225 mil tapitas después hay un mural que empezó en las escuelas

225 mil tapitas después hay un mural que empezó en las escuelas

¿Quién dijo que una tapita de plástico no sirve para nada?

En Posadas, alrededor de 225 mil terminaron convirtiéndose en parte de un mural artístico realizado por estudiantes de distintas instituciones educativas. Lo que durante semanas se juntó en escuelas, espacios públicos, Ecopuntos y puntos de recepción terminó ocupando una pared y transformando un residuo cotidiano en arte urbano.

Hace unos días, estudiantes de distintas escuelas participaron de la realización del mural en el Hogar de Niña Santa Teresita, sobre avenida Mitre, entre Buenos Aires y Rivadavia. La propuesta fue impulsada por la Municipalidad de Posadas junto al Club de Leones Posadas Andresito y combinó tres cosas que, juntas, pueden generar bastante más de lo que parece: arte, educación ambiental y trabajo colectivo.

Y sí, todo empezó con algo tan chico como una tapita.

Una tapita. Después otra. Y otra. Y otra…

Antes de que aparecieran las primeras intervenciones sobre la pared, hubo semanas de juntar material.

La campaña pasó por la Plaza San Martín, la Escuela N.º 4 “Fraternidad”, la Escuela Secundaria de Innovación, los Ecopuntos y los puntos de recepción del Club de Leones. Allí vecinos y estudiantes fueron acercando las tapitas que después terminaron formando parte del mural. El resultado: unas 225 mil tapitas reunidas.

Para tener una idea de la dimensión, fueron cerca de 27 cajones llenos de tapitas separadas por colores, listas para que los estudiantes pudieran ir utilizándolas durante la construcción de la obra. Una sola tapita parece insignificante. 225 mil ya cuentan otra historia.

El mural también lo hicieron los estudiantes

La obra contó con la participación de alumnos de la Escuela Primaria N.º 444, la Escuela Especial N.º 4, la Escuela Primaria N.º 464, la Escuela Fraternidad, los NENI N.º 2058 y N.º 110, el Centro de Educación N.º 2, San Basilio Magno, la Escuela Jardín Modelo y el Instituto Gutenberg.

Durante la jornada, los estudiantes se sumaron a la construcción del mural mientras docentes y equipos municipales acompañaban el proceso.

Primero hubo que preparar la pared. Después llegó el momento de trabajar con las tapitas y convertirlas en parte de una obra diseñada previamente a partir de retratos pintados. Y ahí apareció algo que a veces cuesta explicar con una charla:

cuando participás de una acción ambiental, podés ver el resultado con tus propios ojos.

Reciclar también puede ser crear

La propuesta no se quedó en “separá los residuos porque está bien”.

La idea fue mostrar que determinados materiales pueden tener otro destino y convertirse en algo nuevo. En este caso, las tapitas que normalmente serían descartadas se utilizaron para aportar forma y relieve al mural. La pintura fue donada por Panambí Colors (Pinturas Misioneras), que además acompañó el proyecto como patrocinador.

Eso transforma bastante la pregunta.

Ya no es solamente:

“¿Por qué tengo que reciclar?”

También puede ser:

“¿Qué podríamos hacer con todo eso que normalmente tiramos?”

Y esa pregunta puede abrir un montón de posibilidades.

El ambiente también se aprende haciendo

Una docente que participó de la actividad explicó que en las escuelas se trabaja cotidianamente sobre el cuidado del ambiente, el reciclaje y la separación de residuos.

El mural permitió llevar ese aprendizaje a una experiencia concreta. No quedó solamente escrito en una carpeta. Los estudiantes estuvieron ahí, viendo cómo se organizaban los materiales, participando y comprobando cuánto puede crecer una acción cuando muchas personas se suman.

Ese es uno de los mensajes más fuertes que dejó la experiencia: cuidar el ambiente también puede ser una actividad creativa, colectiva y hasta divertida.

No fue solo una pared

La pared del Hogar de Niña Santa Teresita terminó convirtiéndose en el lugar visible de algo mucho más grande. Detrás del mural hubo estudiantes, docentes, vecinos, instituciones, personas juntando tapitas durante semanas. Y hubo una idea bastante sencilla: en vez de tirar, transformar.

Hace unos días, la propuesta quedó plasmada en una obra de arte urbano sobre avenida Mitre. Pero quizás lo más interesante no sea solamente el mural que ahora puede verse en la ciudad. Lo interesante es todo lo que pasó antes para que existiera.

Porque una tapita sola parece nada. Pero cuando 225 mil se juntan, alguien termina mirando una pared y pensando:

“Mirá todo lo que podemos hacer cuando nos ponemos de acuerdo”. Qué hermoso!

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