Después del freno a la ley de tierras crece el llamado a defender la producción y la soberanía
(Por José Ramón)
La tierra se defiende todos los días, no solo cuando aparece una ley
Después de una fuerte reacción de productores, organizaciones rurales y distintos sectores del país, el proyecto que proponía cambios en la legislación sobre tierras fue retirado. Para mí, como para muchas familias de Misiones, este debate dejó una enseñanza muy clara: defender la tierra también significa defender el trabajo, las escuelas rurales y el futuro de quienes queremos seguir viviendo y produciendo en la chacra.
El 6 de agosto quedó demostrado que cuando la sociedad se organiza puede hacer escuchar su voz. La iniciativa finalmente no avanzó, luego de las críticas de productores, organizaciones rurales y distintos referentes que advirtieron sobre las consecuencias que podía tener para la soberanía, la producción y el arraigo en el interior del país.
Pero, aunque ese proyecto haya quedado atrás, la pregunta sigue vigente: ¿Quién decide el futuro de la tierra donde producimos los alimentos y crecen nuestras comunidades?
Estoy convencido de que la tierra vale mucho más que un título de propiedad. Vale por las familias que la trabajan, por las escuelas rurales que permanecen abiertas gracias a esas familias, por las cooperativas, las ferias francas y por cada joven que todavía sueña con construir su vida sin tener que abandonar el lugar donde nació.
Frenar una ley puede sentirse como una victoria. Y lo fue. Pero también sé que eso no alcanza.
La verdadera defensa de la tierra empieza cuando decidimos organizarnos para pensar el futuro, fortalecer la producción local y garantizar que las próximas generaciones tengan oportunidades para quedarse en el interior.
Hablo desde mi propia historia.
Soy docente, productor e hijo de colonos pioneros de Misiones. Orgullosamente soy un polaco chacra. Nací y crecí entre cultivos de yerba mate, maíz, mandioca, batata, tabaco, verduras y la cría de animales. Allí aprendí que una chacra produce mucho más que alimentos: produce valores, educación, solidaridad, trabajo y dignidad.
Elegí estudiar porque siempre creí que la educación transforma realidades. Por eso me convertí en docente. Pero nunca abandoné la producción ni dejé de recorrer las colonias misioneras. Sigo escuchando a quienes todos los días sostienen la economía de nuestra provincia con el esfuerzo de sus manos.
También aprendí que ninguna chacra sale adelante sin el trabajo silencioso de las mujeres rurales, de las amas de casa y de las feriantes. Ellas sostienen gran parte de la economía familiar y, sin embargo, muchas veces siguen siendo las grandes invisibles del desarrollo.
Conozco las dificultades de producir. Conozco familias que todavía esperan caminos en condiciones, energía eléctrica, agua potable, conectividad, acceso a la salud y oportunidades para que sus hijos puedan elegir quedarse en el lugar donde crecieron.
Ese también es el verdadero rostro del interior profundo de Misiones.
Por eso creo que hoy el debate va mucho más allá de una ley.
La verdadera discusión es qué provincia queremos construir para las próximas generaciones.
Yo quiero una Misiones donde el pequeño productor siga siendo protagonista, donde la tierra cumpla una función social, donde el trabajo rural vuelva a ocupar el lugar que merece y donde miles de familias puedan vivir dignamente de lo que producen.
Quiero que las mujeres rurales sean reconocidas como protagonistas del desarrollo. Quiero que nuestros jóvenes encuentren oportunidades para estudiar, innovar, emprender y construir su proyecto de vida sin tener que abandonar la chacra por falta de posibilidades.
Con esa convicción propongo la creación del Foro Provincial por la Tierra, la Producción y la Soberanía.
Imagino un espacio abierto donde productores, cooperativas, docentes, estudiantes, universidades, organizaciones sociales, comunidades y ferias francas podamos debatir, proponer y construir juntos políticas públicas que fortalezcan el desarrollo de Misiones.
Un espacio que también sirva para observar de manera permanente los procesos de concentración y extranjerización de la tierra, pero, sobre todo, para generar ideas que agreguen valor a nuestra producción, impulsen el empleo y acompañen a quienes sostienen la economía regional todos los días.
Porque la tierra no es solamente una propiedad.
La tierra produce alimentos. Genera trabajo. Mantiene vivas nuestras escuelas rurales, nuestras cooperativas, nuestras ferias francas y nuestra identidad como pueblo.
Por eso creo que ya no alcanza con resistir.
Es tiempo de organizarnos. Es tiempo de construir propuestas. Es tiempo de pensar el futuro entre todos.
Mientras tenga voz voy a seguir defendiendo a las familias productoras, a las mujeres rurales, a los trabajadores del interior y a cada joven que todavía cree que vivir y producir en la chacra sigue siendo un proyecto posible.
Porque la chacra no se vende. Se trabaja.
Porque la tierra no se entrega. Se defiende.
Y porque el futuro de Misiones también se construye organizándonos.