“La pandemia afecta el alma de la escuela técnica”

“La pandemia afecta el alma de la escuela técnica”

Ya conocés en Prisma a nuestro amigo correntino, docente, arquitecto, emprendedor social.

Hoy te dejamos una entrevista donde expone su visión sobre el sistema educativo argentino, las escuelas técnicas y la formación profesional. Imperdible! Leéla:

¿Es adecuada la orientación que reciben los jóvenes cuando llega el momento de tomar la decisión sobre por dónde enfocar su educación secundaria? ¿Se actúa desde una formación integral, y no solo académica y técnica, desde un enfoque humano?

GS: En Argentina el ingreso a la secundaria pública es una decisión mayoritariamente tomada por los padres/tutores de los estudiantes ingresantes, debido a varios factores que tienen que ver con:

-Respecto al sitio/lugar que ocupa la residencia del estudiante en la ciudad/pueblo y su relación con la infraestructura, equipamiento adecuado y actualizado, la accesibilidad a transporte público y la proximidad a sus domicilios principalmente, por lo que si no existe en el barrio, se deben trasladar hasta las escuelas del área de influencia, y muchas veces no se dispone de opciones variadas, y solo toman las que estén más cercanas a sus hogares.

-Las ofertas académicas varían entre escuelas secundarias comunes de diversas orientaciones (humanísticas, biológicas, artísticas) con duración de 6 años y las de Formación Técnico Profesional (las de perfil industrial y agrotécnicas) que duran 7 años; las secundarias de Formación Técnica Profesional “E.F.T.P” tienen dos tendencias en las decisiones de los estudiantes a la hora de optar, una, que por tener doble jornada y durar 7 años es descartada “por lo extenso y exigente” , y la otra, muchas veces son elegidas porque sus padres tiene por preconcebido que una vez egresado pueden conseguir un trabajo rápidamente.

-También porque quizás son conscientes de que no podrán ofrecer financiación para que sus hijos/as accedan a la universidad, que si bien en la Argentina es gratuita el acceso y permanencia, también significa que el joven deba ocuparse 100 % de estudiar plenamente y necesite ser atendido en sus necesidades básicas -comida, alojamiento, indumentaria- hasta que egrese y consiga un trabajo, ya que estudiar y trabajar es muy difícil en estos tiempos , cosa que antes se podía, y el sistema de becas existentes es insuficiente, donde no existen becas totales para jóvenes en situación de exclusión social.

-Según las estadísticas de la Evaluación Aprender (2017 a 2019), los mayores índices de deserción, abandono y repitencia se dan en los dos primeros años del secundario, hecho a que la gran mayoría de las escuelas no escapan, inclusive donde yo ejerzo mis funciones, lo que nos motivó a crear estrategias para revertir esa situación.

-La selección de una escuela debería ser una decisión más participativa, significativa y  estimulante para el niño próximo a egresar del primario, ya que en los casos que el niño intervino en la decisión, se logró sostenerlo en el sistema a lo largo del todo el trayecto, cosa que hemos comprobado en nuestra escuela, a partir de la implementación de un proyecto institucional denominado Expo Beltrán. Este proyecto implicó una relación y creación de un vínculo con las escuelas primarias, tutores y los estudiantes del quinto y sexto año del primario de nuestra área de influencia. Se basó en desarrollar un vínculo más humano, más armónico y con presencialidad entre los actores, mostrando a ellos nuestros trabajos, compartiendo espacios de interacción y generando situaciones problemáticas que provocaban su curiosidad. Además, se crearon espacios vinculados a la diversión y el arte, acercamiento al conocimiento científico, la tecnología, y como el desenvolverse en éste ambiente redundaría positivamente en su futuro la elección.

¿Necesita el alumnado que elige estudiar FP sentirse apoyado para que pueda confiar en sus capacidades y mejore su autoestima?

GS: Sí, lo necesita. La confianza y la autoestima del estudiante van de la mano, de acuerdo a la práctica adecuada en el oficio a través del saber hacer y es allí donde el rol del docente es primordial para que pueda desarrollar sus capacidades.

-Desde lo tangible, a partir de comprobar el resultado de su práctica /ejercicio lo más cercano a la realidad del mercado, las simulaciones de situaciones problemáticas que se dan en las escuelas sirven para el entrenamiento, pero tener contacto con un cliente, generar que se den esos encuentros con una empresa, un cliente real, supervisado por el docente, es fundamental para el desarrollo de capacidades.

