La tecnología que cambia la vida de los niños y devuelve esperanza a las familias misioneras
Una quemadura grave, una malformación congénita o un traumatismo pueden marcar la vida de un niño para siempre. Pero en Misiones existe un equipo de profesionales que trabaja cada día para que esas historias tengan un nuevo comienzo.
En el Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga”, el servicio de Cirugía Plástica Pediátrica no solo reconstruye piel: ayuda a que niños y niñas recuperen su salud, su confianza y la posibilidad de vivir plenamente. Ahora, además, se prepara para incorporar una innovadora terapia regenerativa con membrana amniótica, una tecnología que promete mejorar la recuperación de pacientes con quemaduras.
Mucho más que cirugía
El servicio, encabezado por el doctor Walter Fumeketter, atiende diariamente a pacientes pediátricos con patologías de distinta complejidad. Entre ellas se encuentran quemaduras agudas, secuelas de quemaduras, malformaciones congénitas, traumatismos faciales, lesiones en miembros inferiores, tumores de piel y alteraciones del desarrollo cutáneo.
Cada caso requiere un tratamiento personalizado y, muchas veces, un acompañamiento que se extiende durante años.
“La patología que más atendemos son las quemaduras”, explicó el especialista, al destacar que el Hospital Madariaga cuenta con una unidad especializada para brindar atención inmediata a los casos más graves y realizar posteriormente cirugías reconstructivas cuando las secuelas lo requieren.
Un trabajo que comienza incluso antes del nacimiento
Uno de los aspectos más destacados del servicio es el abordaje integral de las malformaciones congénitas, especialmente de la fisura labio alveolo palatina.
La atención comienza desde el momento en que se detecta el diagnóstico durante el embarazo. A partir de allí, el equipo trabaja junto al Hospital Materno Neonatal para orientar a las familias y planificar cada etapa del tratamiento.
Después del nacimiento, la atención continúa de manera interdisciplinaria junto a profesionales de fonoaudiología, odontología, kinesiología, psicología, trabajo social y otras especialidades, acompañando el crecimiento de cada niño desde una mirada integral.
Este trabajo conjunto permite no solo mejorar la salud física, sino también favorecer el desarrollo emocional, la comunicación y la inclusión social.
Innovación al servicio de quienes más lo necesitan
Uno de los avances más importantes previstos para este año será la incorporación del tratamiento regenerativo con membrana amniótica para pacientes con quemaduras agudas.
Se trata de una terapia de última generación que utiliza tejido obtenido de la placenta luego del parto y que posee propiedades regenerativas capaces de favorecer la cicatrización, disminuir complicaciones y acelerar la recuperación de la piel dañada.
Para muchas familias, esta innovación puede representar menos intervenciones quirúrgicas, mejores resultados funcionales y una recuperación más rápida para los niños.
El doctor Fumeketter anticipó que será una de las terapias regenerativas de mayor impacto dentro de la especialidad y que tendrá una importante repercusión en el ámbito sanitario.
Profesionales que también forman a las próximas generaciones
Además de asistir a pacientes de toda la provincia, el servicio funciona como centro de formación para médicos residentes, garantizando que nuevos especialistas continúen desarrollando conocimientos en cirugía plástica pediátrica y atención de patologías complejas.
Los consultorios funcionan todos los días, organizados según cada especialidad y necesidad de los pacientes, consolidando al Hospital Madariaga como uno de los principales centros de referencia del nordeste argentino.
La importancia de invertir en salud pública
Detrás de estos avances también se encuentra el trabajo de la Fundación Parque de la Salud, que impulsa la incorporación de nuevas tecnologías, equipamiento e insumos especializados para fortalecer la atención médica de alta complejidad en Misiones.
La llegada de tratamientos regenerativos como la membrana amniótica demuestra cómo la inversión en innovación puede traducirse en mejores oportunidades de recuperación para cientos de niños y niñas que enfrentan situaciones críticas desde sus primeros años de vida.
Porque cuando la medicina, la tecnología y el compromiso humano trabajan juntos, también es posible devolver sonrisas, aliviar el dolor y ofrecer nuevas oportunidades para crecer.