¡Pensemos las infancias!

¡Pensemos las infancias!

Te traemos un nuevo texto del Forum De Infancias Misiones:

(Por Cinthia del Rosario Velázquez
Lic. En Psicología MP 712)

¡Pensemos las infancias!

Recuerdo a María, con sus 5 años, sacando todos los juguetes del baúl, correteando por todos lados, subiendo y bajando de los sillones, golpeando la mesa, abriendo los grifos, y cerrándolos. Después Martin, que ingresaba y automáticamente buscaba ponerse una máscara, no se la quitaba hasta el momento de salir, mientras tiraba los bloques por los aires, le divertía verlos caer en picada, se reía a carcajadas. Lucas, de 4 años, dejaba su mochila diminuta sobre el respaldo de la silla y esperaba a que le proponga qué hacer, aceptaba y cumplía con las consigas. Juan… ¡Juan decía NO, te dije que NO!, y se ponía a dibujar y pintar los mismos personajes una y otra vez.

La mae dice que “Milagros en el aula no se adapta a las actividades escolares, tira sus útiles, recorre toda el aula, y no se concentra, interrumpe la clase, desorganiza a todo el grupo”. La mae de Juana dice que “ella se aísla, no se integra, y se queda sentada, solita, durante toda la jornada escolar”. La mae de Pedro dice que “él no tiene mucha capacidad creativa porque se limita a responder de manera simple lo que se le pide, hace simples garabatos”.

¿Cómo pensamos, nosotros los adultos, a estos niños y niñas, tan diversos, tan distintos, tan únicos?

Como profesionales de la salud mental, quienes formamos parte del Forum Infancias Misiones sostenemos la importancia de reflexionar acerca de cómo abordamos las infancias, cómo las nombramos, cómo las alojamos, como las definimos y cómo las pensamos.

¿Qué rol tenemos los adultos frente a estos niños y niñas que parecen inquietarnos o incomodarnos? Como padres y madres, como profesionales de la salud y de la educación, debemos partir del hecho central de concebir a los niños, niñas y adolescentes como sujetos competentes que merecen el mismo respeto y reconocimiento que cualquier otro ser humano.

El artículo 9° de la ley de protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, ley 26.061, nos habla del DERECHO A LA DIGNIDAD Y A LA INTEGRIDAD PERSONAL. Las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a la dignidad como sujetos de derechos y de personas en desarrollo; a no ser sometidos a trato violento, discriminatorio, vejatorio, humillante, intimidatorio; … Las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a su integridad física, sexual, psíquica y moral”.

Comprender desde allí que los niños y niñas también se angustian, también padecen, también sufren, y que aquellas conductas, reiteradas y sostenidas en el tiempo que llaman nuestra atención, podrían ser un mensaje que aquel niño quiere comunicar y transmitir. Para ello, nosotros debemos entrar a ese mundo, al mundo de ese pequeño movedizo, o de aquel otro que no nos mira y permanece mudo, adentrarnos a ese mundo para conectar y posibilitar comunicación.

Entender que los niños y niñas piensan y se expresan en un lenguaje diferente del código común que podríamos utilizar los adultos, forma parte de un proceso necesario para habilitar espacios y ambientes facilitadores del desarrollo emocional. Incorporar las angustias en las infancias, comprender que los niños también se angustian, nos permite promover espacios en el que circulen la ternura, las palabras, la paciencia, espacios que fomenten un ambiente seguro y tranquilo, que puedan mostrar otras formas y maneras de comunicar, que no sean los resultantes de un ambiente estresante que genere frustraciones y enojos.

Incorporar la singularidad y el respeto en las infancias, como así revisar nuestras costumbres teniendo como bandera nuestra ley de protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes,  sancionada en Septiembre 28 de 2005 y promulgada de Hecho en Octubre 21 de 2005, nos invita a pensar las infancias como lugar de encuentros, en ese ir y venir, dinámico, diverso, único, donde se vuelve imprescindible la presencia de adultos disponibles y comprometidos, que no solo reconozcan a los niños y niñas como sujetos activos de derechos sino que garanticen el cumplimiento de sus derechos.

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