Apuestas online y escuela: más de 200 docentes se capacitaron en Leandro N. Alem para prevenir riesgos
Más de 200 docentes participaron de una jornada sobre apuestas, nuevas tecnologías y prevención en el ámbito escolar. La capacitación buscó dar herramientas para detectar señales de alerta y acompañar a estudiantes antes de que el problema crezca.
Las apuestas online ya no son un tema lejano ni exclusivo de adultos. Hoy aparecen en celulares, redes, publicidades, videos y hasta en conversaciones entre chicos y chicas. Por eso, en Leandro N. Alem se realizó una capacitación muy importante sobre “Juegos de apuestas: prevención y abordaje en el ámbito escolar”, destinada a docentes de nivel inicial, primario y secundario.
La actividad reunió a más de 200 docentes y fue organizada por la Municipalidad, el Concejo Deliberante y el Consejo General de Educación. El objetivo fue claro: dar herramientas para prevenir el juego problemático desde la escuela, antes de que la situación se convierta en un problema más serio.
Qué se trabajó en la capacitación
Las profesionales del Programa de Juego Responsable del IPLyC explicaron qué es el juego responsable, cuál es la diferencia entre el juego legal e ilegal y por qué es importante reconocer a tiempo los riesgos del uso inmoderado de las apuestas.
También compartieron material audiovisual para que los contenidos fueran más claros y cercanos, y propusieron espacios de reflexión grupal para pensar cómo impactan estas prácticas en la vida cotidiana de niños, adolescentes y familias.
Después, los docentes se dividieron en grupos de trabajo para conversar sobre preguntas disparadoras. La idea fue no quedarse solo con teoría, sino bajar el tema a situaciones reales del aula, del barrio y de la vida digital de hoy.
El problema no está solo en apostar
Uno de los puntos más fuertes de la jornada fue entender que muchas veces el problema no empieza de golpe. Primero puede haber curiosidad, después consumo repetido, después pérdida de control y, en algunos casos, una conducta adictiva.
Por eso, la prevención importa tanto. Porque cuando una persona queda atrapada en el circuito de apuestas, ya no se trata de “diversión” ni de “suerte”. Se trata de una situación que puede afectar el estado de ánimo, el rendimiento escolar, la economía familiar, los vínculos y la salud mental.
Las profesionales remarcaron que el mercado digital muchas veces seduce con promesas rápidas, pero detrás puede haber riesgos muy concretos. Y en un entorno donde las pantallas forman parte de la vida diaria, los adultos que acompañan necesitan información para intervenir a tiempo.
También hubo encuentro con estudiantes en Loreto
La propuesta no quedó solo en la capacitación docente. En Loreto, 94 estudiantes del Instituto de Enseñanza Agropecuaria 4 “Nuestra Señora de Loreto” participaron de un intercambio sobre cómo se pasa de un consumo ocasional a un consumo problemático y luego a una adicción a las apuestas.
La charla apuntó a hacer pensar sobre algo que muchas veces parece inofensivo: cómo el mercado digital intenta captar la atención con mensajes pensados para generar ganancias, mientras deja consecuencias negativas en muchas personas.
La frase que dejaron las profesionales fue muy fuerte: el mercado digital vende lo que le da beneficios económicos, pero eso puede traer perjuicios para chicos, jóvenes y adultos. La idea fue justamente abrir los ojos y poner palabras sobre algo que muchas veces se vive en silencio.
Por qué esto importa tanto en adolescentes
Porque la adolescencia es una etapa donde se prueban límites, se busca pertenecer y a veces se toma lo digital como parte natural de la vida. Pero justamente por eso hace falta hablar claro sobre lo que pasa en internet, en las apps y en las plataformas que mezclan entretenimiento con riesgo.
La prevención no consiste en asustar. Consiste en informar, acompañar y detectar a tiempo. Y ahí la escuela tiene un rol clave. Cuando docentes y estudiantes pueden hablar del tema sin tabúes, es más fácil pedir ayuda, poner límites y evitar que una conducta ocasional se vuelva un problema mayor.
A no aflojar!