El Capital o la vida en tiempos de pandemia (Parte I)

El Capital o la vida en tiempos de pandemia (Parte I)

Les compartimos la primera parte de una mirada a la situación global sobre esta pandemia, que realizó nuestro colaborador, Marcos Ybáñez, escritor paraguayo
“La soledad camina por las calles de Nueva York, Estados Unidos. La crisis por el coronavirus la convirtió en un campo de refugiados, con escenas que veíamos en las películas de ciencia ficción de Hollywood, esta vez trágicamente real. Los ciudadanos parecen zombis (muertos vivientes), afectados por la desolación, el miedo y la desesperación, se sentían tan tremendamente solos, que únicamente la muerte les acompañaba. La población sobrevive en medio de una guerra, sin hospitales públicos suficientes, medicina, en un país que presentan en los medios de comunicación, películas de Hollywood, como modelo del capitalismo y la mayor potencia mundial. El paradigma de la globalización capitalista agoniza sin respirador.  Estados Unidos sólo salva al mundo en las películas de Hollywood. La salud en Estados Unidos no es un servicio público estratégico, sino un negocio privado. Miles de norteamericanos infectados colapsan los hospitales y mueren camino al hospital. Una persona muere cada dos minutos en Estados Unidos, y cada nueve minutos en Nueva York. El 60% de los muertos por coronavirus en Nueva York son latinos y negros, según señaló Bill de Blasio, alcalde de Nueva York.
Un joven de 17 años, de California, sintió que el aire ya no llegaba a sus pulmones, era la misma sensación de estar ahogado. Los ojos se le enrojecieron, la vida se le escapaba y los minutos corrían contra reloj para conseguir un hospital y el respirador. De la noche a la mañana su cuadro empeoró, de una forma tan dolorosa que se sintió morir en lenta agonía. Le llevaron de urgencias al hospital, pero como no tenía seguro médico lo rechazaron, le negaron la atención a su salud y murió de infarto buscando en su desesperación un hospital público.
EE. UU se volvió el epicentro mundial de la pandemia del coronavirus. La situación sanitaria salió de control. En el Central Park, ubicado en Manhattan, un ícono, que otrora era el pulmón de la ciudad de Nueva York, donde se filmaban las películas, la gente concurría para hacer ejercicios, disfrutar de lo último que tenían de bosque en la ciudad, ahora luce como una zona de guerra, allí se levantó un improvisado hospital de campaña, con 100 respiradores. El mayor centro financiero y comercial de los Estados Unidos, así como su mayor centro industrial entraba a terapia intensiva. El ejemplo del capitalismo mundial se derrumba, con sus hospitales colapsados.  Pese a las restricciones de distanciamiento social dictadas, el metro, así como el tren, que salen del condado de El Bronx y el distrito de Manhattan, iban repletos de gente. Camiones con refrigeración fueron acondicionados como morgues y estaban al tope de cadáveres. Las escenas parecen extraídas de una película de terror. Esta vez la realidad superaba a la ficción.
El 60% de los muertos por coronavirus en Nueva York son latinos y negros
Trump, señaló que era sólo una “gripe”, no recurrió a la cuarentena total del país y Nueva York, porque la economía está por encima de la vida.  Las bolsas de valores del mundo han colapsado y Wall Street se encuentra en la peor crisis desde el ‘Lunes negro’ de 1987, sin embargo, las autoridades prefirieron salvar bancos, empresas, el dinero, antes que la vida. El símbolo de la economía global prefería mantener abiertas las puertas de sus ciudades al virus, que cerrarlas y correr el riesgo de afectar los negocios. Somos el ejemplo del capitalismo mundial, aquí primero la economía, segundo la economía y tercero la economía, es el mensaje que da a su pueblo Trump. El 60% de los muertos por coronavirus en Nueva York son latinos y negros, según señaló Bill de Blasio, alcalde de Nueva York. Desnuda que las víctimas son sectores vulnerables, sin asistencia a la salud, al no tener acceso al sistema de salud público y seguro médico privado.
El pueblo norteamericano y el mundo asisten con estupor al derrumbe del mito sobre el modelo capitalista, propaganda diseñada en tiempos de guerra fría (que se extiende hasta hoy), por la industria del cine y los dueños de los medios de comunicación. Al agravarse la situación de la pandemia, Estados Unidos tuvo que pedir salvataje humanitario a China y Rusia, países que por siglos describió como los malos de la película, como ejes del mal.
La crisis sanitaria dejó al descubierto que los gobernantes de derecha son tan o más peligrosos que el coronavirus, porque son capaces de anteponer sus intereses económicos, el mercado, el capital, por encima del derecho a la vida de los pueblos. La reelección de Trump está en riesgo y eso lo hace más peligroso. Cuando un imperio está en crisis necesita de una guerra para sobrevivir. En el foro de Davos, el presidente de Estados Unidos intentó ante los ricos del mundo ensayar un doble discurso, al aparecer el primer caso de coronavirus en su país aseguraba que todo estaba controlado. Con el correr de los días y el aumento de contagiados y muertos, Trump, siguió insistiendo que el virus desaparecía como si se tratase de un milagro del cielo. Luego de un mes y medio de su inacción la catástrofe arrasaba con Estados Unidos, convirtiéndose en el país con más contagios de coronavirus del mundo.
