Crece la preocupación por la salud mental adolescente en Posadas: aumentan las consultas y se encienden alertas en las familias
En un contexto social atravesado por las exigencias económicas, el trabajo extendido de madres y padres y la sobreexposición a las redes sociales, la salud mental de los adolescentes volvió a instalarse como una preocupación urgente. Cada vez más jóvenes buscan ayuda, pero también crece el desconcierto de las familias, que muchas veces no saben cómo acompañar, contener o detectar a tiempo lo que están viviendo sus hijos e hijas.
Las consultas por salud mental en adolescentes aumentaron de manera notoria en Posadas durante las últimas semanas, según confirmó la psicóloga Verónica Sanabria, del IMEFIR, en diálogo con Radio Municipal. La profesional señaló que la demanda de atención psicológica creció “como casi nunca en los últimos años” y que el rango etario más frecuente se ubica entre los 13 y 17 años.
Sanabria explicó que muchas de las consultas llegan impulsadas tanto por los propios adolescentes como por madres y padres que buscan orientación frente a situaciones que les generan preocupación. En ese sentido, remarcó que el aumento de la demanda no debe leerse como un dato aislado, sino como una señal clara de que algo está ocurriendo en la vida cotidiana de los chicos y chicas. “Esto es un síntoma de que los adolescentes no están siendo mirados ni escuchados”, advirtió.
La psicóloga también puso el foco en dos factores que aparecen de manera recurrente en los procesos actuales: la baja tolerancia a la frustración y el impacto de las redes sociales. En un escenario donde la comparación permanente, la presión por encajar y la necesidad de aprobación se vuelven parte del día a día, muchos adolescentes encuentran dificultades para procesar lo que sienten y pedir ayuda a tiempo.
A esto se suma una realidad social que también atraviesa a las familias. La economía obliga a muchos padres y madres a pasar gran parte del día trabajando, lo que reduce los tiempos de encuentro, conversación y acompañamiento. En ese sentido, cobra fuerza lo que expresan cada vez más jóvenes en distintos espacios y también en videos que circulan en redes: detrás del cansancio, la ansiedad y el aislamiento, muchas veces hay una sensación profunda de soledad. No se trata de buscar culpables, sino de reconocer que el contexto también pesa en la salud emocional de los adolescentes.
Por eso, especialistas insisten en la importancia de recuperar el diálogo en el hogar, generar espacios de escucha real y prestar atención a los cambios de conducta, al aislamiento, al desinterés repentino o a las señales de angustia. Detectar a tiempo puede marcar una gran diferencia.
Desde el IMEFIR recordaron además que la atención es gratuita y que quienes necesiten asesoramiento pueden acercarse a la sede ubicada en avenida Blas Parera 5155, de lunes a viernes de 7 a 17 horas.
La problemática vuelve a poner sobre la mesa una pregunta urgente: ¿qué estamos haciendo como familias, escuelas y sociedad para cuidar la salud mental de nuestros adolescentes? La respuesta no puede quedar solo en los profesionales. Requiere compromiso, escucha y presencia adulta en un tiempo donde muchos chicos y chicas sienten que están atravesando demasiado en soledad.