El vínculo con las escuelas rurales que transforma vidas
Soledad trabaja desde hace 14 años en Fundación Ruta 40 y es una de las responsables del área de Programas. Desde su experiencia, cuenta cómo se construyen los vínculos con las comunidades educativas, qué significa acompañar a las escuelas a lo largo del tiempo y por qué algunas historias dejan una huella para siempre.
Visitar una escuela rural, compartir un mate con sus docentes, conversar con las familias y acompañar los proyectos que mejoran las oportunidades educativas son algunas de las experiencias que forman parte del trabajo cotidiano de Fundación Ruta 40. Detrás de cada iniciativa también hay historias personales, vínculos de confianza y momentos que permiten comprender el impacto concreto de estas acciones.
En esta entrevista con Prisma, Soledad comparte su recorrido de 14 años en la organización y recuerda especialmente una experiencia en una escuela de Río Negro, donde un niño recibió sus anteojos y pudo expresar, con toda la sencillez de su edad, la emoción de ver con claridad.
P: Para comenzar, ¿podés contarnos quién sos y cuál es tu tarea dentro de Fundación Ruta 40?
S: “Soy Soledad, trabajo hace catorce años en Fundación Ruta 40 y soy una de las responsables del área de Programas. Desde allí tenemos el vínculo directo con las escuelas y también somos responsables de llevar adelante e implementar el seguimiento de los distintos programas en cada una de ellas. Además, estamos en contacto con los donantes que financian estos proyectos”.
P: Después de tantos años de trabajo y de visitar distintas escuelas rurales, ¿qué es lo que más valorás de esa experiencia y del vínculo que construiste con las comunidades educativas?
S: “La realidad es que, con tantos años de trabajo en la Fundación y de visitar tantas escuelas, fui compartiendo muchísimos momentos lindos, experiencias y tiempo con cada una de ellas. Cuando uno viene visitando las escuelas y llevando proyectos todos los años, se construye un vínculo muy estrecho, de confianza, de charlas y de comunicación con los directores, los docentes y también con las familias de los alumnos.
Eso es lo más lindo que rescato: llegar y que te reciban siempre con una sonrisa, compartir el mate, el almuerzo y las charlas. Más allá de los programas importantes que llevamos adelante, rescato especialmente esos momentos. Después de tanto tiempo de trabajo en conjunto, muchos directores pasan a ser parte de tus amigos. Se genera una confianza que permite hablar de todo, y eso es muy valioso.
Me pasa que llego a una escuela y por ahí me preguntan por mis hijos, cómo están y cómo andan. Así como ellos se interesan por mi familia, yo también estoy al tanto de cada uno, de lo que viven y de las situaciones que atraviesan. Ese vínculo que se construye con los años es lo que más valoro”.
P: Entre tantas experiencias, ¿hay alguna historia que recuerdes especialmente y que represente el impacto que puede tener uno de los programas de la Fundación?
S: “Sí, hay una que recuerdo especialmente. Fue cuando comenzamos a llevar el programa de salud visual a las escuelas. Este programa tiene dos viajes. En el primero viajamos con los oftalmólogos y les medimos la visión a todos los chicos. Aquellos que necesitan anteojos pueden probarse y elegir sus marcos. Después, en el segundo viaje, hacemos la entrega de los anteojos y les damos las indicaciones sobre su uso y cuidado.
En una oportunidad, estábamos en una de las escuelas de Río Negro y recuerdo que le probé los anteojos a un alumnito de jardín, de sala de cinco, que justo era hijo de una de las maestras. Yo seguía hablando y explicándole a la mamá cómo tenía que cuidar los anteojos y cómo debía usarlos el nene, pero notaba que él me miraba fijo.
En un momento le pregunté si necesitaba algo y me respondió: ‘No, es que ahora te puedo ver bien, te veo clarito’. A mí eso me pareció muy emocionante. Fue un momento hermoso, de esos que quedan guardados para siempre”.
P: Después de tantos años de acompañamiento, seguramente también hay despedidas y cambios que movilizan. ¿Cómo vivís esos momentos?
S: “La verdad es que hay un montón de experiencias, muchas alegrías, pero también momentos de tristeza. A veces hay directores o docentes con quienes trabajaste durante mucho tiempo que se jubilan. Aunque uno siga teniendo contacto cada tanto, llegar a la escuela y que esa persona ya no esté es algo que también moviliza.
Sin embargo, rescato mucho más las alegrías compartidas, esos momentos lindos que quedan después de tantos años de trabajo y de experiencias junto a las escuelas”.
P: Para cerrar, ¿qué mensaje te gustaría compartir con los lectores de Prisma y con quienes todavía no conocen el trabajo de Fundación Ruta 40?
S: “El mensaje para todos los lectores de Prisma es que conozcan más a la Fundación, que conozcan el trabajo que hacemos en las escuelas, el vínculo que tenemos con ellas y los proyectos que desarrollamos.
Si bien trabajamos en cinco áreas, dentro de cada una tenemos un montón de proyectos bastante variados y que son muy necesarios en las escuelas. Por eso, los invitamos a sumarse, ya sea aportando para algún proyecto en particular o convirtiéndose en donantes individuales.
También queremos invitarlos a acompañarnos en nuestro evento solidario, que realizaremos el próximo 18 de noviembre.
Por otra parte, los invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales, en Instagram, Facebook y LinkedIn, y también a visitar nuestra página web para conocer más sobre todo lo que hacemos.
Muchas gracias”.
Una invitación para seguir acompañando la educación rural
En el marco de esta convocatoria, Fundación Ruta 40 realizará su 17.º Encuentro Solidario el miércoles 18 de noviembre de 2026 en Verne Buena Vista, ubicado en René Favaloro 2555, San Fernando. La propuesta busca reunir a personas, emprendedores y empresas que quieran acompañar el trabajo de la organización y contribuir al fortalecimiento de la educación en las escuelas rurales de Argentina.
Quienes deseen participar pueden acceder a las entradas individuales o para parejas y conocer otras formas de colaboración a través de la página oficial de la Fundación: fundacionruta40.org.ar/evento2026.
La educación rural necesita del compromiso de toda la comunidad. Cada aporte y cada iniciativa compartida pueden convertirse en nuevas oportunidades para los estudiantes y sus escuelas.