“Los niños no votan y quizás esa sea su condena”

“Los niños no votan y quizás esa sea su condena”

Los únicos privilegiados no son los niños

No importa el año o el contexto, muchas organizaciones sociales y políticas, así como sus líderes, utilizan a niños, niñas y adolescentes para impulsar sus mensajes sin solicitar consentimiento. Esta es una de las formas de ejercer violencia hacia las infancias aunque se desee disfrazar como la búsqueda de su bienestar.

A pesar que se encuentra prohibida la utilización de niños y niñas o adolescentes en programas o espectáculos de proselitismo político o religioso según el ARTÍCULO 22: Derecho a la dignidad , que dispone que, niñas, niños y adolescentes tienen derecho a ser respetados en su dignidad, reputación y propia imagen en la LEY 26.061 de protección integral de los derechos de las niñas , niños y adolescentes, sancionada el 28 de septiembre de 2005 en Argentina, no se respeta

En los últimos meses asistimos a una guerra donde los niños son los botines que intentan repartirse un bando político y el otro. Sin escrúpulos se ha expuesto a niños, niñas y adolescentes en las calles, en manifestaciones y hasta en spots publicitarios para sostener el argumento político de la necesidad de presencialidad escolar y también en las últimas horas se promueve, desde el arco político contrario, un evento “ El primer paro de niños y niñas” para defender la no- presencialidad escolar.

¿Alguien les preguntó a los niños qué piensan? Por supuesto que no.

En ambos extremos la infancia funciona como objeto decorativo, preciado y seductor de audiencias, factor de presión social, sin una verdadera representación de sus intereses y necesidades.

La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) es el acuerdo internacional más importante que reconoce los derechos sociales, políticos, culturales y económicos para los niños en el mundo. Con este pacto, comienza la ciudadanía. Desde allí los niños fueron y son considerados sujetos de derecho, en lugar de objetos de protección.

Sobre el derecho a la participación de los niños, en la misma ley mencionada pero en su artículo 23 otorga el derecho a la libre asociación de niñas, niños y adolescentes con fines sociales, culturales, deportivos, recreativos, religiosos, políticos, etc. Este derecho incluye no sólo la pertenencia a estas asociaciones, sino también a sus órganos rectores. Por su parte, el artículo 24 establece el derecho a expresar opiniones y ser oídos en asuntos que les conciernen y sean de su interés; y que sus opiniones se tengan en cuenta de acuerdo con su madurez y desarrollo.

El mundo adulto apropiándose de la voz de la infancia

No es la primera vez y lamentablemente no será la última en que el mundo adulto habla por la infancia. Este vociferado interés por su educación no se refleja en las políticas públicas dedicadas a la restitución y promoción de sus derechos. Nos quedó claro desde las plataformas de todos los partidos antes de las elecciones, casi no se los mencionaba. De alguna manera se sigue sosteniendo la posición tutelar donde se dice y se hace por ellos, no para ellos.

Muchas veces me pregunto si les importa. Los niños no votan y quizá esa sea su condena. Ser siempre los últimos, los invisibles, los olvidados hasta que se los necesita para la foto.

Una de las grandes tareas del peronismo fue ubicar a la infancia en la agenda política, como nunca antes se había hecho. Me pregunto qué pasó con el trabajo realizado resumido en esa frase histórica “En la nueva Argentina los únicos privilegiados serán los niños” donde la educación y el esparcimiento fueron los ejes fundamentales.

Se necesita de voluntad política para crear una agenda que sea propia de la niñez, no tutelar ni adultocéntrica, que trabaje en pos de sus derechos y necesidades, actualizada a los desafíos del presente y futuro pero sobre todo, escuchando la voz de la infancia.

Lic Sonia Almada

Psicoanalista

Directora de Aralma

Muchas gracias Sonia!

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