El duelo de los adolescentes

El duelo de los adolescentes

La adolescencia representa en la vida de toda persona, un período de suprema y vital importancia. Durante su transitar, se producen cambios a nivel psíquico y físicos que repercuten en los seres humanos y generan en ellos innumerables miedos, duelos e incluso dudas acerca de su propia identidad.-

Para superarlos, el adolescente no solo debe enfrentar un mundo de los adultos que le resulta completamente ajeno y para el cual no se encuentra preparado, sino que además debe desprenderse del mundo infantil en el cual se encontraba confiado, seguro, sin tanta incertidumbre.

En el borde del abismo que deambula el adolescente en la transición de infans a púber, se le presentan tres duelos:

-En primer lugar, se encuentra con el duelo por el cuerpo infantil perdido, etapa donde se impone al sujeto algo externo, ajeno a sus posibilidades, frente a lo cual se encuentra extraño, inerte, como si fuera un espectador impotente de lo que ocurre en su propio organismo.

-La llegada de la menstruación en las mujeres y el semen en el varón, habilitando así el rol de la procreación, son ejemplos claros y comunes de este período de duelo. También se manifiestan en él, las diferentes fluctuaciones de identidad a través de la vestimenta utilizada, la segunda piel (tatuajes), piercings, entre otros.

-En un segundo orden, aparece el duelo por la identidad. Este duelo se caracteriza por dos cuestiones esenciales: La renuncia a la dependencia, por un lado, y la aceptación de ciertas responsabilidades que la mayoría de las veces desconoce, por otro.

-Los niños, durante la infancia, aceptan su relativa impotencia y necesitan de otras personas que cumplan roles fundamentales en su desarrollo (bañarlos, cocinar, enseñarlos a vestirse, etc.). En la adolescencia en cambio, se presenta un fracaso en la personalidad, no se sabe bien cómo relacionarse, ello habida cuenta que si bien dejaron de ser niños, lo cierto es que tampoco son adultos, lo que genera en definitiva un vacío difícil de llenar.

-Por último, el adolescente debe despojarse de sus primeras figuras de amor (sus padres), aquellos habilitadores de protección, y a la vez aceptar su envejecimiento, para recién entonces poder relacionarse con otros sujetos y forjar una vida independiente. A este duelo se lo conoce como duelo por los padres de la infancia.

-En los padres, por su parte, el duelo también es triple y son conocidos como el duelo por el cuerpo del hijo pequeño, por su identidad de niño y por su relación de dependencia infantil.

En algún punto los padres suelen usar la dependencia económica como poder sobre sus hijos, lo que crea un distanciamiento y un resentimiento social entre las dos generaciones.

-En el entramado de los 3 duelos del adolescente, se manifiesta entonces la pérdida de personalidad. El sujeto se encuentra en un abismo y una especie de vulnerabilidad para asimilar los impactos de los padres, hermanos y de la sociedad en general, habilitando esto a que el adolescente quede inmerso en una comunidad que lo coarta y reprime, y en la cual es señalado como “anormal, rebelde”.

-El adolescente vive también una doble invasión: cumplir con los imperativos del mundo externo y la incesante modificación corporal, conduciéndolo a él mismo a un refugio en su mundo interno para poder reconectarse con su pasado y desde allí enfrentar el futuro.

-La búsqueda de la identidad se realiza a nivel consciente e inconsciente, por lo tanto solo cuando su madurez biológica se encuentre acompañada por una madurez intelectual, recién allí se podría hablar de una entrada al mundo adulto, donde el adolescente tendrá que interiorizar diferentes valores e ideologías.

BIBLIOGRAFÍA

ABERASTURY, A. & KNOBEL, M (1971). “El síndrome de la adolescencia normal. Un enfoque psicoanalítico”. Editorial Paidós

Escribe: Daniela Kornuta (RIE)

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