Una vida rodeada de libros

Una vida rodeada de libros

En el mes de la niñez, entrevistamos a escritoras de libros para este público tan exigente. Hoy les vamos a dejar a una persona muy conocida por estar entre los libros y autores, promocionando la lectura y también la escritura desde la escuela primaria, donde se desempeñó como maestra de grado y luego ocupó cargos directivos.
Ana Barchuk es como una hormiguita viajera, con libros, muchos libros de todos y propios y muchos relatos de experiencia con niños y lecturas para contar.
P: ¿A qué jugabas cuando eras chica?
AB: “Desde que recuerdo jugué a trabajar y nunca lo he dejado de hacer. Me gustaba mucho hacer casitas; con ramas de árboles, ponchadas, cartones, en ellas tenía a veces almacén que vendía: harina (cenizas), papas (semillas de paltas) confites (frutita de tutía) , porotos (frutita de la planta de tinta, no recuerdo su nombre) dinero (hojas de plantas) la balanza, era una tablita de cajón, sobre otra madera cruzada que hacia una especie de pequeño sube y baja, con ladrillos de distintos tamaños  utilizados como pesa en el otro extremo colocaba  en una latita las cosa a pesar.
También jugaba a las escondidas, a la mancha, a saltar con isipó, a cazar taca tacas de noche y chicharras de día. A comer frutas silvestres en el potrero a la siesta, al fútbol, al vóley.
Me acuerdo que una vez, mi padrino me regaló una muñequita de losa, que abría y cerraba los ojos, no tuve otra.”
P: ¿Qué leías?
AB: “Todos los libros que mi papá, un gran lector, que desde su habitación nos leía a la luz del candil, luego conseguía prestado, en Oberá de don Hugo amable.
recuerdo de: los hermanos Andersen, “la princesa y el guisante” “el soldadito de plomo” “el patito feo” Charles Dickens “Cuento de navidad” del libro “Las mil y una noches” pronto conocí a Sherashade, Aladino, Alibbá y los cuarenta ladrones, muchas fábulas cuyas moralejas la recreábamos en situaciones diarias, concretas de la vida.
Uno de mis preferidos por siempre; Robinson Crusoe de Daniel Defoe. “La isla del tesoro” de Stevenson.
P: ¿Cuál era tu autor favorito?
AB: “Creo que no tenía autor favorito, tampoco estoy segura, si sabía que los había. Me gustaba leer y leía lo que me daba papá o mis maestros.”
P:¿Cuándo comenzaste a escribir?
AB: “Comencé a escribir a pedido de mis colegas, docentes que me mandaban papelitos diciendo “¿Ana me mandas la poesía de la “a” el “2””o” “5”? yo les escribía y mandaba. Luego en una reunión de personal se apiadaron y decidieron comprar un cuaderno, en el que iba escribiendo lo que pedían. Hasta que un día el cuaderno quedó sin hojas para escribir, pero, seguía recorriendo los grados. Finalmente, el cuaderno desapareció y… decidí publicar mi primer libro en 1993.”
P: ¿Cómo nace A.E.Li.J.U.M?
AB: “AELIJUM, nace en una visita, que realiza Rubén Osten, a mi casa, el 6 de junio del 2013. Queríamos llamarnos; “el faro” por la connotación de; luz, guía, iluminación, cuidado, referencia, utilidad… pero convocamos a otros escritores que querían escribir para niños a una primera reunión y allí surge el nombre de A.E.Li.J.U.M y las colecciones que escribiríamos “taca taca” con las mismas connotaciones de “el faro” más la relación a un insecto muy nuestro.”
P ¿Quiénes lo integran?
AB: “Mario Rubén Osten, Ana Barchuk de Rodríguez, Rosita Escalada Salvo, Chiquita Baena, Myrtha Magdalena Moreno, Evelin Rucker, Verónica Stockmayer, Sara Gauvry, Juan Carlos Núñez, Mariela stumpfs, Quitita Moreira, Aída Giménez, Claudia Vásquez, Renata Otto, Sonia Melo.”
P: ¿Los niños escriben? ¿Los niños leen?
 AB: “A ambas preguntas respondo que sí. encontramos en toda la provincia niños muy ávidos, con muchas ganas de leer y de escribir. En Gobernador Roca, una escuela en medio del monte, con camino de tierra, los niños nos regalaron cuentos y poesías escritas por ellos.
