Una idea nacida en el aula puede llevar a una estudiante misionera a representar a toda la provincia

Una idea nacida en el aula puede llevar a una estudiante misionera a representar a toda la provincia

Muchas veces se dice que las grandes ideas pueden cambiar el mundo. En Misiones, una alumna de apenas 10 años acaba de demostrar que también pueden empezar en un aula.

Ángeles Ríos, estudiante de 5.º grado de la Escuela N.° 960 de Itaembé Guazú, fue la ganadora de la edición 2026 del concurso “Una gota, una acción”, gracias a su proyecto “Hidrolluvia”, una propuesta que busca cuidar y aprovechar de manera responsable uno de los recursos más importantes para la vida: el agua.

Su iniciativa no solo le permitió quedarse con el primer puesto provincial. Ahora también tendrá el desafío de representar a Misiones en la instancia nacional, donde competirá por un viaje educativo para conocer cómo se desarrollan proyectos ambientales en Brasil.

La premiación se realizó en el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Representantes de Misiones y volvió a poner en primer plano algo que muchas veces pasa desapercibido: los chicos no son solo el futuro, también son protagonistas del presente cuando se les da la oportunidad de crear, investigar y proponer soluciones.

En esta edición participaron más de 1.450 estudiantes de ocho escuelas misioneras, quienes desarrollaron más de 60 proyectos relacionados con el cuidado del agua, demostrando que la creatividad también puede convertirse en una herramienta para enfrentar los desafíos ambientales.

Detrás de cada maqueta, dibujo o proyecto hubo horas de investigación, trabajo en equipo y muchas ganas de aportar ideas para cuidar el planeta desde la escuela.

El concurso forma parte de un trabajo conjunto entre el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de Misiones, el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (IPRODHA) y la empresa Veolia, a través de su concesionaria AESA Misiones, con el objetivo de acercar la educación ambiental a las aulas de una manera práctica y participativa.

Historias como la de Ángeles también dejan un mensaje para otros chicos y chicas: no hace falta esperar a ser grande para generar un impacto positivo. Una buena idea, una pregunta o un proyecto escolar pueden convertirse en una iniciativa capaz de trascender el aula y representar a toda una provincia.

En tiempos donde el cambio climático y el acceso al agua son desafíos cada vez más importantes, promover que los estudiantes investiguen, innoven y propongan soluciones también significa formar ciudadanos comprometidos con el ambiente.

Porque cuidar el agua no empieza cuando falta.

Empieza cuando alguien decide hacer algo para protegerla.

 

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