay que explicarles nada. Ya los chicos vienen con el chip de la tecnología cargado, y el menú es muy intuitivo y ellos lo entienden a la perfección. Rápidamente piden juegos o piden personajes y como la consola tiene 2300 tipos de juegos, la mayor parte del tiempo podemos darles el gusto. Hay de todo, esta consola emula desde Atari hasta Nintendo 64, así que tienen para elegir un montón. Hay fútbol, hay deportes, peleas, Barbies, estrategias, rompecabezas, de todo un poco, y se conectan con el monitor y no te dan más bola. Es hermoso. Y, después, nos han llegado fotos superlindas de los chicos usando la consola, y eso para nosotros vale oro.

Tengo una experiencia muy linda de la primera consola que donamos: a la semana se le rompió un cablecito, una tontera, que pude resolver en el momento, tuve que ir a buscarla, llevarla a mi casa y revisarla, y un enfermero me agarra y dice: “¿Pero cuándo la vas a traer?”. Mirá que Lucio (un niño del hospital) quiere saber cuándo va a estar de nuevo acá para usarla. Y fue muy lindo porque le prometí que en breve la llevaría… un re compromiso, y me tomó la palabra. El enfermero se reía. Así que sabemos que los chicos la piden, la usan, los enfermeros están encantados de poder dársela y, a veces, la usan ellos con los chicos. La consola viene con 2 joystick y le brinda la posibilidad de jugar con alguien que esté con ellos. Les permite vinculación. No le resta lo social al jugar.”

P: ¿Cómo se puede sumar la gente para colaborar?

MB: “La Guarida es un grupo muy reducido de gente que le pone cuerpo y alma a este proyecto: Dylan, Inés y yo. Ine se encarga un poco de las redes, Dylan de los videos, vamos juntos y filmamos, editamos juntos. Yo fabrico las consolas, -a veces Dylan me da una mano también con la fabricación-. Hay varios niveles: sumarse a los streams para hacer multitud en los vivos, también se pueden sumar haciendo colaboraciones con, por ejemplo: edición, diseño gráfico, ideas para aportar, somos superabiertos a esas cosas.

Después, pueden donar materiales para la construcción de consolas Estos materiales son: monitores, -andando o no, nosotros los reparamos-, acrílico, transparentes, maletines attached, valijas de viaje, carrión, valijas grandes, consolas que a veces reparamos y revendemos para poder comprar las emuladoras que llevan dentro las consolas de La Guarida, cables de computadoras, tablets viejas, notebooks viejas, de pantallas planas todas -porque los de tubo no nos sirven-, joysticks, y después se pueden sumar colaborando con dinero: en vivo en Twitch para que les salga la alerta,Mercado Pago, cafecito o también a mi cuenta personal. Todavía no somos ONG, nuestra intención es serlo, pero la verdad es que hoy por hoy no lo somos,, etc. Usualmente nos donan desde afuera del país, en dólaresm, pero tambien recibimos donaciones en pesos. Otra forma de ayudar es darle difusión al proyecto, porque somos un grupo chico. Me acerqué a marcas para pedirles apoyo, pero ellos miran el número de seguidores y si no les parece suficiente no te prestan atención. El follow, el like, el acompañamiento son formas super lindas de ayudarnos. También si alguien conoce a un médico que trabaja en lugares públicos y creen que estas consolas pueden ser útiles para la tarea cotidiana, que se contacte con nosotros. Me pasa que a veces tenemos las consolas listas, y FUPEA por cuestiones administrativas no las puede resolver rápidamente… Entonces, el contacto para donar también está bueno. Nos llena el alma. Toda ayuda bienvenida.

-Otro detalle es que actualmente las consolas las estamos entregando intervenidas por artistas, por lo que no son comunes, son ahora obras de arte, ninguna es repetida. Ya tenemos 2 pintadas por Nacho Gardonio, que hace pinturas a objetos reciclados. También entregamos una a una agrupación que se llama “Mimos para tus ojos” que dona mandalas a hospitales, así que ellos están interviniendo una consola y la vamos a donar. Y estamos en tratativas tratando de llegar a Milo Lockett para que intervenga una. Ahora ya son obras de arte no son solo consolas.”

*Muchas gracias Miguel y felicitaciones por el trabajo que hacen. Seguramente muchas personas se van a comunicar con ustedes para colaborar con lxs niñxs que están en los hospitales.

Te dejamos el Instagram para que los sigas:

https://www.instagram.com/fundacionlaguarida/

¡Compartí esta nota!

Post a Comment

Seguinos en @dossierprisma