El coronavirus fue como una bomba atómica, que explotó en el corazón del poder económico y político de ambas potencias: en Nueva York – Estados Unidos y Wuhan – China. La pandemia arrasó con las dos ciudades que constituyen el centro del poder económico y político de las potencias en pugna. Las respuestas y resultados ante la crisis fueron muy distintos. La guerra geopolítica, que hay detrás de la pandemia por el poder político y económico mundial, mostró qué países y sistemas estuvieron más preparados para enfrentar esta guerra biológica.  El capitalismo optó por tirar en plena pandemia su salvavidas al 1% más rico del mundo, a la bolsa de valores, a los dueños de los bancos. El fracaso en el combate al coronavirus tuvo como consecuencia un verdadero genocidio. Socialistas, comunistas, cooperativistas, y colectivistas, dieron la mano a los pueblos y la lucha contra la pandemia obtuvo mejores resultados hasta el momento. China, Rusia y Cuba, han demostrado capacidad en el combate al coronavirus, lo que les ha permitido compartir solidariamente sus experiencias médicas y medicina con el mundo.
Ante la ausencia de vacuna sanitaria contra el coronavirus, la vacuna política y económica activada por algunos gobiernos y pueblos, anteponiendo la vida a la economía, la salud al capital, obtiene resultados positivos, mientras que el capitalismo desnudó su peor rostro de barbarie.
Para comprender cómo piensan y actúan los presidentes que antepusieron el mercado, el capital, por encima de la vida humana, vamos a revisar sus dichos, acciones, responsabilidades y consecuencias en cuanto a cantidad de muertos y contagiados. Algunas frases y medidas de Trump:
“Lo tenemos totalmente bajo control” – 22 de enero, un día después de confirmarse el primer caso en el estado de Washington. Estados Unidos está ” desarrollando rápidamente una vacuna” contra el coronavirus – 26 de febrero. Poco después, el director del gubernamental Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, Anthony Fauci, reconoció que tardará más de un año en estar lista. Trump, dijo que el riesgo para el país “es muy bajo”. ” Abriremos [el país] relativamente pronto …
Trump, desesperado al producirse una catástrofe sanitaria, jugando al cowboy, al vaquero, como en las películas del viejo oeste, mandó confiscar de forma ilegal respiradores que tenían destino Paraguay, Francia y otros países de Europa. Bloqueó con mayor rigor a Cuba y Venezuela en plena pandemia, para evitar que puedan comprar medicamentos e insumos hospitalarios y amenaza en tiempo de coronavirus con una guerra a Venezuela, con un claro objetivo electoralista, distraer por la grave crisis interna por el coronavirus y apropiarse de los recursos naturales de ese país. Así también, boicoteó la llegada de donativos desde China a Cuba.
La economía por encima de la vida
La Unión Europea, emulando las políticas de Trump, hizo oídos sordos a la comunidad científica y ocultó la gravedad de la situación por la pandemia, como consecuencia el coronavirus se expandió, sin que los países integrantes del bloque contaran con sistemas de salud pública eficaces para frenar o disminuir el impacto de la propagación del coronavirus.  El sistema capitalista no tomó medidas sanitarias urgentes para evitar la tragedia.  Escuchó a las élites económicas y no el clamor de sus ciudadanos. La UE, la OTAN, no desarrollaron una política común para hacer frente a la pandemia, prevaleció el sálvese quien pueda. La alianza de Estados Unidos con la Unión Europea sufrió un duro golpe, porque Trump dio la espalda, como denunció Italia, que amenaza con salir del bloque.
En los críticos primeros días del brote, el jefe del gobierno italiano, Giuseppe Conte y altos funcionarios quisieron restarle importancia a la amenaza por coronavirus, lo cual creó confusión y una falsa sensación de seguridad que permitieron que el virus se propagara y se tuviera como consecuencia un desastre sanitario.
El primer ministro británico, Boris Johnson, se burló de la pandemia al estilo Bolsonaro, asegurando que todo cuanto un ciudadano británico debía hacer para evitar el coronavirus era lavarse las manos mientras cantaba Happy birthday. Su intento de minimizar la relevancia de la pandemia, definida como la mayor crisis en época de paz por su propio ministro de Economía, y retrasar la puesta en marcha de medidas drásticas ha sido un fracaso. Boris Johnson, anunciaba poco después que ha dado positivo en el test del coronavirus y el domingo 5 de abril ingresaba a terapia intensiva en un hospital por complicaciones a su salud. Como el karma le volvía las consecuencias de sus propias imprevisiones, que costaron muchas vidas.
Brasil no puede parar, es sólo una gripecita
Jair Bolsonaro, presidente de Brasil: minimizó la pandemia y aseguró que existe una “neurosis” colectiva. Salió a las calles para abrazar a sus seguidores y dar una falsa imagen de normalidad, mientras los brasileños mueren. Lanzó una campaña pública y distribuyó en Facebook un video que termina firmado por el gobierno federal y que lleva por eslogan central “Brasil no puede parar”. Bolsonaro, fue denunciado por la Asociación Brasilera de Juristas por la Democracia (ABJD), ante el Tribunal Penal Internacional, por crimen de lesa humanidad. Otros presidentes también ameritan ser juzgados por genocidio, porque hay muchas formas de matar, una de ellas es dejando morir.
Argentina dispuso la cuarentena plena desde el inicio del contagio”
Argentina tuvo mejores respuestas políticas, económicas y sanitarias para enfrentar la pandemia, que Brasil. Si enfrentaba esta crisis con Macri estaría igual que el Brasil de Bolsonaro. Alberto Fernández “estuve hablando con la comunidad científica y el grupo de expertos a los que consulto. Argentina dispuso la cuarentena plena apenas comenzó el inicio de los contagios”.
(Continuará…)
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