Cuando la poesía entra al aula nacen lectores, escritores y sueños que florecen en Misiones

Cuando la poesía entra al aula nacen lectores, escritores y sueños que florecen en Misiones

En cada escuela hay docentes que hacen mucho más que enseñar contenidos. Hay quienes logran que una hoja en blanco deje de dar miedo, que una palabra se convierta en un abrazo y que un poema sea el lugar donde un niño descubre que también tiene una voz para contar lo que siente.

Ese es el camino que eligió recorrer la docente y escritora misionera Elsa Raquel Barberán, quien convirtió un proyecto escolar en una experiencia que despertó el gusto por la lectura, la escritura y la expresión artística de decenas de estudiantes de la Escuela N.° 167 “Misión Cooperativa”.

En tiempos en los que fortalecer la comprensión lectora y la producción escrita es uno de los grandes desafíos educativos, propuestas como esta cobran un valor especial. No solo estimulan la creatividad, sino que desarrollan la oralidad, enriquecen el vocabulario, fortalecen la comprensión de textos y promueven el pensamiento crítico, habilidades que también son fundamentales para seguir mejorando los resultados educativos y acompañar el crecimiento que Misiones viene demostrando en las evaluaciones nacionales de aprendizaje.

Una escritora que lleva la literatura a cada aula

Nacida en Posadas, Elsa Raquel Barberán es docente, escritora y socia activa de la SADE Filial Misiones, donde actualmente integra la Comisión Directiva.

Entre sus obras publicadas se encuentran Entreverado, Diversidad —ambos declarados de interés municipal y provincial— y Panambi Hoby, una obra bilingüe escrita en castellano y guaraní que refleja la identidad cultural misionera.

Su trayectoria también incluye la participación en ferias del libro de distintos puntos de la provincia y encuentros literarios internacionales realizados de manera virtual, representando siempre con orgullo a Misiones.

Pero quizá uno de sus mayores logros nació dentro de un aula.

Un poemario construido por toda una comunidad educativa

A comienzos de 2025, Barberán presentó un proyecto anual con una propuesta tan sencilla como transformadora: invitar a todos los estudiantes de la Escuela N.° 167 a escribir.

No importaba el grado ni el turno. El proyecto fue transversal e integrador, involucrando a todas las áreas de enseñanza y promoviendo el trabajo colaborativo entre docentes y alumnos.

Las efemérides, los valores, las vivencias personales y la imaginación fueron el punto de partida para crear poemas, poesías, cuentos, cartas, relatos y dibujos donde cada estudiante pudo expresar libremente sus emociones, pensamientos y sueños.

Durante todo el año también se fortaleció la oralidad mediante narraciones, conversaciones, intercambios comunicativos y lecturas compartidas, favoreciendo que cada producción escrita naciera primero desde la escucha, el diálogo y la reflexión.

Para reunir todo ese trabajo colectivo, la docente preparó un espacio accesible donde los alumnos de ambos turnos depositaban sus escritos. Poco a poco, cada hoja fue dando forma al Primer Poemario Institucional de la escuela, una obra construida con el aporte de toda la comunidad educativa.

“Con mucho amor apoyando cada letra recibida”, resume Barberán al recordar el proceso.

Leer jugando también es aprender

La primera presentación del poemario se realizó durante la Fiesta de la Lectura y la Tradición, celebrada en noviembre de 2025 dentro de la institución.

La experiencia trascendió rápidamente las paredes de la escuela y este año recibió una nueva invitación: participar en la Feria del Libro “Cultura en Letras 2026 – Semillas del Lector”, donde los propios estudiantes fueron protagonistas.

La elección no fue sencilla. Todos querían compartir sus producciones.

Finalmente representaron al proyecto:

  1. Zoe Aylen Maidana

  2. Estefanía Gisel Godoy

  3. Luana Natasha Pereira

  4. Fernando Tomás Solís

Durante la actividad explicaron cómo trabajaron durante el año y luego emocionaron al público leyendo sus propias poesías.

Proyectos que ayudan a formar mejores lectores

Especialistas en educación coinciden en que el gusto por leer y escribir no se desarrolla únicamente con ejercicios tradicionales. También necesita experiencias significativas, espacios de creación, lectura compartida y propuestas que despierten la curiosidad.

Cuando un niño escribe un poema, cuenta una historia, escucha a sus compañeros o lee en voz alta frente a una audiencia, pone en práctica múltiples habilidades que luego impactan positivamente en la comprensión lectora, la escritura y la comunicación.

Por eso, iniciativas como la impulsada por Elsa Raquel Barberán también acompañan los objetivos que hoy persiguen las políticas educativas y las evaluaciones de aprendizajes, fortaleciendo competencias esenciales desde edades tempranas de una manera lúdica, participativa y profundamente significativa.

Porque cuando aprender se convierte en una experiencia que emociona, los libros dejan de ser una obligación para transformarse en una puerta abierta hacia nuevos mundos.

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