La Feria del Libro Posadas explotó de gente, ideas y música en una jornada que no dio respiro
La Feria del Libro Posadas explotó de gente, ideas y música en una jornada que no dio respiro
La tercera jornada de la Feria del Libro Posadas 2026 se vivió con una energía que no aflojó en ningún momento. Desde la tarde hasta la noche, el predio se llenó de pibas, pibes, familias, docentes, lectores, escritores y curiosos que fueron a buscar libros, charlas, música y un rato de cultura bien a pleno.
La movida tuvo de todo: presentaciones de libros, paneles, talleres, conferencias, actividades para las infancias y espectáculos artísticos que le dieron a la jornada ese clima de encuentro que ya es marca registrada de la feria. La circulación entre los espacios fue constante y el público acompañó desde temprano, con una presencia que mostró que el evento sigue creciendo año a año.
Uno de los momentos que más llamó la atención fue la participación de la provincia de Corrientes en el Espacio Multicultural, donde se presentaron obras literarias y se armó un ida y vuelta interesante entre autores, lectores y referentes culturales de la región. Ese intercambio le dio a la feria un aire bien federal, con voces distintas y mucho movimiento.
En el espacio “Semilla del Lector”, el panel central “Los mundos anteriores” reunió a Gustavo Nielsen y Osvaldo Mazal, que hablaron sobre literatura, creación y memoria, en una charla que captó al público y dejó varias reflexiones dando vueltas. También hubo gran interés en el Rincón del Conocimiento, donde Jimena La Torre presentó el panel “Ingreso de Júpiter a Leo: el gran año de la luz”, que convocó a muchas personas y generó consultas y participación.
La programación siguió con múltiples presentaciones editoriales, entre ellas “Maradona y chamamé”, de Laura Schvieter; “Los golpistas”, de Gonzalo Sanz Cerbino; “Tinglado. No importa cuando lo leas”, de Nacho Gallero; “El cuadro”, de Gonzalo Herrera; “Maradona. Sangre guaraní”, de Sergio Alvez; y “Mangá Ñembosarái”, de Marcos Ybáñez, entre otras obras que mostraron la diversidad de temas y miradas presentes en la feria.
El Espacio SUM también tuvo una agenda intensa, con actividades vinculadas a la historia, la investigación y la literatura, mientras que las infancias volvieron a tener un lugar central en el Espacio Amigable de las Infancias, con talleres, lecturas, narraciones, juegos y propuestas artísticas pensadas especialmente para ellas. La feria, así, se sostuvo como una experiencia cultural para todas las edades.
Además de los libros y los debates, hubo espacios de recreación, gastronomía y encuentro, que hicieron que muchas familias y grupos de amigos se quedaran varias horas recorriendo el predio. El clima fue de celebración total, con una concurrencia que no paró de crecer y que confirmó el peso que tiene la feria en la agenda cultural de Posadas y de toda la región.
Prisma siempre presente en esta ocasión con tres actividades: Taller para ser booktubers (adolescentes que recomiendan libros a través de Youtube, tiktok e Instagram)- Charla sobre fake news y derechos de los adolescentes en medios de comunicación y conversatorio sobre ¿Entiendo lo que leo? Uso de la IA en la escritura.
El cierre llegó con música a partir de las 19 en el Rincón del Conocimiento, donde se presentaron la Orquesta del Parque del Conocimiento, la Orquesta Municipal, la banda misionera Nada Personal y Tche Marotos. La noche terminó bien arriba, con familias, amigos y público quedándose hasta el final para disfrutar de una jornada que mezcló literatura, arte, pensamiento y fiesta cultural.
Voces de la Feria: ¿Qué tienen los chicos para decir?
Recorriendo entre las carpas, estudiantes de entre 13 y 15 años compartieron sus sensaciones, dejando en claro que el evento superó sus expectativas preconceptuales:
“Vinimos con el colegio y pensé que iba a ser medio aburrido, pero no fue así. Fuimos a una charla sobre cómics y manga que estuvo buenísima. Me terminé comprando el primer tomo de un manga que venía buscando hace un montón y encima me hicieron descuento por ser estudiante”, expresó una alumna que visitó el espacio.
En la misma línea un chico que recorría el sector de auditorios indicó que “yo no soy de leer mucho en papel, leo más historias cortas en el celu, por ahí hay materias en que si o si hay que leer novelas para poder aprobar. A mi personalmente me cuesta, pero el ambiente acá es muy bueno”.
La mirada docente: El desafío de las pantallas
En el mismo sentido, una de las docentes que acompañó a sus estudiantes a vivir una jornada interesante se animó a opinar sobre los nuevos desafíos que le toca enfrentar respecto al incentivo a la lectura hacia los jóvenes en tiempos de redes y pantallas:
“El gran desafío que tenemos hoy los docentes no es quitarles o prohibirles las pantallas, sino aliarnos con ellas. Los chicos de hoy leen muchísimo, pero leen distinto: leen en plataformas específicas, leen relatos cortos o buscan resúmenes de historias largas en reseñas en videos de quince segundos. Traerlos a la Feria del Libro es clave porque les demuestra que la literatura es una comunidad viva, que no se queda encerrada en la biblioteca de la escuela”.
Al mismo tiempo agregó que “hoy buscamos nuevas estrategias para incentivar la lectura en la era de la tecnología, como invitarlos a crear sus propios contenidos digitales basados en lo que leen, hacer proyectos de ‘audiolibros’ o debates grupales. Hay que darles el espacio para que se expresen, porque se sabe que un buen lector puede convertirse después en un buen escritor, es decir mejora la calidad de expresión oral y la ortografía, se nota eso en el chico que adquiere el hábito. La clave es adaptarse y aggiornarse a los avances tecnológicos”, cerró.
“Me parece que la feria está muy buena, sobre todo para los chicos, que ellos puedan compartir una experiencia nueva y también fortalecer la lectura y su creatividad”, dijo María Dornelles, profesora del BOP N° 1, mientras acompañaba a sus alumnos que jugaban al fútbol tenis y esperaban para participar de la charla sobre educación emocional.
Desde la escuela Comercio N° 8, ubicada en el barrio Miguel Lanús, llegó una delegación a cargo del profesor Mario Chaparro, quien expresó que “la verdad que es muy importante la feria del libro para hacer conocer a los autores misioneros, a los otros autores y a los vendedores de libros en general y a los chicos les gusta, por ahí leen lo que a ellos les gusta, por ahí no siguen algo académico, pero si hay cosas que les interesa para leer”.
Por su parte, María, alumna de la Comercio N° 8, dijo: “Está muy interesante la feria, compramos un libro para aprender a hacer crochet que estaba a muy buen precio, nos salió dos mil pesos”. Su compañero Ezequiel agregó que “está muy linda la feria, hay muchas cosas para aprender, recorrimos los stands y también estuvimos en una charla”.