Obesidad: el Madariaga impulsa la prevención en las escuelas y alerta por una crisis de salud
El Hospital Madariaga realizó una jornada abierta sobre obesidad, prevención y tratamiento integral. Los especialistas remarcaron que no se trata de un tema estético, sino de una enfermedad que ya afecta a millones de personas y que también debe abordarse desde la escuela.
La obesidad no es un chiste, no es solo “subir un poco de peso” ni un tema de apariencia. Es una enfermedad real, que puede afectar la salud física, la mente, la energía y la vida cotidiana. Por eso, el Hospital Escuela de Agudos Dr. Ramón Madariaga realizó una jornada integral para hablar del tema con una mirada seria, abierta y preventiva.
La idea que más se repitió durante el encuentro fue fuerte y clara: la obesidad también se enseña a prevenir en la escuela. Eso significa que no alcanza con hablar de comida o ejercicio solo cuando el problema ya apareció. Según explicaron los profesionales, enseñar desde edades tempranas sobre hábitos saludables, alimentación equilibrada, actividad física, salud mental y cuidados del cuerpo puede marcar una gran diferencia.
Una enfermedad que crece en todo el mundo
Los números muestran que no se trata de un problema aislado. Hoy, más de 1.000 millones de personas en el mundo viven con obesidad. Dicho de otra forma, 1 de cada 8 habitantes del planeta ya convive con esta enfermedad. Y el crecimiento fue tan rápido que, según los datos mencionados, la Organización Mundial de la Salud esperaba llegar a esa cifra recién para 2030.
En América, la situación también preocupa: se informó que el 62,5% de los adultos tiene sobrepeso u obesidad, lo que convierte a la región en la más afectada del planeta.
En Argentina, los datos también son fuertes. Según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo citada en la jornada, 6 de cada 10 personas adultas tienen exceso de peso, con 36,2% de sobrepeso y 24,5% de obesidad. Además, en los datos actualizados presentados durante el encuentro se señaló que el exceso de peso también impacta en otros grupos: 41% en población de 5 a 17 años y 13,6% en menores de 5 años.
Es decir: no es un tema de “adultos solamente”. También toca de lleno a chicos, chicas y adolescentes.
No es falta de voluntad: es una enfermedad crónica
Uno de los puntos más importantes que dejaron los especialistas es que la obesidad no se resuelve solo con decir “bajá de peso”. No es un problema de voluntad ni algo que se arregla con comentarios superficiales. Es una enfermedad crónica, que necesita un abordaje médico completo.
Eso incluye acompañamiento de distintas áreas: médicos clínicos, nutricionistas, psicólogos, cirujanos y equipos que ayuden a cada persona según su caso.
Durante la jornada se explicó que hay pacientes que pueden mejorar mucho cambiando hábitos, pero también hay casos en los que se necesitan tratamientos más complejos. Todo eso debe ser indicado por profesionales de la salud y con seguimiento.
Lo que se habló en el Madariaga
Desde el área de obesidad del hospital, los profesionales remarcaron que el objetivo es llevar un mensaje claro a la comunidad: prevenir, tratar y acompañar sin prejuicios. La jornada no fue solo una charla técnica. También buscó abrir el debate, acercar información confiable y derribar mitos.
Se explicó, por ejemplo, que es importante sostener rutinas básicas como las comidas diarias de manera ordenada, sin atracones, e ir incorporando más frutas y verduras. También se habló de la importancia del tratamiento integral, porque el exceso de peso puede estar relacionado con problemas de azúcar en sangre, presión alta, corazón, pulmones y otras complicaciones.
En ese marco, se mencionó que en algunos casos la cirugía bariátrica y metabólica puede ser una herramienta útil. Según se indicó en la jornada, ese tipo de procedimientos puede ayudar a mejorar de manera importante los niveles de azúcar en sangre en muchos pacientes.
Abrir el hospital a la comunidad
Otro dato clave es que estas charlas no quedaron en un solo encuentro. El Hospital Madariaga reactivó espacios abiertos y gratuitos para pacientes y familias, con encuentros mensuales en el SUM. También organiza actividades especiales con controles de peso, platos saludables, pausas activas y acompañamiento desde nutrición, salud mental y diabetes.
Además, hay talleres de reflexión cada 15 días, donde la palabra, la escucha y el acompañamiento grupal ayudan a que las personas no transiten el problema solas. La idea es que cada paciente pueda sostener cambios reales en el tiempo, con apoyo profesional y sin sentirse juzgado.
¿Por qué esto importa tanto para adolescentes?
Porque la adolescencia es una etapa donde se construyen hábitos que pueden durar muchos años. Lo que se aprende hoy sobre comida, movimiento, descanso, salud mental y autocuidado puede influir muchísimo en la vida adulta.
Y porque hablar de obesidad sin burlas ni estigmas también es parte del cambio. No se trata de señalar cuerpos. Se trata de entender que la salud importa, que pedir ayuda está bien y que prevenir a tiempo puede evitar problemas más graves.
En ese sentido, la propuesta de llevar la prevención a las aulas busca algo muy concreto: que chicas, chicos y adolescentes reciban información clara, confiable y útil para cuidar su salud desde temprano.
Un modelo que busca sostener la respuesta
La jornada también mostró que el Hospital Madariaga no trabaja solo. Forma parte de un sistema articulado de alta complejidad que permite sostener tecnología, atención, planificación y políticas públicas de salud. Esa organización hace posible que la respuesta no sea solo un anuncio, sino una práctica cotidiana.
En un contexto donde la obesidad crece más rápido que muchas respuestas sanitarias, Misiones intenta mostrar un camino distinto: ley, prevención, hospital, comunidad y trabajo en equipo.
La conclusión que dejó la jornada fue contundente: la obesidad no se combate con culpa, sino con información, acompañamiento y políticas públicas reales.
Info adicional
En la jornada participaron referentes del sistema de salud (Dr Carlos Arce -autor de la ley-, Mónica Katz, Eduardo Carrozzo) y se enmarcó dentro de una estrategia más amplia de políticas públicas para prevención, tratamiento y acceso a atención especializada.