LGTB: las nuevas generaciones

LGTB: las nuevas generaciones

Te traemos un nuevo texto que nos llega del Forum de Infancias Misiones:

LGTB: las nuevas generaciones.

(Por Agustina Rodríguez.)

-Acuden a consulta los padres de una adolescente de trece años, preocupados por los dichos recientes de su hija: “nos dijo que es no binaria, pero no sabemos bien qué es eso, ella algo nos explicó, pero nos preocupa, ¿Y si la discriminan en el colegio por eso? ¿O si algún día le pegan en la calle por ese motivo?”. Es importante resaltar lo que los mismos padres mencionan, “no sabemos qué es eso”, y al no saber qué significa la terminología “no binario” o la implicancia de ser “bisexual”, ¿por qué pensar que significa algo negativo o imaginar un panorama catastrófico”.

-En otra consulta, una adolescente de dieciséis años comenta: “me gustan las chicas, pero, ¿Cómo se lo digo a mis papás sin que piensen que eso está mal?”. Nuevamente la inquietud entre un adolescente y sus padres a raíz de un hecho que es escuchado con frecuencia en los espacios de psicoterapia: el surgimiento de las nuevas identidades de género, de la diversidad en prácticas de género y sexuales, y la auto percepción en la identidad de género de acuerdo a las prácticas y vivencias internas de cada niñe o adolescente. “¿Viste que ahora andan en la pavada esa del movimiento de LGTB? Me parece una payasada cuando andan por la calle, pero es mi hijo, y lo voy a respetar y acompañar siempre en lo que necesite”. Y eso es lo importante, lograr comprender que, a pesar de las diferencias generacionales, los cambios culturales, y los interrogantes e incluso desacuerdos que puedan surgir entre padres e hijes adolescentes, los adultos siempre tenemos la responsabilidad y el compromiso de acompañar a nuestros niñes y sostenerlos en sus procesos de crecimiento y aprendizaje.

-¿Qué significa entonces el movimiento cultural actual de la identidad de género? Y por otro lado, ¿Por qué preocupa muchas veces a los padres? ¿Qué miedos y fantasías surgen cuando nuestros hijes nos hablan de transexualidad, identidad no binaria o incluso homosexualidad? Como decía un padre en consulta: “no rechazamos su orientación sexual, tenemos miedo de que no consiga trabajo más adelante, o incluso lo golpeen”. Es importante destacar el hecho de que nuestros niñes y adolecentes se están criando en un contexto social y cultural, y en una generación que no es la misma en la que nosotros mismos nos formamos; hace algunos años la homofobia era moneda corriente en muchos grupos sociales, hoy en día nuestros adolescentes nos vienen a enseñar que las diversas prácticas e identidades de género ya no son motivo de temores y amenazas de violencia. Muchas veces los temores que puedan surgir ante las declaraciones de los adolescentes sobre sus elecciones de género tiene que ver más bien con nuestras propias experiencias cuando fuimos adolescentes, en donde muchas situaciones que hoy están habilitadas o permitidas, antes eran mal vistas o prohibidas, y si bien los hijos se crían en un primer momento bajo las expectativas y la mirada de los padres, al ingresar a la adolescencia, o iniciar el contacto social y con el mundo generacional y cultural/ social al que pertenecen, crean nuevos ideales, o los suyos propios, como sujetos independientes y adultos que se van construyendo, y poniendo en juego muchas veces las diferencias con los padres, todo esto normal dentro del proceso de formación de un adulto; podemos pensar que nosotres mismos como padres hicimos el mismo camino con nuestros progenitores.

-Ahora bien, ¿Qué nos pasa entonces como padres cuando nuestros adolescentes nos vienen con cuestiones que no nos esperábamos? Como comenta una madre en entrevista: “me salió con eso, no me lo esperaba”, como si su hije hubiera sacado un conejo de una galera, y la sorprendió en el mismo instante en que ella tenía que asumir que él no iba a cumplir con sus expectativas. Es un punto a veces confuso, aquel en el que nuestro narcisismo (o egocentrismo) de padres y adultos (que todos tenemos, es común), se encuentra con nuestra intención también de acompañar, comprender y sostener a un niñe o adolescente que al contarnos lo que le sucede con su generó y su sexualidad, está esperando recibir contención y apoyo, y a lo mejor aclarar algunas dudas sobre cómo hacer en adelante con sus vivencias internas, que a él o a ella misma le sorprende. Es muy difícil separar lo que es uno mismo desde su subjetividad y la forma en que nos relacionamos y damos espacio al otro; tampoco existe un manual para ser padres, pero mientras tengamos en cuenta que nuestros niñes y adolescentes necesitan de nosotros para sostenerlos en sus emociones, esa podría ser una buena brújula para saber en qué dirección manejarnos.

-Muchas veces el no saber o no comprender determinadas situaciones nos llevan a sacar conclusiones que nada tienen que ver con la realidad de los hechos, o también a hacer suposiciones desfavorables. “Nos dijo que le gustan las chicas y los chicos, y va a un colegio religioso; estamos preocupados de que le digan algo o la aparten del grupo”; la psicóloga especialista en infancias, Beatriz Janín, explica que “el fantasma de la exclusión” arrastra muchas veces la anticipación a posibles vivencias catastróficas a futuro, y el miedo a esas vivencias se hace presente en la actualidad de los padres. “Pero nuestra hija nos explicó qué significa ser no binario, y por qué eso es algo `normal´ hoy en día”; y luego de esa explicación los padres pudieron aliviar sus temores, ya que comprendieron que en la generación de su hije su orientación sexual no representa una “amenaza” en la sociedad, como sí lo era en los tiempos de juventud de ellos, y no iba a ser agredida socialmente ni expulsada del ámbito educativo.

-Si escuchamos a nuestros hijes, muchas veces ellos tienen mucho para enseñarnos. Es importante entonces entender que los tiempos modernos nos traen a los adultos muchos desafíos, y nos ponen frente a cambios que no necesariamente hay que interpretarlos como negativos o catastróficos.

-Y también es importante entender que cuando nuestros hijes crecen, toman decisiones que no siempre son lo que esperamos, y de eso se trata el proceso de empezar a ser adultes y constituir su propia personalidad.

-Sin embargo, más allá de las diferencias con nuestros hijes, nuestra obligación de acompañarlos y de velar por ellos en lo que tienen que ver con lo emocional, saber si están bien, siempre va a ser nuestra responsabilidad. Y cuando logramos cumplir con esa función de sostén más allá de los obstáculos y las diferencias, nuestros hijes siempre van a estar agradecidos.

-Escuchar, intentar comprender, estar dispuestos a aprender, como dice el dicho cotidiano “no armarse la cabeza”, y sobre todo entender que muchas veces nuestros hijes sienten nuestra desaprobación como un ataque a su valoración como personas es importante a la hora de enterarse de muchas de sus elecciones; si pensamos en nuestra infancia y nuestra juventud, también podemos enumerar situaciones en las que nuestros padres nos desaprobaron, y como emocionalmente eso nos situaba. Ponernos en los zapatos de nuestros hijes es tan importante en su crianza, como lo es muchas veces poner límites.

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