-Desde lo intangible, el superar obstáculos de situaciones problemáticas claras y reales diferentes a lo concreto especifico del oficio, como el desarrollo de capacidades en administración, operación de tecnologías blandas (mercadeo, administración, cálculo de rentabilidades, manejo de redes sociales, etc), incrementan la confianza y le otorga instrumentos para buscar ayuda o bien ocuparse en formarse en esos aspectos, generando en ellos nuevos gestos profesionales expandidos, y por ende mejorando exponencialmente su autoestima.

¿Cómo desde su escuela se atrae a los estudiantes para que la elijan? ¿Qué ofrece a diferencia de otras escuelas técnicas o centros de educación secundaria?

GS: Debido a las repercusiones que han tenido el impacto en nuestra escuela los resultados de la implementación del proyecto Expo Beltrán, que sobre todo mejoró nuestra calidad de enseñanza, mejoró e incrementó la matrícula de estudiantes, la obtención de premios a nivel nacional, la implementación de nuevos proyectos institucionales, el interés de la prensa que generó los logros institucionales y la visita del ex presidente de la Nación Mauricio Macri, hizo que la comunidad se interesara por nuestro trabajo.

¿Está la oferta de titulaciones en el sistema educativo argentino alineada con la realidad, con las necesidades de la sociedad, e incluso con los intereses y pasiones de los propios estudiantes?

GS: Desde lo normativo, el sistema educativo está bastante aproximado con la realidad, lo que está un tanto alejada en su mayoría es la calificación y cualificación del docente y o el Maestro de Enseñanza Práctica. Los cambios han sido muy vertiginosos y quizás con un profundo monitoreo y evaluación en diferentes niveles se pueda lograr una mejor alineación.

Al yo ser también egresado de una escuela técnica, me tocó desde lo personal transitar la fase final de la “gloria” de la educación técnica (anterior a los años 90) ya que se tuvo un período muy oscuro en la que se invisiblizó la E.T.P entre el año 1995 y el 2005.

En la etapa posterior al 2005, fruto de los cambios en las cuestiones normativas de las provincias, esa características se fueron diluyendo, quedando docentes no profesionales o instructores en un porcentaje menor al 20 % (siendo que antes eran casi de un 70 u 80 %) lo que hizo que la escuela técnica se profesionalizara con titulación docente, pero perdiera el contacto con la realidad del mercado, provocando una devaluación en la significación de la oferta académica ofrecida.

Con buen criterio, luego se introdujeron algunos cambios, donde el más significativo fue el de la Práctica Profesionalizante, en la que el estudiante pasa no por simulaciones, sino que se desenvuelve (a manera de tesina) en un ámbito laboral real, con el cumplimiento de cargas laborales y responsabilidades, como firma de convenios, monitoreado por la escuela.

¿Cómo valoran las empresas la educación que se recibe en las Escuelas Técnicas de Argentina? ¿Existe una colaboración recíproca entre los centros de estudio y las empresas?

GS: En los últimos años, la valoración ha ido creciendo, ya que las normativas sobre legislación laboral y educativa se han ido modificando y permitiendo que puedan aliarse durante el proceso de formación del estudiante. Fuera de ello y ya en el ámbito de las necesidades de egresados con determinado perfil, sus demandas son constantes, las empresas participan de espacios de consulta, donde suelen manifestar sus insuficiencias y el Estado algunas veces responde, donde la forma más rápida es a través de perfiles de oficios de Formación Profesional.

¿Falta cariño institucional hacia la FP?

GS: La Formación profesional en Argentina es muy valorada y se encuentra en un nuevo proceso de franca jerarquización (luego de la etapa de invisibilización de mediados de los 90). Hay que aclarar que, si bien la mayoría de los estudiantes son adultos que pertenecen a las clases trabajadoras (muchos van a estudiar luego de trabajar jornadas extenuantes de 8 a 10 horas) que asiste al turno nocturno a capacitarse. De histórica raigambre en los estratos sociales populares, hemos detectado que muchos emprendedores en ejercicio (pequeñas fábricas, “changarines”, denominación utilizada al trabajador informal que no está inserto en el sistema tributario como contribuyente) buscan la formación para obtener las habilidades y desarrollar capacidades y funciones de un perfil profesional de oficios vinculada a la familia profesional de su actividad.

Esto hace que por el esfuerzo que hacen, el cariño y el afecto, se creen comunidades estudiantiles que se fortalecen durante el trayecto, y se traduce en la permanencia durante el cursado.

