Flavia Mertehikian: contar historias para tender puentes entre generaciones

Flavia Mertehikian: contar historias para tender puentes entre generaciones

A través del periodismo, la fotografía y el cine documental, Flavia Mertehikian busca dar visibilidad a historias que muchas veces pasan desapercibidas. Con su proyecto Historias Mayores, el documental Había una vez hace 40 años… y el cortometraje animado Somos Narradores, pone en valor las experiencias de las personas mayores, la narración oral y el encuentro entre generaciones. Además, impulsa talleres de animación para las infancias y trabaja en nuevos proyectos vinculados con la inclusión y la discapacidad. En diálogo con Prisma, comparte el origen de estas iniciativas, los desafíos de producir de manera independiente y una convicción que atraviesa todo su recorrido: los sueños pueden concretarse cuando existe un objetivo claro y la decisión de seguir adelante.

Una mirada puesta en las historias que merecen ser contadas

1. Contanos sobre vos, tu trabajo y tus proyectos. ¿Cómo surgió la idea de crear Historias Mayores? ¿Desde cuándo trabajás en estas iniciativas y quiénes te inspiraron?

Soy Flavia Mertehikian, periodista, fotógrafa, comunicadora audiovisual y documentalista. Siempre estoy buscando poner la mirada allí donde tantas veces pasamos de largo.

Soy autora de Historias Mayores (https://www.historias-mayores.es/), un portal digital que nació en 2021 con ese espíritu: ser un espacio destinado a visibilizar a las personas mayores que nos rodean y poner en valor todo lo que aportan a nuestra sociedad.

Este proyecto surgió como un desafío personal: aprender a descubrir y escuchar atentamente a quienes, después de jubilarse, siguen plenos y activos, ya sea en sus oficios y profesiones o a través de nuevas actividades y aficiones. Se trata de un legado inestimable del que muchas veces no somos conscientes.

Este emprendimiento, nacido de mi oficio de redactora y fotógrafa, también dio origen a mi ópera prima como cineasta: la historia del Club de Abuelos Narradores de Mar del Plata.

El encuentro entre generaciones a través del cine

2. ¿En qué consiste el documental Había una vez hace 40 años… y con quiénes trabajaste para realizarlo?

Como documentalista y realizadora de Había una vez hace 40 años…, mi objetivo fue transmitir los inmensos beneficios de este viaje intergeneracional, especialmente en una época en la que algunas personas mayores sufren aislamiento social, soledad, depresión y deterioro físico o mental.

También busqué reflejar, con el mayor respeto y amor, la experiencia de este programa de convivencia, que podría reproducirse en cualquier otro lugar del mundo.

Para realizar el documental trabajé junto a un equipo técnico de colegas profesionales marplatenses: Ary Franco Magallanes, en montaje; Elías Helú, en cámara y producción; Sofía Fazio, en producción; Gonzalo Chinelli, en fotografía y cámara; y Julieta Álvarez y Nahuel Ferreyra, en sonido. Formamos un hermoso grupo humano, muy respetuoso con el proyecto y sus protagonistas.

A lo largo de un ciclo lectivo, la película acompaña al Club de Abuelos Narradores de Mar del Plata, un voluntariado que, desde 1984, visita jardines de infantes y otras instituciones para compartir cuentos, canciones y poesías.

A partir de ese «Había una vez…» que ningún niño parece resistir, el documental revela tanto la vida cotidiana del grupo como las historias personales de quienes lo integran. De esta manera, recupera el valor ancestral de la narración oral y reivindica el lugar de las personas mayores como protagonistas activos de la vida comunitaria.

3. También creaste el cortometraje Somos Narradores. ¿Cómo nació esa propuesta y qué otras actividades realizás?

Con el deseo de que esta historia llegue también al público infantil y juvenil, escribí el cuento Somos Narradores para producir un cortometraje con la técnica de stop motion, una modalidad de animación que me fascina y que practico de manera autodidacta desde hace muchos años.

Es una técnica artesanal tan antigua como el cine y tiene algo mágico para llegar a las infancias. En mi caso, también la utilizo para desarrollar otra de mis pasiones: la videopoesía.

Además, comparto este lenguaje audiovisual en talleres destinados a niñas, niños, jóvenes y personas adultas. La técnica del stop motion exige mucha paciencia y dedicación, pero ofrece una experiencia creativa muy valiosa.

Festivales, reconocimientos y nuevos públicos

4. ¿En qué eventos participaste y qué recorrido tuvieron tus producciones?

El documental sobre el Club de Abuelos Narradores de Mar del Plata se estrenó en septiembre de 2024, durante la segunda edición del Festival Internacional de Cine de la Provincia de Buenos Aires.

El público nos premió con su emoción y gratitud. Personas de todas las edades, entre risas, lágrimas y recuerdos de familiares o conocidos mayores, nos agradecieron por haberles permitido descubrir la labor de los narradores.

Además, obtuvimos dos importantes premios paralelos: a mejor producción femenina y a mejor dirección.

La película también tuvo su estreno latinoamericano en Perú, en el VII Festival Render de Cine Universitario. Después continuó su recorrido por otros importantes encuentros cinematográficos, como el FICFUSA, en Colombia, y el Festival Ícaro, en Centroamérica, hasta llegar a España.

Allí, además de proyectarse en Madrid, Barcelona y Mallorca, presentamos un informe sobre este trabajo junto a la periodista española Mar Ferragut y a María Rosa Solsona, fundadora del Club, para el Anuario del Envejecimiento 2025, publicado cada año por la Universidad de las Islas Baleares.

Por su parte, el cortometraje Somos Narradores tuvo un amplio recorrido por Argentina, España y Latinoamérica, y fue seleccionado en una veintena de festivales de cine infantil y juvenil.

