Premios Prisma 2026: Bautista Yahari Rolli joven escritor que transforma sus experiencias en literatura

Premios Prisma 2026: Bautista Yahari Rolli joven escritor que transforma sus experiencias en literatura

Bautista Yahari Rolli, un joven escritor que transforma sus experiencias en literatura

Seguimos contándote sobre los ganadores de los Premios Prisma Nacionales. 2da Edición Nacional. Te presentamos al ganador del Primer Premio Categoría Adolescente: Tiene 18 años, es de Formosa y comenzó a escribir poesía a los 14. Influenciado por grandes autores, pero decidido a construir su propia voz, publicó varios libros y explora distintos géneros literarios. Entre proyectos culturales, presentaciones y experiencias personales, Bautista comparte con Prisma su recorrido, sus sueños y un mensaje para otros jóvenes que buscan su propio camino.

La escritura puede nacer de una pasión, de una inquietud o incluso de los momentos en los que las cosas no salen como esperamos. Para Bautista Yahari Rolli, sus primeros pasos como escritor estuvieron vinculados con la lectura, la búsqueda personal y las experiencias que lo llevaron a descubrir en las palabras una forma de expresión.

Aunque en el camino probó distintos trabajos y emprendimientos, a los 16 años decidió apostar con fuerza por la literatura y destinó sus ahorros a la primera tirada de su libro. Hoy escribe poesía, ensayos, cuentos, obras de teatro, cartas y novelas, mientras participa en ferias, encuentros y actividades culturales. Con una mirada propia sobre la vida, también invita a otros chicos y chicas a animarse a perseguir sus sueños.

De los primeros poemas a la publicación de sus libros

Contanos sobre vos, tu edad, tus pasatiempos y cómo comenzaste a escribir. ¿Quiénes te inspiraron?

Soy Bautista Yahari Rolli, soy de Formosa, tengo 18 años y publiqué varios libros y otras cosas.

Comencé a escribir mis primeros poemas alrededor de los 14 años, impulsado sobre todo por la figura de Pablo Neruda, aunque también me influenciaron mucho Mario Benedetti, Jorge Luis Borges y Albert Camus. Escribía filosofía, poesía, temas políticos y sociales, cuentos, monólogos… de todo. Leía muchísimo y quería ser como los autores que leía.

Antes de dedicarme a la escritura intenté varias cosas: quise ser barbero, diseñador gráfico, vendí ropa, artículos de tecnología y consolas. Puse un negocio de barbería que quebró y trabajé como diseñador gráfico hasta que me echaron. Ninguna de esas experiencias terminó bien, jajaja.

Fue justamente esa sucesión de fracasos y la angustia de la ineficiencia lo que me llevó a escribir. Me encerré un mes entero en mi pieza y nació el Ensayo sobre la inconformidad. Originalmente era para una olimpiada de filosofía del colegio, pero el tema me resonaba tanto que sentí que tenía que hacerlo. A los 16 años retomé con fuerza la idea de ser escritor. Agarré la computadora y nació el libro.

Puse todos los ahorros de mi vida en la primera tirada de ejemplares, sin conocer a ningún otro escritor, sin saber dónde presentarlo ni si a la gente de mi provincia le interesaría. Hoy, haciendo introspección, me doy cuenta de que Dios pone esas semillas con un propósito. Todo lo anterior —las personas que conocí, los lugares que visité, los trabajos que tuve, los libros que leí y las experiencias que pasé— fue una preparación para lo que se venía.

Escribir sin quedarse en un solo género

¿Sobre qué escribís y quién es el máximo exponente de lo que hacés?

Escribo de todo, pero sobre todo de lo que me plantea la vida. No me ciño a un género puntual. Últimamente estoy más metido en la poesía, aunque en general escribo ensayos, poemarios, cuentos, obras de teatro, cartas y novelas, como el último libro que saqué, que se llama Proemio de un comediante.

Creo que la tarea del escritor es justamente esa: no quedarse con algo puntual. Quien se dedica al oficio de la palabra lo hace en cualquier orilla del día.

En cuanto a un máximo exponente, hoy en día no tengo ninguno. Podría traer algún nombre, pero no se me viene a la mente ninguna referencia concreta. Trato de ser yo mismo mi propia referencia: escribo de la forma en que a mí me gustaría leer y trabajo en los proyectos —programas de radio, eventos culturales y gestión cultural— que a mí me gustaría ver. Hago un ejercicio constante de observarme de forma objetiva e imparcial y, a partir de ahí, continúo.

Los escenarios también se disfrutan entre amigos

¿Con quién tuviste la oportunidad de compartir escenarios y en qué eventos participaste?

La verdad es que tuve la oportunidad de participar en todo tipo de eventos: ferias del libro, encuentros, conversatorios, disertaciones, conferencias, capacitaciones y medios de comunicación. Hace poco presenté mi libro en el bar Nanawa, el pasado 19 de septiembre, y fue un evento muy lindo, con muchísima gente.

Más allá de cualquier otra figura o escritor que haya conocido, nada se compara con estar delante de 100 o 200 personas y ver entre las sillas a mi grupo de amigos. Esa es la gente más importante con la que compartí escenario.

Un sueño con Messi y una búsqueda personal

¿A quién te gustaría conocer? ¿Qué te imaginás haciendo cuando seas más grande? ¿Cuál es tu sueño?

Nada que ver con lo literario, pero me gustaría conocer a Messi, jaja. Tener una foto con él sería un sueño. El día que lo conozca le voy a pedir que me firme el brazo y después me lo tatúo… aunque primero voy a tener que pedirle permiso a mi madre.

Es complejo. Actúo yendo a donde me lleve la vida y, al mismo tiempo, tengo una búsqueda de libertad y de ser en general. Es algo tan inmaterial y abstracto que no logro reducirlo a una oración. Pongo todo en manos de Dios, aprendo a aceptar y valorar tanto lo que me da como lo que me quita.

La vida es un vaivén entre lo que se obtiene y lo que se pierde: para que un lado de la balanza suba, el otro tiene que bajar. Mi búsqueda va sobre existir, sobre saber que viví, que aproveché al máximo la experiencia humana y que no me guardé nada.

Una visita a la barbería que terminó en anécdota

¿Te animás a compartir una anécdota con los lectores de Prisma?

Hace unos meses tenía que ir a dos programas el mismo día, uno de televisión y después conducir uno de radio, y se me ocurrió la «genial» idea de ir antes a la barbería del barrio a cortarme y teñirme el pelo. Quería ahorrarme un poco de plata.

Salieron mal las dos cosas. El barbero me dejó la frente con manchas negras de tintura y, encima, me dejó casi pelado. Toda la vida tuve el pelo largo… y de la nada aparecí casi rapado. Mi madre me maquilló la piel para disimular las manchas.

Traté de hacer como que no pasaba nada —«el show debe continuar»—, pero todos mis colegas se cagaron de risa y nadie me perdonó, jajaja.

Un mensaje para los chicos que quieren perseguir sus sueños

¿Qué mensaje les dejarías a otros jóvenes?

Que persigan sus sueños. Que no tengan miedo de intentar y de hacer lo que les gusta, sobre todo si cuentan con el apoyo de su entorno.

Cuando un objetivo aparece en la mente de uno no es por casualidad. Nuestro paso por la Tierra es muy breve y es lindo poder vivir una vida que sea acorde a nuestras ganas de ser. Al final, vivir solo cuesta vida.

Para cerrar, Bautista expresó su agradecimiento por el reconocimiento recibido y destacó el valor de este momento en su camino como escritor: «Gracias por este premio, es un honor recibirlo».

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