¿Reciben los profesores de Formación Profesional / Escuela Técnica en Argentina el mismo reconocimiento que se observa en países como Canadá, Alemania o Finlandia? ¿Ese reconocimiento es distinto también entre el profesor de taller y el de teoría o académico?

GS: Al haber tenido desde lo personal la oportunidad de visitar diferentes Escuelas Técnicas y de Formación profesional en la Universidad de Carolina del Norte en USA, en Colombia, Paraguay y varias escuelas de otras provincias de mi país, puedo observar que el reconocimiento existe , ya que la escuela técnica argentina ha construido una mística alrededor de su historia con más de 100 años. Ahora, respecto de los profesores de teoría con el de taller, pertenece a la “intimidad institucional”, no hay escuela técnica que escape a esa diferenciación y convivencia de esos dos grandes grupos operativos que funcionan con códigos no escritos, en la que por lo general, el taller suele ser denominado como el alma de la escuela técnica, lo que provoca esos roces en la convivencia institucional.

¿Cómo recibió convertirse en Finalista TOP 50 2018 Global Teacher Prize? ¿De qué manera ha impactado en su vida profesional este reconocimiento internacional?

GS: La recepción ha sido maravillosa en un momento profesional único, ya que básicamente en dos meses sucedieron a la vez el reconocimiento como Finalista Ganador del  Certamen Maestros Argentinos por el proyecto que coordiné y formulé de Expo Beltrán, habiendo liderado por 6 años un grupo de compañeros docentes, sin cuyo trabajo arduo y compromiso no hubiésemos alcanzado esos resultados.

El impacto, que aún perdura, me ubicó en un contexto no solo local, sino que también nacional e internacional.

¿Tiene sentido seguir estructurando el aprendizaje en materias estancas? ¿Cómo se ha incorporado el aprendizaje basado en proyectos en las Escuela Técnica Fray Luis Beltrán?

GS: De ningún modo es conveniente seguir estructurando en cátedras islas, el trabajo colaborativo, el conocimiento interdisciplinario y la resolución de problemas complejos en equipos de estudiantes de diversas edades son el norte.

En lo que respecta al presente y futuro inmediato, la velocidad de los cambios hace que los contenidos se transformen en vetustos en 1 o 2 años, lo cual hace necesario entrenarlos en cómo resolver problemas de complejidad, aun cuando no corresponden a su disciplina o interés.

Como docentes debemos apuntar a desarrollar la neuroplasticidad y creatividad de sus inteligencias múltiples y en la capacidad y velocidad de resolución de problemas en equipo interdisciplinario, las competencias digitales, las habilidades 21 y las habilidades 4.0: lumbreras para el cumplimiento de ODS 2030.

En La Beltrán, los ABP se implementaron de manera temprana en 2012 en el proyecto institucional Expo Beltrán, que en el 2010 era una exposición de feria común, y que a partir del momento que me hice cargo como Jefe de departamento Científico Tecnológico tomó forma de proyecto.

En el aprendizaje técnico no todo se puede sustituir por enseñanza a distancia. ¿Cómo se ha afrontado la brecha digital provocada por la pandemia en Escuela Técnica Fray Luis Beltrán?

GS: La pandemia afecta principalmente la parte del “alma de la escuela técnica”, que es el taller, lugar donde se realizan las experiencias y se desarrollan las funciones y capacidades. En particular, en lo referido a las tecnicaturas que producen bienes o servicios con manipulación de instrumental o uso de equipamiento, herramientas, etc. En cuanto a las tecnologías blandas (Tecnicatura en Administración y Gestión de las Organizaciones) no resulta tan dificultosa, ya que como se vine desempeñando en el sistema por Aula virtual, uso de redes sociales, producción de contenido audiovisual propio, creación de blogs, páginas, grupos de WhatsApp, etc, se han articulado acciones conectadas sincrónicas y otras no, las llamadas “desenchufadas” donde se desarrollan las competencias vinculadas con la creación del pensamiento computacional, el desarrollo de pensamiento lógicos, actividades vinculadas con el arte (pintura, teatro, literatura), la ecología, el cuidado del medio ambiente, y el desarrollo de aspectos creativos disruptivos.

