Jugar es cosa seria

Jugar es cosa seria

Desde El Soberbio Misiones, nos escribe la licenciada Maria Celia Lucas, sobre sus reflexiones respecto al juego:

Jugar: es cosa seria.
Ley 26.061 Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes Esta ley da una protección especial: Derecho a la vida, a la intimidad, a la salud, a hacer deporte y a jugar, entre otras cuestiones.
TOK- TOK… ¿ALGUIEN ME SABE ABRIR LA PUERTA PARA IR A JUGAR?
El juego constituye la gran puerta al disfrute, al placer y por lo tanto, a un cara a cara con las propias emociones.
Es un puente al autoconocimiento y del Otro, en ese con-vivir y compartir,  donde las reglas terminan resultando una necesidad para que al final, podamos divertirnos todos, básica lección de construcción de la paz.
El juego, permite también la liberación de tensiones, cuando jugando el Otro, elabora una y otra vez esas situaciones que tanta tensión le provocaron y que a veces quedan inabarcables desde sus escaso vocabulario, siendo así el juego, la palabra para quien no lo puede decir de otra manera; y más de una vez se convierte así en una llave hacia el infinito que nos ofrecen las artes o en una fuente viva de la vocación.
Jugando se crea y recrea, se imagina, se atiende, se piensa, planifica, recuerda, organiza, se ensaya y se erra, pero también se acierta; en fin se abarcan todas las funciones indispensables para un aprendizaje y finalmente, se aprende.
El juego entrena la tolerancia a la frustración, soportar la espera, en un vaivén constante desde el criterio de realidad hacia el de fantasía, desnudando al error como oportunidad para el abandono o el volver a intentar, consecuentemente, educando la constancia y la voluntad.
Así, casi sin querer, el juego va equipando así la valija de herramientas para la vida, de resiliencia indispensables para no caer incluso en dependencias a futuro y otros escapes cuando los resultados no son lo que buscamos.
El juego y sus etapas
El juego atraviesa distintas etapas fundamentales para el desarrollo humano. Comenzando con el juego del bebé sobre sí mismo, con la autoexploración de su cuerpo, sus límites y la existencia del Otro- persona, hacia el viaje de la socialización en la vida, con las renuncias y riquezas que puede traer el hecho de compartir, partir con el Otro.
Y dentro del juego, como otra opción, el dibujo se vuelve un fuerte aliado para reforzar las mismas cuestiones estimulando la maduración general.
El desarrollo pleno de las capacidades humanas requiere de la estimulación, sino no se dan adecuadamente, por ej. El lenguaje, caminar, etc.
Jugar en tiempos de pandemia.
Pero jugar en tiempos de confinamiento, impuso otros desafíos.
Los tiempos de maduración en la infancia son distintos, hay saltos cualitativos y seis meses, por ej. Pueden significar mucho en lo que a estimulación y desarrollo se refiere.
Las medidas de la cuarentena en el intento de salvaguardar los derechos a la salud, y el tiempo que se extiende dicha problemática, nos exigen repensar la cuestión de otros derechos que hacen al desarrollo integral pleno y consecuentemente a la salud misma, pero que en estas circunstancias, pide a gritos, análisis profundos, interdisciplinarios y urgentes para abordar la cuestión.
Estos tiempos de cuarentena han traído una suma de desafíos inesperados que parecen superar la capacidad intelectual humana para hallar respuestas rápidas, precisas, seguras y adecuadas frente a una situación tan desconcertante al final. Contradicciones se presentan en todos los niveles de toma de decisiones para saber qué es mejor y nadie tiene la verdad absoluta, pero lo más probable es que ella se acerque a las miradas integrales de la persona, a la educación científica pero de la mano del sentido común y la sabiduría de la experiencia.
El juego, la calle, el aire libre, la convivencia con la diversidad, el contacto con la naturaleza, son aulas de la vida indispensables para la niñez y adolescencia y la salud humana en general.
No hay recetas y probablemente sea imposible bajar lineamientos de un sólo protocolo, debido a la diversidad de contextos, de densidad de población, de condiciones geográficas y socioeconómicas, pero aun así urge pensar en la salud integral de la niñez y la adolescencia para minimizar los impactos negativos -que pueda dejar el distanciamiento físico por la pandemia- como huella en esta generación en edades delicadas del desarrollo.
