ATO: la idea de dos jóvenes argentinos que usa inteligencia artificial para que los adultos mayores nunca se sientan solos

ATO: la idea de dos jóvenes argentinos que usa inteligencia artificial para que los adultos mayores nunca se sientan solos

Lo que comenzó como un intento por acercar a un abuelo a su familia hoy llega a más de 22 países. En una provincia como Misiones, que apuesta desde hace años a la innovación, la robótica y las tecnologías disruptivas, la historia de Ato demuestra que la inteligencia artificial también puede ser una herramienta para cuidar, acompañar y humanizar.

En Misiones, hablar de innovación ya forma parte de nuestra identidad. La apuesta por la educación disruptiva, la Escuela de Robótica, los espacios de programación y el crecimiento del ecosistema emprendedor han convertido a la provincia en una referencia nacional en el uso de la tecnología con sentido educativo y social.

Desde Prisma venimos acompañando ese camino desde hace años, difundiendo proyectos de jóvenes que se animan a crear soluciones para mejorar la vida de las personas. Muchos de esos emprendedores comenzaron siendo estudiantes y hoy desarrollan tecnologías que crecen a nivel internacional.

Por eso quisimos conocer la historia detrás de Ato, un dispositivo impulsado por inteligencia artificial que nació por amor a un abuelo y que hoy ayuda a miles de adultos mayores en distintas partes del mundo a mantenerse conectados con sus familias sin tener que aprender a usar celulares, aplicaciones o pantallas.

En tiempos donde el envejecimiento de la población plantea nuevos desafíos, esta historia también invita a reflexionar sobre algo más profundo: la tecnología no siempre tiene que reemplazar vínculos; también puede fortalecerlos. Y demuestra que la juventud sigue siendo capaz de imaginar soluciones reales cuando escucha con atención los problemas cotidianos de quienes muchas veces pasan inadvertidos.

“Ato nació intentando ayudar a un abuelo”: la historia detrás del proyecto

Detrás de Ato están Juan Cereigido, fundador y CEO, y Gaspar Habif, cofundador y CTO. Tienen 27 y 26 años, son argentinos y actualmente trabajan desde San Francisco, Estados Unidos.

Juan proviene del mundo del diseño, el desarrollo de productos y las interfaces digitales, mientras que Gaspar se especializa en ingeniería y desarrollo de software. Antes de crear Ato ya habían trabajado juntos en RecordAI, otro proyecto basado en inteligencia artificial.

La tecnología forma parte de sus vidas desde hace años, pero la idea que cambiaría sus carreras surgió por una situación completamente personal.

“Mi abuelo Beto vivía en Mar del Plata y no usaba celular ni WhatsApp. Queríamos encontrar una forma más simple para que pudiera mantenerse conectado con su familia. Así nació el primer prototipo”, cuentan.

(Ato se puede comprar en https://heyato.ai. Realizan envíos desde Estados Unidos a distintos países. El proceso fue intenso. Lo más lindo fue ver que una idea creada para una persona podía ser útil para muchas otras. Lo más claro desde el comienzo fue que el problema era real, porque las familias nos lo demostraron inmediatamente. Lo más difícil fue convertir un prototipo en un producto confiable, simple de usar y posible de fabricar a escala. Diseñar tecnología para personas que no crecieron con ella exige cuestionar muchas convenciones que la industria suele dar por sentadas. Ahora queremos que Ato llegue a muchas más familias y continúe creciendo como una herramienta que ayude a las personas mayores a mantenerse activas, conectadas y acompañadas mientras envejecen en sus hogares.)

El nombre también tiene una historia familiar: Juan llamaba cariñosamente “Ato” a su abuelo desde pequeño.

Durante 2025 transformaron ese experimento en un producto real. El diseño fue evolucionando gracias al trabajo conjunto con adultos mayores, familiares y especialistas en gerontología, quienes ayudaron a construir una interfaz basada exclusivamente en la voz.

“La mayoría de las personas mayores quedan afuera cuando todo depende de pantallas, aplicaciones, contraseñas y menús. Nosotros quisimos volver a algo mucho más natural: hablar.”

Una idea que conquistó al mundo

Lo que comenzó compartiendo algunos videos en redes sociales terminó superando todas las expectativas.

Uno de esos videos alcanzó millones de reproducciones y empezaron a llegar mensajes desde distintos países.

La primera preventa agotó más de 100 dispositivos en apenas doce horas.

Los primeros equipos se fabricaron mediante impresión 3D en San Francisco para poder mejorar rápidamente cada versión. Actualmente Ato ya se produce en Estados Unidos y se distribuye a más de 22 países.

Hoy el equipo está integrado por siete personas especializadas en ingeniería, diseño, producto y gerontología.

La difusión del proyecto creció principalmente gracias a las redes sociales, entrevistas periodísticas y, sobre todo, las recomendaciones entre familias.

Tecnología pensada para cuidar sin invadir

Uno de los aspectos que más destacan sus creadores es el respeto por la privacidad.

Ato no incorpora cámaras y la aplicación utilizada por los familiares permite acompañar al usuario sin escuchar sus conversaciones privadas.

Los adultos mayores simplemente hablan con el dispositivo.

Pueden conversar, escuchar radio, noticias, recibir recordatorios, enviar y recibir mensajes familiares o solicitar información utilizando únicamente la voz.

“La recepción fue mucho más grande de lo que imaginábamos. Muchas familias nos cuentan que Ato ya forma parte de la rutina diaria de sus padres y abuelos.”

Cuando la innovación también emociona

Para Juan y Gaspar, saber que una idea nacida para ayudar a un solo abuelo hoy acompaña a miles de personas representa una enorme responsabilidad.

“Cada mensaje que recibimos nos recuerda que detrás de cada dispositivo existe una historia diferente.”

Convertir un prototipo en un producto simple, confiable y fabricable a gran escala fue el mayor desafío.

“Crear tecnología para personas que no crecieron rodeadas de dispositivos obliga a cuestionar muchas cosas que la industria considera normales.”

Su próximo objetivo es claro: que Ato llegue a muchas más familias y permita que más personas mayores puedan seguir viviendo en sus hogares de manera independiente, conectadas y acompañadas.

Un mensaje para quienes sueñan con emprender

Antes de terminar la entrevista, los jóvenes dejaron un consejo para quienes hoy tienen una idea y todavía dudan en comenzar.

“No esperen tener el proyecto perfecto ni todos los recursos. Empiecen con una persona concreta y un problema real. Construyan la versión más sencilla posible, muéstrenla y escuchen.”

Y agregan una reflexión que resume el espíritu de Ato:

“Nuestro proyecto no nació de un gran plan de negocios. Nació intentando ayudar a un abuelo. Muchas veces las mejores ideas aparecen cuando prestamos atención a esos problemas cotidianos que todos los demás aprendieron a ignorar.”

Porque, al final, la tecnología más importante no es la más compleja, sino aquella que logra hacer la vida un poco mejor para alguien.

Ato puede adquirirse a través de su sitio oficial y realiza envíos internacionales.

Felicitaciones chicos!

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