Desde el año pasado, nosotros veníamos trabajando de manera incipiente en el desarrollo de un nuevo proyecto institucional “Aulas Virtuales” mediante el entrenamiento de profesores, accesibilidad a una plataforma educativa gratuita y el inicio de actividades de planificación para la creación de una biblioteca virtual lo que dejó una pequeña capacidad instalada en un grupo pequeño de docentes y maestros que se fue interesando en la propuesta.

La idea se gestó particularmente por la necesidad de crear recursos para aquellos estudiantes que pasaban por una licencia por enfermedad, embarazo, o participación en diferentes eventos, cuestión de que no se pierda los contenidos de clases que se daban en su ausencia; la actividad fue adoptando el sistema Blended Learning “Aprendizaje Hibrido o mixto” en una fase inicial, quedando pendiente su continuidad para el año, y que ahora lo estamos atravesando “a la fuerza”.

¿Cómo resolvimos la brecha digital?  Diseñando cuadernillos de actividades, planificando tareas sin uso de internet, ya que un porcentaje menor manifestaba la ausencia de internet, computadoras en sus casas, falta de datos en celulares de sus padres,  lo que hizo que tuviésemos que democratizar el aprendizaje para que alcance a la mayor cantidad posible.

Usted tiene una visión panorámica de la Escuela Técnica porque imparte docencia en dibujo técnico pero también en Gestión y Emprendimiento. ¿Se sienten los estudiantes motivados para iniciar su propio proyecto empresarial cuando terminan sus estudios?

GS: Hace no más de 5 años se empezaron a implementar algunas modificaciones que van en el buen camino, la modalidad de la Práctica Profesionalizante es un buen inicio, pero insuficiente si el equipo de conducción no tiene la formación adecuada para poder dirigir a los docentes que no están dotados en su formación en la cultura emprendedora.

Ahora, en cuanto a la oferta de Formación Profesional, es aquí donde la contemporaneidad y los nuevos trabajos encuentran el primer frente de batalla. Son los egresados y las ofertas de perfiles profesionales los que más rápido se adaptan a los cambios. Quizás por la corta duración y la menor cantidad de obstáculos burocráticos para actualizarlo, cosa que no sucede en la escuela secundaria técnica, por lo que un Estado eficiente y expeditivo es necesario para mantener vigente la oferta.

¿Qué modelo de Escuela Técnica deseamos construir juntos tras el confinamiento?

GS: El modelo de escuela técnica que desearía construir sería uno basado en la democratización del aprendizaje con los medios que sea. Sustentado en la esencia de lo técnico, que siga los procedimientos lógicos, donde la exclusión por falta de recursos sea reemplazada por un modelo inclusivo que genere una rápida inserción laboral a quien lo necesite, capaces de estar atentos y responder con velocidad a los cambios que se vienen generando en el mismo carril.

-Un modelo que jerarquice la presencialidad de las instituciones y los docentes, pero que valore la virtualidad como una herramienta necesaria que debe ser aprehendida y aplicada. Que sepa diferenciar que las clases presenciales no son lo mismo que las clases virtuales y no existe una receta para el desarrollo de cada una.

-Que las tecnologías blandas sean equiparadas en una misma jerarquía, que produzca una expansión en las áreas del conocimiento. Que no tenga temor a operar en disruptividad incorporando disciplinas distintas a lo técnico, ya sea el arte, el cuidado del medio ambiente y el desarrollo de emociones.

-Crear entornos de aprendizaje donde no baste con digitalizar contenidos, ya que se trata de otra experiencia educativa, hay que repensar los curriculums al nuevo esquema, para estar preparados si surge o perdura esta situación de confinamiento en otros momentos, que el contacto estudiante /profesor debe seguir existiendo y no dar por hecho que son nativos digitales, no todos tienen internet ni acceso a equipamiento.

-Un modelo en el que el Estado no se contradiga exigiendo cumplimiento de objetivos difíciles de lograr y se ocupe de garantizar como un servicio esencial la conectividad, sino la brecha se seguirá ampliando.

-Un modelo de escuela en que la tecnología sea una herramienta y no una condicionante, que la creatividad y la capacidad de generar ideas, herramientas, equipos nuevos provenga del ejercicio intelectual, fruto del trabajo colaborativo e interdisciplinario a partir de un estudiante global, capaz de interrelacionarse con otros estudiantes , no solo de su escuela u otras, sino de diferentes partes del mundo , derribando sus fronteras y chauvinismo separatistas, una escuela inclusiva y funcional en todos los sentidos.

(Fuente: Santillana Lab.com)

 

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