Yo creo que todo depende del estímulo que reciben los niños, aunque hay muchos lectores natos. También nos encontramos con niños primeramente reacios a los libros y luego terminábamos regalándole el libro por no querer devolverlo.”
P: ¿Cómo ves la venta de libros infantiles en Misiones?
AB: “Yo creo, que ya habíamos formado un público lector y, lector de determinado autor. Muchos niños nos esperaban en las escuelas, plazas, ferias para comprar libros de su autor favorito o lo eligen por la tapa, el prólogo, contratapa, contenido. En Apóstoles, hay niños que guardan sus ahorros para comprar libros en la feria.”
P: ¿Cómo fue la experiencia de la feria virtual del libro de Oberá?
AB: “Una experiencia distinta, conmovedora, gratificante. Sin venta.
P: Contanos una anécdota que te haya marcado
AB: “Anécdotas que me marcaron; la de un niño de Gobernador Roca que volvió caminando dos kilómetros, en contra turno, para comprar con sus ahorros el libro que quería leer.
En Garupá, una profesora se acerca y me dice “yo los traje porque la directora me ordenó, les dejo un ratito y me los llevo, a estos no les interesa nada” (Prisma: *Sin palabras! Qué mala! Se nos puso la piel de gallina!)
-Comencé hablando de los libros y los iba mostrando, explicando brevemente el contenido de muchas de las obras que se exhiben en el stand. Ese curso quedó dos horas, sentado en el salón, sin molestar y leyendo. Me emociona cuando recuerdo este momento en que un compañero/a le mostraba a otro lo que estaba leyendo y entre los dos o tres seguían en el texto, muchos pidieron leer y grabar. Otros sacar foto de la página, leer en voz alta a los compañeros algún aforismo.
Muchas gracias Ana! Muchos éxitos también con tu nuevo libro “Relatos de colectiveros”
Les dejamos una de sus poesías:
En el mes de la niñez, entrevistamos a escritoras de libros para este público tan exigente. Hoy les vamos a dejar a una persona muy conocida por estar entre los libros y autores, promocionando la lectura y también la escritura desde la escuela primaria, donde se desempeñó como maestra de grado y luego ocupó cargos directivos.
Ana Barchuk es como una hormiguita viajera, con libros, muchos libros de todos y propios y muchos relatos de experiencia con niños y lecturas para contar.
P: ¿A qué jugabas cuando eras chica?
AB: “Desde que recuerdo jugué a trabajar y nunca lo he dejado de hacer. Me gustaba mucho hacer casitas; con ramas de árboles, ponchadas, cartones, en ellas tenía a veces almacén que vendía: harina (cenizas), papas (semillas de paltas) confites (frutita de tutía) , porotos (frutita de la planta de tinta, no recuerdo su nombre) dinero (hojas de plantas) la balanza, era una tablita de cajón, sobre otra madera cruzada que hacia una especie de pequeño sube y baja, con ladrillos de distintos tamaños  utilizados como pesa en el otro extremo colocaba  en una latita las cosa a pesar.
También jugaba a las escondidas, a la mancha, a saltar con isipó, a cazar taca tacas de noche y chicharras de día. A comer frutas silvestres en el potrero a la siesta, al fútbol, al vóley.
Me acuerdo que una vez, mi padrino me regaló una muñequita de losa, que abría y cerraba los ojos, no tuve otra.”
P: ¿Qué leías?
AB: “Todos los libros que mi papá, un gran lector, que desde su habitación nos leía a la luz del candil, luego conseguía prestado, en Oberá de don Hugo amable.
recuerdo de: los hermanos Andersen, “la princesa y el guisante” “el soldadito de plomo” “el patito feo” Charles Dickens “Cuento de navidad” del libro “Las mil y una noches” pronto conocí a Sherashade, Aladino, Alibbá y los cuarenta ladrones, muchas fábulas cuyas moralejas la recreábamos en situaciones diarias, concretas de la vida.
Uno de mis preferidos por siempre; Robinson Crusoe de Daniel Defoe. “La isla del tesoro” de Stevenson.
P: ¿Cuál era tu autor favorito?
AB: “Creo que no tenía autor favorito, tampoco estoy segura, si sabía que los había. Me gustaba leer y leía lo que me daba papá o mis maestros.”
P:¿Cuándo comenzaste a escribir?