Producir de manera independiente: un desafío cotidiano

5. ¿Recibís ayuda para llevar adelante tus proyectos? ¿Cómo los financiás? ¿Trabajás en red con otras personas o instituciones?

Todos estos proyectos fueron realizados de manera independiente y autogestionada, sin recibir ayuda económica. Sí conté con todo el apoyo posible de gente querida, especialmente de mi madre, Isabel, y con la inspiración de mi padre, Arturo.

Cumplir el sueño de compartir historias a través de películas documentales en nuestro país es una tarea titánica, que nos pone a prueba en todos los sentidos.

Sin embargo, seguimos adelante con la convicción de que el cine, como experiencia colectiva, es sanador, al igual que el trabajo de los Abuelos Narradores.

La realidad es que, en la era del streaming, conseguir pantallas para este tipo de cine artesanal representa un desafío enorme, casi imposible, al que nos enfrentamos realizadores de todo el mundo.

Por eso, agradecemos la oportunidad de compartir nuestro trabajo en espacios como el que nos brinda Prisma y, sobre todo, el reconocimiento y la difusión que nos permiten seguir llegando a públicos cada vez más lejanos.

Una historia que merecía ser descubierta

6. ¿Te animás a compartir una anécdota o un momento que haya sido importante en este camino?

Algo muy curioso es que este voluntariado, a pesar de llevar más de cuatro décadas de actividad, muchas veces pasa desapercibido, incluso en su propia ciudad, Mar del Plata.

En mi caso, lo conocí gracias a Delia Pezatti, odontóloga y amiga de mi familia, quien, al llegar a su jubilación, continuó tan activa como siempre. Nos contaba con entusiasmo todo lo que aprendía sobre el arte de narrar junto al grupo. Después, una vez por mes, compartía cuentos ante auditorios infantiles que la recibían con cariño y curiosidad.

La fascinación que me producían sus relatos se sumó al asombro de descubrir que no existía ningún registro audiovisual de la tarea de estos adultos mayores. Esa combinación encendió la llama de la idea.

Convencida de que el grupo merecía un documental, emprendí una etapa de investigación para adentrarme en el universo de los narradores. Fue en 2020, en plena pandemia, cuando me contacté por primera vez, por teléfono, con la coordinadora del Club, Victoria Padin.

Mientras las noticias sobre la crisis sanitaria recorrían el mundo, las infancias y las personas mayores estaban entre los grupos más afectados. Los Abuelos Narradores, sin embargo, seguían comunicados de manera virtual, tratando de adaptarse a las nuevas tecnologías y haciendo todo lo posible por continuar llegando a los niños con sus cuentos, canciones y poesías, a través de videos que ellos mismos grababan.

Fue toda una lección de resiliencia y buena voluntad, y un ejemplo para toda la sociedad.

Un mensaje para las nuevas generaciones

7. ¿Qué mensaje les dejarías a los chicos y chicas que tienen un sueño o una idea que quieren concretar?

Si algo aprendí a lo largo de todo este proceso, que llevó más de seis años desde la idea inicial hasta la distribución del largometraje y del cortometraje, es que todo se consigue cuando uno tiene muy claro el objetivo.

Es una enseñanza que también me transmitió el cineasta Juan Carlos Desanzo. A sus más de 80 años, seguía trabajando en sus historias y me aseguraba que, cuando uno quiere hacer una película como sea, lo consigue.

Así fue, contra viento y marea, y así seguimos adelante con los proyectos actuales y los nuevos.

Me parece una hermosa lección para las nuevas generaciones, especialmente en un momento en el que todo parece desesperanzador: nunca hay que bajar los brazos cuando estamos trabajando por un hermoso sueño.

En Historias Mayores también compartí una nota sobre Juan Carlos Desanzo y su manera de sostener los proyectos a lo largo de la vida:

https://www.historias-mayores.es/l/juan-carlos-desanzo-83-anos-a-punto-de-materializar-su-proxima-pelicula-si-uno-quiere-lo-consigue/

TEAnimARTE y un nuevo documental sobre autismo y discapacidad

8. ¿Hay algún otro proyecto o tema que te gustaría compartir con nuestros lectores?

Cuando insisto en que no hay que desanimarse a pesar de un contexto tan adverso, también me lo digo a mí misma. Lo hago para recordar que soy capaz de seguir sosteniendo mi proyecto de talleres de iniciación al stop motion, TEAnimARTE, dirigido a las infancias y con especial atención a la inclusión de personas autistas.

Es una propuesta itinerante que llevo adelante desde 2020 en distintas asociaciones civiles, instituciones públicas y espacios culturales, al menos dos veces al año, con hermosos resultados en términos de creatividad, encuentro y aprendizaje para todos los participantes.

Quienes deseen conocer más sobre esta iniciativa pueden visitar su cuenta de Instagram:

https://www.instagram.com/teanimarte/

Actualmente, estoy muy abocada al desarrollo y la investigación de mi próximo documental, SEGUIMOS AQUÍ…, sobre el autismo severo en personas adultas y sus familias.

Es un tema que me atraviesa desde lo personal, a partir de mi vínculo con mi sobrino Alejandro, de 11 años, que no es hablante. Me parece urgente compartir esta realidad en un contexto muy adverso para la discapacidad, tanto en Argentina como en el resto del mundo.

Desde Prisma, agradecemos a Flavia Mertehikian por compartir su historia, su mirada y el trabajo que realiza para dar visibilidad a personas y experiencias que merecen ser escuchadas. También la felicitamos por los reconocimientos obtenidos con sus producciones y por sostener, con compromiso y sensibilidad, proyectos que promueven la cultura, la inclusión y el encuentro entre generaciones.

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