Tal vez encontrar quien sepa abrir la puerta para ir a jugar implica mesas de diálogo que de manera inductiva (primero en cada hogar, luego por barrio, municipio, provincia, etc.) sea capaz de co- construir protocolos lo más seguros posibles que consideren todas las dimensiones de la persona, sin caer en la negligencia y el descuido de la salud, optimizar cuidados y aprender conjuntamente a con- vivir con esta situación, minimizando también secuelas intelectuales y emocionales como pueden ser la falta de situaciones de convivencia con pares, de aprendizajes placenteros, de experiencias compartidas, que ejerciten la autonomía e internalización de valores.
Sugerencias para acompañar la infancia en la cuarentena: Según aportes de Pedagogo Tonucci, Psiq. Infantil Abadi y el Neurólogo y científico Facundo Manes y mi humilde experiencia:
Abrir la puerta para ir a jugar, entendido como habilitar un tiempo y espacio de juego, donde crear y recrear sea la prioridad y permita enfocarnos en miradas positivas de la vida, la mayor herencia que podemos dejar a nuestros hijos es el tiempo compartido. Y en ese momento jugar como niños, pero desde una custodia adulta, generar las condiciones de seguridad para cuidar la integridad y prevenir accidentes.
Acompañar la autogestión emocional: Los infantes no pueden poner en palabras lo que sienten, muchas veces por falta de vocabulario. Preguntarles ¿qué sienten? Ayudarles a identificar si es miedo, ansiedad o enojo, por ejemplo. Explicarles qué les están indicando en sus vidas esas emociones y que valores propios están protegiendo de fondo, puede generar autoestima, resiliencia y fortaleza yoica para sus vidas.
Flexibilidad, capacidad de negociación y comprender a los límites como herramientas que pueden gestionar nuestro autocuidado y de los demás. Por. Ej. Sostener rutinas básicas, aunque no extremadamente rígidas. Pero el sueño, la alimentación, responsabilidades adecuadas a la edad y circunstancia, pueden educar la voluntad, la tolerancia a la frustración necesarias para las metas a largo plazo especialmente.
– Considerar todas las dimensiones de la persona bio- psico- social y espiritual.
– Utilizar todos los canales posibles para acortar las distancias sociales a pesar de la necesidad de confinamiento físico.
– Respetar la intimidad material y espiritual de cada uno. Los espacios de silencio y soledad pueden ser más difíciles de tener en estas circunstancias, pero son tan necesarios como la interacción social para un pleno desarrollo, para la reflexión y el autoconocimiento; por lo que es necesario encontrar la forma de que cada uno pueda tenerlos a pesar de la convivencia.
– Atender la Dimensión espiritual acercando herramientas de oración, meditación, lectura o reflexión que nos orienten hacia la búsqueda de sentido de la vida, aún en situaciones límites. ¿Qué aprendizajes me ha traído esta situación límite de la pandemia? ¿Qué sensaciones, sentimientos provocó en mí y cómo puedo transformarlos en algo positivo?
¿Qué lecciones de vida encontré en este tiempo? ¿Mis prioridades iban de acorde con mi manera de vivir o necesito reordenarlas? ¿Qué perdí? Pero qué aún tengo??
Es con lo que aún queda que puedo reinventarme y continuar el camino…
-Evitar la sobreinformación o la pseudoinformación que genera aumento de ansiedad o pánico paralizante.
– Motorizar el miedo hacia conductas de cuidado integral de la salud.
– Hacer lo mejor que podemos y soltarnos en  manos de Dios  o del Universo, en fin a la vida.
Y de a poco, conscientes y responsablemente busquemos caminos para abrir la puerta y que los niños y niñas puedan gozar de su derecho de jugar.
No olvidemos que para muchos niños y niñas, la escuela, el patio, el recreo y la escucha de la docente eran las llaves mágicas para empezar a cortar círculos que podrían estar atentando sobre sus derechos.
Aprendamos a abrirles la puerta para ir a jugar en tiempos de cuarentena.
Por Lic. En Psicopedagogía María Celia Lucas.
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