AB: “Comencé a escribir a pedido de mis colegas, docentes que me mandaban papelitos diciendo “¿Ana me mandas la poesía de la “a” el “2””o” “5”? yo les escribía y mandaba. Luego en una reunión de personal se apiadaron y decidieron comprar un cuaderno, en el que iba escribiendo lo que pedían. Hasta que un día el cuaderno quedó sin hojas para escribir, pero, seguía recorriendo los grados. Finalmente, el cuaderno desapareció y… decidí publicar mi primer libro en 1993.”
P: ¿Cómo nace A.E.Li.J.U.M?
AB: “AELIJUM, nace en una visita, que realiza Rubén Osten, a mi casa, el 6 de junio del 2013. Queríamos llamarnos; “el faro” por la connotación de; luz, guía, iluminación, cuidado, referencia, utilidad… pero convocamos a otros escritores que querían escribir para niños a una primera reunión y allí surge el nombre de A.E.Li.J.U.M y las colecciones que escribiríamos “taca taca” con las mismas connotaciones de “el faro” más la relación a un insecto muy nuestro.”
P ¿Quiénes lo integran?
AB: “Mario Rubén Osten, Ana Barchuk de Rodríguez, Rosita Escalada Salvo, Chiquita Baena, Myrtha Magdalena Moreno, Evelin Rucker, Verónica Stockmayer, Sara Gauvry, Juan Carlos Núñez, Mariela stumpfs, Quitita Moreira, Aída Giménez, Claudia Vásquez, Renata Otto, Sonia Melo.”
P: ¿Los niños escriben? ¿Los niños leen?
 AB: “A ambas preguntas respondo que sí. encontramos en toda la provincia niños muy ávidos, con muchas ganas de leer y de escribir. En Gobernador Roca, una escuela en medio del monte, con camino de tierra, los niños nos regalaron cuentos y poesías escritas por ellos.
Yo creo que todo depende del estímulo que reciben los niños, aunque hay muchos lectores natos. También nos encontramos con niños primeramente reacios a los libros y luego terminábamos regalándole el libro por no querer devolverlo.”
P: ¿Cómo ves la venta de libros infantiles en Misiones?
AB: “Yo creo, que ya habíamos formado un público lector y, lector de determinado autor. Muchos niños nos esperaban en las escuelas, plazas, ferias para comprar libros de su autor favorito o lo eligen por la tapa, el prólogo, contratapa, contenido. En Apóstoles, hay niños que guardan sus ahorros para comprar libros en la feria.”
P: ¿Cómo fue la experiencia de la feria virtual del libro de Oberá?
AB: “Una experiencia distinta, conmovedora, gratificante. Sin venta.
P: Contanos una anécdota que te haya marcado
AB: “Anécdotas que me marcaron; la de un niño de Gobernador Roca que volvió caminando dos kilómetros, en contra turno, para comprar con sus ahorros el libro que quería leer.
En Garupá, una profesora se acerca y me dice “yo los traje porque la directora me ordenó, les dejo un ratito y me los llevo, a estos no les interesa nada” (Prisma: *Sin palabras! Qué mala! Se nos puso la piel de gallina!)
-Comencé hablando de los libros y los iba mostrando, explicando brevemente el contenido de muchas de las obras que se exhiben en el stand. Ese curso quedó dos horas, sentado en el salón, sin molestar y leyendo. Me emociona cuando recuerdo este momento en que un compañero/a le mostraba a otro lo que estaba leyendo y entre los dos o tres seguían en el texto, muchos pidieron leer y grabar. Otros sacar foto de la página, leer en voz alta a los compañeros algún aforismo.
Muchas gracias Ana! Muchos éxitos también con tu nuevo libro “Relatos de colectiveros”
Misiones es un tobogán
Domingo muy temprano
por Misiones viajo yo
 me salpican los saltos
me asusta el lobizón.
Sentada en mi sillita
 las sierras miro yo.
Suplico a mi papito
poner gran atención.
Ajustate mamita,
atajate el cinturón
que en la selva misionera
nos aguarda un tobogán
Inmensa es la bajada
más inmensa la emoción
deslizarnos contentas
al ritmo del motor.
Atajate mamita
agarrate el cinturón
en la curva traviesa
hay un puente dormilón.
shs shs sho sho sho
no despierten al puente
no despierten por favor.
shs shs sho sho sho dan risas y cosquillas
dan risas sí señor
el final de la pendiente
y el inmenso bajadón.
Muhas gracias Ana!

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