“El día que las sonrisas hicieron wheelie”

“El día que las sonrisas hicieron wheelie”

“El día que las sonrisas hicieron wheelie”

Recuperando espacios de Derechos de la Infancia, en El Soberbio.

Por Lic. María Celia Lucas.

 

A la infancia, les debemos tantas cosas aún de sus derechos, sin embargo, no hay dudas que la pandemia fue un desafío mayor para lograrlo. Uno de los sectores más postergados fue la infancia.

Protocolos que cerraron las escuelas, amigos que ya no frecuentaban, maestras que extrañaban, recreos que ya no se oían, compañeritos que no llegaron a conocer. Familiares distanciados, barbijos que ocultaban los rostros, y, por si fuera poco, pantalla para aprender, para recrearse, para socializar, pantallas sin fin. En algunos lugares, plazas cerradas, hamacas clausuradas. Sin olvidar que cada cosa debe pensarse y analizarse en su contexto, todos podemos coincidir en que no fueron tiempos fáciles, hubo que afrontar cambios y sin tiempo a asimilar de a poco, los aprendizajes para adaptarnos.

Los especialistas coinciden en que hubo un duelo colectivo, de lo que planificábamos hacer y no pudimos. Todos, dejamos algo por lo inesperada que fue la situación.

A todo esto, se agregó, que se aislaron afectos, en los casos más difíciles, se perdieron y en lo cotidiano, se sobrecargaron las actividades de los padres y madres en el hogar, algunos quedaron con menos o sin trabajo… En fin, aún en la búsqueda desesperada de salud en pandemia, costó sostener la mirada integral del desarrollo humano, para tomar medidas y aún, no termina.

Muchos quedaron discriminados por falta de acceso de conectividad a las escuelas, o por no contar con adultos, con posibilidades de atenderlos en sus requerimientos particulares de la situación.

Otros tuvieron que permanecer encerrados en edificios para atravesar estos tiempos difíciles en que el COVID, puso a prueba todos los vínculos y fortalezas humanas.

Sin embargo, no todo fue malo. También hubo aprendizajes, resiliencias y un replanteo sobre las prioridades en la vida, que ojalá perduren y de tanto dolor, hayamos aprendido algo.

Aquí quiero destacar una acción concreta que dio luz a las sonrisas, revinculó padres, madres, hijos, hijas, abuelos, abuelas, cuidadores y actores sociales con los Derechos de la Infancia, tan urgentes para un tiempo tan delicado que no espera, porque nos guste o no, las infancias siguen transcurriendo y es fundamental atenderlas hacia un desarrollo pleno.

Fue así que abriendo nuevos caminos que den salidas a estas situaciones, en El Soberbio, (el 21 de Agosto, no importa el día, sino la actividad), con una manera distinta de celebrar el día de las infancias, atraparon la atención de la niñez, generaron un tiempo y espacio de reencuentro con sus responsables, soltaron las pantallas y en plena naturaleza, salieron a recuperar la pedagogía de la calle, como la llama Tonucci, a estimular las inteligencias múltiples, a mirarnos cara a cara, a sortear obstáculos, manejar imprevistos, reír y jugar como adultos, a la altura de la mirada de los niños/as y con ellos, que tanto lo necesitaban.

Fue en la primera actividad de Ciclismo Recreativo, donde recorrieron 8 km desde el puesto de Gendarmería hasta el Balneario Municipal “El Plata”, participantes de entre 6 y 12 años, acompañados de sus respectivos tutores responsables.

La actividad fue organizada por Ciclistas del Río Uruguay y el apoyo de la Gestión Municipal, con la Dirección de Acción Social, de dicha localidad.

Combinaron mágicamente, pero con arduo trabajo, la actividad física que estimula además el equilibrio general, manejo de tiempo y espacio, tolerancia a la frustración, cooperación, estimulación sensitiva, contacto con la naturaleza, alivio de tensiones, con la alegría de compartir y puestos de frutas y agua, así como solidarios colaboradores con la seguridad de la actividad.

Luego en el Camping, mediante juegos de integración y recreación, como el tobogán de agua, terminaron de sentir la adrenalina en plena naturaleza. Y, por si fuera poco, una medalla para todos, sin carácter competitivo, coronó lo que para muchos fue la primera bicicleteada de su vida de estas características.

Alrededor de 50 participantes disfrutaron de la actividad con sus acompañantes.  Y los Derechos al buen trato, a un ambiente sano, a una alimentación adecuada, a la educación, al juego, al aire libre y en una palabra al “amor”, se reunieron en un sólo día a festejar su día.

Actividades como estas merecen ser aplaudidas hasta que se hagan eco para que más ideas como estas sean realidad, al alcance de más infancias.

Ese día, las sonrisas… hicieron wheelie

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