Veo veo ¿Qué ves?
¿Ves bien o ya te acostumbraste a ver mal?
¿Te sentás cada vez más cerca para leer? ¿Entrecerrás los ojos para ver algo que está lejos? ¿Te cuesta distinguir lo que aparece en el pizarrón y pensás que simplemente “ves mal de lejos”? ¿Leés con la cara casi pegada al celular?
A veces nos acostumbramos a ciertas dificultades y dejamos de prestarles atención. El problema es que algunas alteraciones de la visión pueden pasar desapercibidas durante bastante tiempo y, cuando se detectan temprano, hay más posibilidades de actuar a tiempo. Los controles visuales forman parte del cuidado integral de la salud durante la infancia y la adolescencia.
Por eso, hace unos días especialistas de distintas áreas de la salud se reunieron en la Legislatura de Misiones para hablar de un tema que no debería quedar encerrado en un consultorio: la salud visual de niños, niñas y adolescentes.
La jornada científica interdisciplinaria “Alerta en Oftalmopediatría” fue organizada por el Servicio de Oftalmología del Hospital de Pediatría Dr. Fernando Barreyro y reunió a profesionales para compartir conocimientos sobre prevención, diagnóstico temprano y tratamiento de distintas patologías visuales. Entre los temas abordados estuvieron las infecciones, la toxoplasmosis, la toxocariasis, la neurodivergencia, la neonatología y la retinopatía del prematuro.
Pero la pregunta de fondo fue mucho más cotidiana:
¿Quién se da cuenta de que un chico o una chica no está viendo bien?
La respuesta no es solamente “el oftalmólogo”.
La vista también se cuida en la escuela y en casa
La doctora Fernanda Corsi, jefa del Servicio de Oftalmología del Hospital de Pediatría, explicó que la salud visual infantil requiere el compromiso de distintas disciplinas y que la información no debía quedarse solamente entre especialistas.
Su planteo fue directo: todos los actores que acompañan a niños, niñas y adolescentes pueden ayudar a cuidar su salud visual.
Eso incluye a las familias, docentes, escuelas, clubes y otros espacios comunitarios.
¿Por qué? Porque muchas veces las primeras señales aparecen en situaciones de todos los días.
Un estudiante que se acerca demasiado para leer. Alguien que entrecierra los ojos para mirar el pizarrón. Una niña o un niño que gira la cabeza para ver mejor. O alguien que empieza a tener dificultades para leer o realizar determinadas tareas.
No significa que necesariamente exista un problema visual, pero sí son situaciones que pueden justificar una consulta. El Ministerio de Salud de la Nación recomienda prestar atención justamente a este tipo de señales.
No todo se arregla con “ponete más cerca”
Hay algo que puede pasar fácilmente: una dificultad visual termina confundida con falta de atención, cansancio o incluso problemas para seguir una clase.
Y ahí es donde mirar y preguntar puede hacer diferencia.
Los problemas de visión no tratados pueden interferir en actividades escolares y cotidianas. Por eso, la evaluación visual forma parte de los controles de salud y la detección temprana permite decidir a tiempo qué atención necesita cada caso.
La prevención, entonces, no significa esperar a que aparezca un problema enorme.
Significa mirar antes.
El mensaje no es solo para médicos
Durante la jornada, Corsi insistió en que el conocimiento debía salir de los espacios científicos y llegar a las escuelas, los hogares y la comunidad.
“Todos juntos debemos asumir la responsabilidad de preservar la salud visual infantil”, sostuvo.
Y agregó otra idea que atraviesa todo este tema: quienes trabajan en salud tienen que ser replicadores de ese mensaje para que llegue “a cada escuela, a cada hogar y a cada rincón de la comunidad”.
La propuesta incluyó además cuestiones que muchas veces no se relacionan inmediatamente con la vista, como el cuidado responsable de las mascotas y la prevención de infecciones que pueden afectar la salud ocular.
Muchas miradas para un mismo problema
La jornada reunió a profesionales de diferentes especialidades: neonatología, pediatría, dermatología, infectología, enfermería, neurología, nutrición, veterinaria y salud mental, además de oftalmología.
La lógica fue bastante simple: un niño o un adolescente no es solamente un par de ojos. Su salud está relacionada con todo lo que pasa en su cuerpo, su desarrollo y su entorno.
Por eso una mirada interdisciplinaria puede ayudar a detectar situaciones que quizás pasarían inadvertidas desde una sola especialidad.
Entonces, ¿Qué hacemos con todo esto?
Primero, dejar de pensar que la salud visual es un tema que aparece solamente cuando alguien necesita anteojos.
Segundo, prestar atención.
Y tercero, consultar cuando algo no parece estar funcionando como siempre.
Para los chicos y chicas, eso significa poder decir “no estoy viendo bien” sin pensar que es una pavada.
Para las familias, significa no dejar pasar determinadas señales.
Y para docentes, significa saber que una dificultad para copiar del pizarrón, leer o seguir una actividad también puede tener relación con la visión y merece ser tenida en cuenta.
La ciencia puede encontrar respuestas, los profesionales pueden diagnosticar y tratar, pero detectar una señal a tiempo muchas veces empieza en un lugar mucho más cotidiano: en alguien que miró, prestó atención y preguntó qué estaba pasando.
La jornada “Alerta en Oftalmopediatría” dejó justamente ese mensaje: cuidar la vista de niños, niñas y adolescentes no es una tarea de una sola persona. Es una responsabilidad que también se construye en casa, en la escuela y en la comunidad.
Más info:
La apertura institucional estuvo a cargo de la presidenta de la Comisión de Salud de la Cámara de Representantes, diputada Lilian Tartaglino quien destacó la importancia de generar espacios de capacitación para quienes trabajan diariamente en la atención sanitaria y sostuvo que poder difundir esos conocimientos y aplicarlos en la tarea cotidiana era fundamental. También agradeció especialmente a Fernanda Corsi y Teresita Peñalba por impulsar la jornada y reconoció el acompañamiento de las instituciones y profesionales participantes.
La doctora Fernanda Corsi, además de remarcar la responsabilidad colectiva en el cuidado de la salud visual infantil, señaló que la prevención y el diagnóstico precoz debían convertirse en mensajes que pudieran circular mucho más allá de los hospitales.
La gerenta asistencial del Hospital de Pediatría, doctora Liliana Fernández Sosa, destacó el papel del Barreyro como centro de alta complejidad de la provincia y explicó que recibe pacientes derivados desde diferentes puntos de Misiones. En ese contexto, puso el foco en seguir fortaleciendo la formación de los equipos para poder responder a las necesidades de los pacientes.
El presidente del Instituto de Previsión Social, doctor Lisandro Benmaor, también destacó la importancia de la prevención y del diagnóstico temprano. Su planteo apuntó a que prevenir permite llegar antes al diagnóstico y, cuando corresponde, a tratamientos oportunos.
Por su parte, el subsecretario de Salud, Javier Mattivi, valoró las instancias de capacitación destinadas a los equipos sanitarios de toda la provincia y puso especial atención en quienes trabajan en el interior, donde contar con herramientas para detectar y atender a tiempo puede ser clave. También mencionó la incorporación de equipamiento y el desarrollo de instancias de formación presenciales y virtuales.