“El viejo de la bolsa sí existe”… pero no como te contaron

“El viejo de la bolsa sí existe”… pero no como te contaron

👀 Un cuento que mezcla infancia, miedo y una inesperada lección sobre la verdad

Los relatos que escuchamos de chicos suelen quedarse con nosotros para siempre. Algunos nos hacen reír, otros nos enseñan… y otros nos dejan pensando mucho más de lo que imaginábamos. Este cuento breve combina el clásico temor infantil con una vuelta inesperada que interpela tanto a niños como a adultos: ¿Qué pasa cuando una mentira “inofensiva” deja de serlo?

A través de la historia de Irene, se abre una reflexión sobre la crianza, la honestidad y la forma en que los adultos usamos el miedo para educar.

📖 El cuento: El viejo de la bolsa

Cuentan las tías de Irene que un mediodía la niña se rehusaba a tomar la nutritiva sopa preparada por su mamá.

—¡Apurate hija a tomar la sopa que viene el viejo de la bolsa!

—¿Y quién es ese viejo?

—Uno que se lleva a los chicos que no quieren tomar la sopa.

—¿Y por qué le vas a abrir la puerta? No le abras y no me lleva. ¿Y a dónde se los lleva a los niños?

—¡Dale, apurate a tomar la sopa que vieneeeeeee!

Así fue como Irene tomó toda la sopa, pero… al llegar la noche, precisamente a la hora de dormir, comenzó a sentir un temor que se acrecentaba cada segundo y no se animaba a cerrar los ojos.

—¡Mami no te vayas!

—Tengo que levantarme temprano para ir a trabajar, dormite ya.

—¡Otro cuento por favor!

—Te conté tres.

—Vos te vas y el viejo de la bolsa va a entrar por la ventana y me va a llevar porque a la noche no tomé sopa. ¡Hace una sopa por favor mami, quiero sopa para que no me lleve!

—¡El viejo de la bolsa no existe!

—¿Me mentiste? Vos decís que no hay que mentir.

—Sí, pero necesitaba que tomes la sopa porque tiene muchas vitaminas que te hacen crecer sana y fuerte.

—¡Y con decirme eso capaz bastaba!

—¿Podés dormir hija? En serio me caigo de sueño y tenemos que levantarnos temprano. Te cuento un último cuento. Había una vez…

Y por fin el sueño le ganó la batalla a Irene, que cerró los ojitos y se fue durmiendo despacito.

Ni bien sonó el despertador, la niña se levantó feliz y corrió al dormitorio de su mamá.

—Mami, soñé con el viejo de la bolsa

—¿En serio? ¿Qué soñaste? ¿Alguna pesadilla? ¿Y por qué no gritaste anoche?

—Es que me dijo que no me iba a llevar a mí porque yo no miento. En el sueño me contó que él sí existe, pero solo se lleva a las personas que dicen mentiras.

Mami… yo que vos me escondo bien si alguien golpea la puerta…

Tal conversación hizo a la madre pensar todo el día en la inteligencia de su hija…

o quizás Irene no estaba mintiendo…

Cuentan las tías que a partir de ese día no se le escuchó a la mamá de Irene decir una sola mentira…

y las tías dicen que, por las dudas, ellas siempre dicen la verdad.

Fin

✍️ Sobre la autora: Claudia Marcela Vásquez

Claudia Marcela Vásquez es escritora desde los 8 años, con una trayectoria marcada por la participación activa en espacios culturales y literarios de la provincia de Misiones.

Su camino en la escritura comenzó a tomar impulso en 2010, cuando una de sus poesías llegó a manos de un periodista de Bernardo de Irigoyen. Ese contacto la vinculó con referentes literarios y la llevó a participar en encuentros de escritores en Eldorado, donde sus obras fueron publicadas en diversas antologías durante varios años.

A lo largo de su carrera:

  1. Fue publicada por la Subsecretaría de Cultura de Misiones

  2. Obtuvo premios en poesía en Aristóbulo del Valle

  3. Se desempeñó como delegada cultural en Bernardo de Irigoyen

  4. Organizó encuentros internacionales de arte con participación de artistas de Argentina y Brasil

  5. Participó en espacios literarios destacados como el Café “Aromas de Mujer” en Buenos Aires

  6. Integró revistas y antologías de escritores misioneros

  7. Forma parte de grupos literarios como AELYJUM y “Escritoras en Voz Alta”

  8. Participó en proyectos culturales binacionales con Brasil

Actualmente, integra la Asociación Infanto-Juvenil de Literatura de Misiones, colabora en la organización del centenario de Oberá y es parte de la comisión directiva de la Feria del Libro de esa ciudad.

 

 

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