Las bibliotecas no son solo estantes llenos de libros
Pensar en una biblioteca y imaginar solamente estantes, silencio y alguien diciendo “shhh” quedó bastante viejo.
Una biblioteca popular puede ser mucho más: un lugar donde encontrás un libro que no conocías, hacés una tarea, participás de una actividad, descubrís una historia, conocés gente o simplemente tenés un espacio para estar.
Hace poquito, Misiones volvió a poner el foco en estos espacios con una nueva entrega de aportes a bibliotecas populares de distintos puntos de la provincia. La actividad se realizó en Casa de Gobierno y formó parte de un programa de acompañamiento que lleva 16 años de continuidad.
Durante la jornada se entregaron vouchers a 45 bibliotecas para incorporar nuevos libros de acuerdo con las necesidades de cada comunidad. Además, 15 instituciones recibieron aportes mediante cheques para fortalecer su funcionamiento.
Y acá aparece lo que realmente importa: ¿Para qué sirve que una biblioteca tenga nuevos libros? Para que esos libros lleguen a personas reales.
A chicos que están buscando su próxima historia favorita. A adolescentes que necesitan información para una tarea o quieren leer algo por elección propia. A familias que buscan compartir una lectura. A docentes que necesitan materiales. A personas que quizás no pueden comprar todos los libros que quieren leer.
¿Qué tiene una biblioteca que no tiene Google?
Internet sirve para buscar información en segundos. Pero una biblioteca ofrece otra experiencia. Podés recorrer un estante sin saber exactamente qué estás buscando y terminar encontrando algo que no habías imaginado. Podés entrar por un libro y salir con una conversación. Podés descubrir un autor de tu propia provincia.
Y también podés encontrar actividades culturales, educativas o comunitarias.
Las bibliotecas populares tienen justamente esa característica: son espacios comunitarios vinculados con el acceso a los libros, la lectura, la cultura y el conocimiento. En muchas localidades también funcionan como lugares de encuentro para niños, jóvenes y familias.
Libros que salen de los estantes
Los nuevos ejemplares que podrán adquirir las bibliotecas no quedan destinados a decorar estanterías. La idea del programa provincial es que el material bibliográfico responda a las necesidades de cada comunidad y amplíe las posibilidades de acceso a la lectura. Los vouchers entregados hace unos días permitirán que las instituciones seleccionen nuevos títulos para sumar a sus colecciones.
Eso también significa que una biblioteca de una localidad pequeña puede incorporar libros que antes eran difíciles de conseguir.
Y ahí la lectura deja de ser una posibilidad para unos pocos.
Una historia que empezó hace mucho
El acompañamiento provincial a las bibliotecas populares lleva 16 años. Según la información oficial, la iniciativa comenzó cuando Hugo Passalacqua se desempeñaba como vicegobernador y continuó durante distintas gestiones.
La jornada de hace unos días reunió a representantes de bibliotecas de distintos puntos de Misiones y se realizó en la antesala del Día de las Bibliotecas Populares, que se conmemora cada 23 de septiembre. La fecha recuerda la creación, en 1870, de la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares, antecedente de la actual CONABIP.
¿Y qué tiene que ver esto con vos?
Más de lo que parece. Porque una biblioteca también puede ser un lugar para adolescentes. Para encontrar ese género que todavía no probaste.
Para buscar información sin quedarte con el primer resultado de internet.
Para descubrir poesía, historietas, novelas, ciencia, historia o autores misioneros.
Para participar de talleres y propuestas culturales. O simplemente para sentarte un rato y leer algo que elegiste vos. Y eso último importa bastante: leer no debería ser solamente una tarea escolar. También puede ser entretenimiento, curiosidad, compañía, escape, descubrimiento o una forma de conocer otras vidas sin moverte de tu ciudad.
Por eso, cuando hablamos de bibliotecas populares, no hablamos solamente de libros.
Hablamos de personas, encuentros, historias y acceso a la cultura.
Y si hace mucho que no entrás a una biblioteca, quizás sea un buen momento para hacerlo. No tenés que ir sabiendo qué querés leer.
A veces alcanza con entrar, mirar los estantes y dejar que un libro te encuentre, o una revista como Prisma.